Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Los responsables de las listas de espera de la sanidad pública deberían ir a Master Chef

domingo, 25 de junio de 2017



Tras el artículo publicado en elpais.es sobre que los españoles tienen que esperar hasta 115 días para operarse en la sanidad pública basado en el informe publicado por la Secretaría General de Sanidad con datos “actualizados” a 31 de diciembre del 2016 tengo claro que los responsables del SNS y sus esbirros los gestores sanitarios responsables de estos datos nos toman por tontos.
Desde luego Gottfried Achenwall y Adolphe Quetelet tienen en ellos unos alumnos aventajados que aplican al pie de la letra la primera ley de la estadística: “si tú te comes un pollo y yo ninguno, nos hemos comido medio pollo cada uno de media...”. Desde luego parece que para ellos estadística es sinónimo de media. La estadística es una ciencia que estudia la obtención, el análisis y la interpretación de datos, la media (que definimos como una medida de localización de la tendencia central) es solamente uno de los muchos resultados que se pueden obtener y que por sí sola no nos permite sacar conclusiones sobre los datos analizados. Siempre que estudiemos la media hay otra cosa que debemos tener en cuenta, las medidas de dispersión, es decir, medidas de cuánto se alejan los datos de esta media obtenida. Estamos hablando de demoras para una simple mamografía de año y medio, como se atreven a decir que la media es de 115 días (que aun así es una salvajada)… deben creer que más que tontos… somos imbéciles (con perdón). 
 
"Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras"

El tema de las listas de espera llamémosle “manipuladas”, no es nuevo de ahora. Desde hace tiempo y a medida que las cosas han ido de mal en peor se ha ido especulando que las listas de espera de la sanidad pública eran falseadas. Los partidos políticos en la oposición decían que era por culpa del que estaba gobernando e incluso la propia gestión sanitaria decía que era culpa del partido dirigente. No es una cuestión de colores políticos porque se da de manera similar en diferentes comunidades autónomas de color político muy distinto. De hecho, en muchas ocasiones son los propios profesionales sanitarios los que denuncian este descarado maquillaje de datos. Se han llegado a filtrar hasta documentos con directrices para manipular las listas.

Sin ni siquiera profundizar, hay cosas más que obvias en los datos de las listas de espera:
-    Se calculan, en muchas ocasiones, como la media de las acciones médicas y aquí se incluye urgencias, donde por definición son 0 días de demora. Calculad los miles de personas que pasan directamente por las urgencias con lo que hay infinidad de 0’s para el cálculo. Si hay cuatro pacientes que van a urgencias y a uno solo se le programa una intervención a 500 días, la medía de espera es de 100 días!!!
-    No se cuentan las demoras en llegar al especialista antes de que este apunte al paciente en la lista de espera quirúrgica. En ocasiones el dato debería multiplicarse por dos como mínimo.
-    En muchos casos se retrasa la incorporación al registro de lista de espera unos días para que no afecte a los datos de un trimestre y engrose las del siguiente. Por cierto, que sepan los médicos que hacen esto, que esto es delito y el responsable es tanto él como el que da la orden.
-    Se tienen los datos prácticamente al instante y se publican mucho tiempo después. ¿Será el tiempo que necesitan para “preparar los datos” o para mostrar lo que interesa y ocultar lo que no?
-    Es práctica habitual meter más casos sencillos que operaciones más complejas para aumentar el número de intervenciones. Si aumentan estas, disminuye la media de las demoras porque el divisor es mayor.
-    Se coloca muchas veces en los datos que el paciente “no lo tiene claro” o “se lo está pensando” con lo que se culpa a estos de la demora de su intervención. ¿Cómo se acredita y registra que el paciente lo está pensando, o que realmente está repetidamente ilocalizable?
-    Asociaciones de pacientes confirman que casi el 50% de los enfermos no están contabilizados en estos datos. Y por las medias parece que contabilizan solo los que tienes datos “menos malos”.
-    Cuando las demoras de un servicio son exageradamente altas se cierran las agendas y se abren otras con lo cual empieza a contar de 0. Es habitual emplear las listas paralelas, de hecho han aparecido varias listas de espera para la misma especialidad, hospital y comunidad autónoma… ¡Me lo expliquen!
-   Durante mucho tiempo con las derivaciones a hospitales privados, los pacientes que rechazaban derivarse a otro hospital salían de la lista “estructural” y no computaban “pese a existir”, lo que ellos llaman “en espera por rechazo de derivación”. ¿Qué pasa que si decidimos seguir siendo tratados íntegramente en la pública llega un momento en que desaparecemos?... Somos zombies!!!
-   En el caso de determinadas cirugías, cuando el facultativo indica la necesidad de una intervención quirúrgica, el paciente ha de realizar estudios previos, que pueden llegar a demorarse hasta tres años “pasando a una lista de espera médica, hasta que vuelven a entrar en lista quirúrgica cuando se prevé operarles en dos o tres meses, por lo que pacientes que llevan esperando años, sólo constan en la lista de espera tres meses”.
-    Existen infinidad de derivaciones 'ficticias' entre centros públicos que impiden que a esos pacientes se les recuente en lista.
-    Es habitual en hospitales que dependen de otro hospital, no poner a los pacientes en lista de espera hasta que el principal aprueba la operación… es decir, hasta que falte poco pese a que lleven meses /años esperando.
-    Aparecen muchísimos pacientes como “transitoriamente no programables”, que en teoría son pacientes en proceso de reevaluación.
-    En determinadas comunidades autónomas existen incentivos que reciben los centros de salud para realizar el menor número de derivaciones a los especialistas para cirugía.
-     […]

Mejor no continuo porque me estoy encendiendo. El defensor del paciente dicto unas recomendaciones para que se tomen las medidas oportunas en el tema de las demoras de las listas de espera y poder después denunciar llegado el caso. Es básico solicitar al facultativo la fecha en que nos ponen en lista de espera y el tiempo previsible en que estaremos en ella, así como su opinión del tiempo que él recomienda para la intervención.

Estoy convencido que en lugar de “listas de espera” deberían llamarlas “listas de DESespera”, porque así es como se siente el paciente. Respecto a lo de las estadísticas, ya lo dijo Mark Twain "existen tres tipos de mentiras, la mentira, la maldita mentira y las estadísticas".

También tengo claro que los responsables del SNS y sus esbirros los gestores sanitarios responsables de estos datos, en lugar de estar en la sanidad pública, deberían estar en Master Chef o cualquier otro programa similar donde estuvieran cerca de los fogones... porque se les da genial lo de cocinar datos.

Origen de la frase "costar o valer un riñón"

martes, 14 de marzo de 2017

En el año 2010, la RAE incluyo dentro de su diccionario y para la acepción de “riñón” la expresión “costar o valer algo un riñón” como sinónimo de “tener un precio muy alto”. No está claro de dónde proviene la expresión y hay varias teorías, lo que está claro es que ya aparecía en recortes de prensa de principios del siglo XX.

-        Muchos hablan que es una adaptación de la frase “costar un ojo de la cara”. De esta si sabemos el origen, y nos tendríamos que remontar a la conquista del Imperio Inca (Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y principalmente Perú) por parte de Francisco de Pizarro y sus hombres. Según se dice, uno de sus protagonistas, Diego de Almagro y Hernando Luque (segundo del antes mencionado y posteriormente su rival), fue herido en uno de sus ojos por una flecha disparada por un indígena local en septiembre de 1524 durante una expedición para auxiliar a su jefe, que había sido derrotado en el Fortín del Cacique de las Piedras (actual Colombia). Más tarde, cuando este regresó a España y se reunió con el Emperador Carlos I y en medio de la conversación le dijo: “Defender los intereses de la Corona me ha costado un ojo de la cara”. Como curiosidad, en la mayor parte de representaciones pictóricas tras el incidente, se muestra a Diego de Almagro de perfil, no de frente, para ocultar que estaba tuerto. De ahí en adelante se ha difundido la frase que ya lleva casi 500 años en boca de muchos. A partir de este modismo derivaría lo del riñón, ya que se generalizó para cualquier órgano/parte del cuerpo doble: “costar un ojo”, “costar un pulmón”, “costar un huevo/testículo”, “costar un riñón”, “costar un brazo”, …

-        Otros apuntan a que el origen tiene que ver con otra frase, por cierto también contemplada por la RAE, que es “tener alguien cubierto/bien cubierto el riñón” que significaría “tener una fortuna considerable”. Antiguamente, cuando había que llevar encima gran cantidad de dinero, se solía hacer en bolsillos ocultos en las prendas de vestir. Dichos bolsillos llegaban casi a la altura de los riñones, que era el lugar más oculto de cuantos había en las diversas prendas que entonces se acostumbraba a vestir. "Tener los riñones forrados" o "Tener los riñones cubiertos", era una forma de decir que la persona de que se hablaba tenía dinero (un buen fajo de billetes era una buena cubierta o un buen forro de los riñones). Lo de costar algo un riñón vendría por añadidura y significaba vaciar "la riñonera", sacar un montón de billetes de allí.

-        La tercera alternativa nos dice que “tener el riñón cubierto” vendría de que la res (vaca) que está bien tratada (gorda y sana), tiene el riñón cubierto de sebo (así lo decía la RAE en 1737). Con lo que todo riñón bien cubierto de res la encarecería para su venta. De nuevo vuelve a ser el riñón el “culpable” del precio alto.

-        La cuarta, y última, tendría fundamento bíblico, concretamente en el Libro de Job 40:16, donde se nos decía que San Juan de la Cruz se refiere a los riñones como “el lugar en que se asienta la fuerza, el vigor”. De ahí se originó el que  hacer algo difícil te costaraun riñón.

Sea la que sea la que da origen a la frase, está claro que los riñones valen muchísimo y hay que cuidarlos. No vale la excusa de que tenemos dos… Me atrevo a decir más: Cuidarlo en vida y donarlo después… porque donar órganos salva vidas.