Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

El cuento del sistema sanitario podrido y el médico cómplice… ¿o era al revés?

domingo, 6 de noviembre de 2016

Érase una vez un paciente que acude a urgencias de un gran hospital público con un problema sobrevenido. Al chaval le hacen las pruebas pertinentes y deciden ingresarlo, tratarlo y ver la evolución. Resulta que a los dos días del ingreso el paciente se complica y se decide operarlo de urgencia. Al salir del quirófano, debido a un sangrado intenso, se le baja a la UCI, teniendo que controlarlo, medicarlo y ponerle varias bolsas de sangre. Por suerte para él y para todos (y por el buen hacer de los profesionales sanitarios), en poco más de un día es trasladado a planta con una evolución positiva…

Lo anteriormente contado es la parte del cuento que debería ser la importante y que se debería resumir como paciente intervenido satisfactoriamente pese a las complicaciones, por un personal competente y amable en un hospital con importantes medios. Pero resulta que el cuento tiene una segunda parte…
Dos días después de la intervención, esto es, uno después de salir de la UCI y una hora después de recibir la última bolsa de sangre, pasa la médica por la habitación del paciente y le dice que se va a casa hoy mismo. Ante la sorpresa del paciente y sus preguntas, esta le responde que “no hay camas y se necesita liberar habitaciones”. Ante la insistencia del paciente, que no se encuentra bien y que tiene 16 grapas en la barriga, entre otras cosas, la amable médica le dice que “es lo que hay”. La cara de la enfermera y la auxiliar que acompañan a la médica eran todo un poema y miraban a todos lados menos a la cara del paciente y de su familiar presente (casualmente cirujano)… ¿quizá vergüenza ajena?

Averiguando con dos forenses judiciales (distintos y por separado) el tiempo de convalecencia ingresado en el hospital tras una intervención como la que el paciente había sufrido, le dicen que un mínimo de 5 días tras la intervención (ambos coincidieron en la valoración) y eso si no había habido complicaciones (que por desgracia, las hubo). Esto sin contar con la valoración del familiar cirujano del paciente y de otros amigos médicos que por usar palabras finas… alucinaban y se echaban las manos a la cabeza, pero bueno, a veces los familiares y amigos “barren para casa”…

Colorín colorado… este cuento se ha acabado… ¿o no?

Ahora vamos a hacer como en el cole… vamos a comentar el texto, reflexionar sobre él o por lo menos hacernos algunas preguntas…

-        ¿Realmente el alta era por criterio médico o era por criterio gerencial? Si es lo primero… ¿por qué la médico no uso otro argumento del estilo “te vas porque ya estás perfecto”, “porque la evolución es favorable”, o similar? Si el caso es el segundo, ¿no era más fácil que la médica dijera “me obligan a echarte aunque no es lo lógico”?...

-        Si la médico uso lo de las camas contra su voluntad, ¿por qué no se niega ante sus superiores o le dice al paciente que ella no quiere pero que le obligan? ¿Es cómplice del sistema?...

-        Si realmente no sabe que con esa patología el paciente tiene que estar más de 5 días ingresado tras la operación, ¿es que a lo mejor no controla mucho el tema o en caso de controlarlo está incumpliendo los protocolos? ¿Se merece ejercer en ese caso?

-        ¿No sabe que la que firma el alta es ella y no el gerente o el superior que le diera la orden –en caso de ser así-? Me recuerda lo de los banqueros que vendían preferentes y estafaban a la gente… al principio todas las demandas iban contra la entidad, pero después empezaron a aparecer las demandas contra los directores e interventores de las sucursales… demandas que se admitieron a trámite… que además se ganaron, y muchas por lo penal…

-        ¿La enfermera y la auxiliar son cómplices también? ¿No pueden comunicarlo a quién sea en el caso de que sea una decisión unilateral de la médica? En el caso de que sea una orden que viene de arriba, ¿no se pueden negar las tres por deontología médica?

-        ¿Qué pasaría si el paciente recae, se convierte en un “paciente boomerang”, y tiene que volver al hospital a las horas o días de haberse ido a casa? ¿Entonces si habría cama? ¿Y lo que es más importante… quién sería el responsable?

-        ¿La médica sabe lo que es el juramento hipocrático o es una simple vendida al sistema? ¿Le importa más su puesto de trabajo que los pacientes?

-        Si el paciente hubiera sido hijo o hermano de la médica… ¿hubiera actuado igual?

-        ¿Debería con el informe de otros cirujanos, médicos y con el de los forenses demandar el paciente a la médica, al hospital, a la Conselleria pertinente, etc.?

Hay un refrán que dice “no hay ladrón, sin encubridor”. No podemos consentir que haya cómplices (encubridores) de un sistema que no es correcto, porque el cómplice es igual de culpable que el sistema. Los pacientes podemos y debemos alzar la voz, pero los primeros que deben alzar la voz son los profesionales, cuyo criterio es y debe ser lo que prevalezca… por el bien de todos.

Tres datos para finalizar:

-        El cuento está basado en hechos reales y el paciente sigue en su casa mejorando poco a poco, pero con unos dolores horribles ;)

-        El paciente evitó tirar de “enchufe” aun pudiéndolo hacer, para no sufrir el “síndrome del recomendado” y acatar la decisión para la bueno y lo malo… también de esta manera podía tomar las medidas que creyera o necesitara…

-        Todos los profesionales que trataron al paciente lo hicieron de una manera maravillosa tanto profesional, como personalmente. Él está orgulloso de nuestro sistema sanitario… fundamentalmente por los profesionales que lo forman.

 
“Quién pudiéndolo hacer no impide que se cometa un crimen, lo estimula” (Séneca)