Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Ir a los hospitales públicos puede matar tu bolsillo... por las concesiones de parkings y cafeterías

lunes, 28 de noviembre de 2016

Es obvio que lo más importante de un hospital es su atención sanitaria y que los pacientes resuelvan satisfactoriamente sus problemas de salud, por lo que normalmente centramos los comentarios, sean positivos o negativos, en la atención médica y el personal que la lleva a cabo (médicos, enfermeros, auxiliares, gestores, etc.). Pero es importante destacar que hay otros factores socioeconómicos que pueden afectar a las personas que se encuentran ingresadas y fundamentalmente a los familiares que los cuidan y atienden.

Creo que hay dos de estos aspectos que repercuten directamente en la comodidad y bienestar de los acompañantes de enfermos, y por lo tanto, en el de estos:
-        Facilidad para encontrar aparcamiento gratuito o a precio reducido cerca del hospital: Existen muchos hospitales donde no es sencillo encontrar aparcamiento de manera rápida. Todos sabemos que con el estrés de vida que llevamos, cuando acudimos al hospital para ser atendidos, para acompañar a alguien o para hacer un relevo de acompañamiento de alguien ingresado, vamos con el tiempo más que justo. Si a esto sumamos la escasez de plazas de aparcamiento y los precios desorbitados de los parkings del propio hospital, tenemos una ecuación de difícil solución.

-        Acceso a cafetería y/o restaurante de calidad y a precios asequibles: La calidad del servicio de las concesionarias de hospitales no es normalmente para echar cohetes y si  a eso le aplicamos tarifas de restaurante de estrella Michelín… apaga y vámonos.

El tema del parking clama al cielo. Cuando el hospital está en el centro de la ciudad, con algo de suerte aun puedes aparcar por el exterior. Eso sí, en zona azul o verde y con la “ayuda” de algún gorrilla. Pero si está en las afueras, te ves abocado a dejarlo en el parking del propio hospital que es gestionado, en la mayor parte de los casos, por una concesionaria.

Entiendo que la concesionaria es una empresa con ánimo de lucro y debe tener beneficios, pero también creo que se debería replantear el tema y que las concesionarias tuvieran tarifas acordes con el mercado. Incluso que fuera gestionado directamente por la administración y que fuera gratuito o a precios megareducidos.

Como ejemplo, recientemente me ha tocado a mí y familiares directos ir a diario durante más de 15 días al Hospital La Fe de Valencia y las “clavadas” en el parking son descomunales. Estamos hablando de casi 12€ por 5 horas de parking. Los que sois de Valencia o habéis ido a este fantástico hospital, sabéis que aparcar sin pagar es casi un milagro y que para poderlo hacer hay que tener más paciencia que el Santo Job y  dar más vueltas que una peonza. Lo más fuerte es que estos señores alardean en su web que tienen tarifas “ajustadas”… pero ¡qué jeta tienen!. Ellos se escudan en que puedes contratar bonos de días, de mañanas, de tardes, etc. Pero si tú estás un minuto por la mañana durante tres días, ya consta como usado el bono; si hay cambio de mañana a tarde no vale el bono y cuantifica por horas; si te releva otra persona, es otra matricula y no cuenta el bono y un largo etcétera de excepciones que en todos los casos van en su beneficio y en perjuicio del consumidor (que es enfermo, sanitario o acompañante de enfermos).

 
Por desgracia no es un caso aislado y es algo extensible a todo el territorio nacional, aquí algunos ejemplos de noticias que hablan de lo abusivo de las tarifas de los parkings en hospitales públicos: Madrid, Alicante, Barcelona, Galicia, etc. En la mayor parte de los casos, los parkings de los hospitales son los más caros de la ciudad (por encima de los de las zonas turísticas, los del centro de la ciudad e incluso de los aeropuertos). Ya lo sumo es cuando la concesionaria justifica con que los precios son caros porque tienen menos pacientes que antes

El tema de las cafeterías de los hospitales se suma a lo de los parkings en contra de la comodidad y del bolsillo de los pacientes/sanitarios/acompañantes. Por seguir con el ejemplo de la cafetería de la Fe (que por desgracia estás condenado a usar, porque los bares más cercanos están algo alejados), podría mencionar entre otras cosas: los precios son dignos de comer un arroz con bogavante o langosta en primera línea de la playa, con la diferencia que ni hay bogavante, ni langosta y a veces ni arroz; los precios que te cobran nunca sabes a que se corresponden porque en los tickets no sale especificado; los menús son discriminatorios porque para sanitarios entran platos que no entran para visitantes (se ve que ya pusieron el grito en el cielo para pedir una mísera paella); lo del precio del café de Zapatero es ridículo, aquí por ese precio no te dan ni el azucarillo; la calidad y variedad de los productos deja bastante que desear; anuncian en los menús unas cosas y sirven otras peores y más baratas… casualmente siempre se les ha acabado lo primero; el precio de las botellas de agua como si fuera servida en vaso de oro y por supuesto te quedaras el vaso, etc.
 
A lo anterior hay que sumarle que los precios de las máquinas de vending son totalmente desorbitados… ¿Quién paga dos euros por un paquete de papas pequeño en circunstancias normales?
Tampoco es consuelo, ni justifica el asunto que ocurra lo mismo en otros lares. Si os dais un voltio por Google veréis que es algo muy extendido.
 
No voy a comentar aquí el tema del pago por ver la TV en las habitaciones del hospital, pero las tarifas son más caras que contratar una televisión de pago tipo Movistar+ a "full".

Hagamos un pequeño recuento, suponiendo que el coche tuyo o del familiar lo tienes 5 horas por la mañana y 5 horas por la tarde. Vamos a ser optimistas y el que se quede por la noche lo aparca bien en la calle porque hay más sitio, estamos hablando de la friolera de 24€ de parking diarios… que ya os digo yo que son más. Suponiendo que comes el cutremenú de la cafetería y que no te das ni un “capricho” de una cola, otra botella de agua, un café entre horas, etc., te cuesta comer y cenar 15€ más. Nos vendrá bien para adelgazar no desayunar, no almorzar y no merendar… La cuenta sube ya a casi 40€/día/persona Si esto lo multiplicas por 30 días de un mes medio, te gastas 1200€/persona/mes en aparcar (las horas justas) y en comer y cenar (nada de desayunos, almuerzos, meriendas y otros caprichos) en las concesiones de parkings y cafeterías de un hospital público como la Fe de Valencia. ¡INCREIBLE PERO CIERTO!

PD: Es obvio que todo lo arriba comentado, es aplicable también a empleados del hospital, que aunque tengan descuentos, lo sufren todos los días...
 

El cuento del sistema sanitario podrido y el médico cómplice… ¿o era al revés?

domingo, 6 de noviembre de 2016

Érase una vez un paciente que acude a urgencias de un gran hospital público con un problema sobrevenido. Al chaval le hacen las pruebas pertinentes y deciden ingresarlo, tratarlo y ver la evolución. Resulta que a los dos días del ingreso el paciente se complica y se decide operarlo de urgencia. Al salir del quirófano, debido a un sangrado intenso, se le baja a la UCI, teniendo que controlarlo, medicarlo y ponerle varias bolsas de sangre. Por suerte para él y para todos (y por el buen hacer de los profesionales sanitarios), en poco más de un día es trasladado a planta con una evolución positiva…

Lo anteriormente contado es la parte del cuento que debería ser la importante y que se debería resumir como paciente intervenido satisfactoriamente pese a las complicaciones, por un personal competente y amable en un hospital con importantes medios. Pero resulta que el cuento tiene una segunda parte…
Dos días después de la intervención, esto es, uno después de salir de la UCI y una hora después de recibir la última bolsa de sangre, pasa la médica por la habitación del paciente y le dice que se va a casa hoy mismo. Ante la sorpresa del paciente y sus preguntas, esta le responde que “no hay camas y se necesita liberar habitaciones”. Ante la insistencia del paciente, que no se encuentra bien y que tiene 16 grapas en la barriga, entre otras cosas, la amable médica le dice que “es lo que hay”. La cara de la enfermera y la auxiliar que acompañan a la médica eran todo un poema y miraban a todos lados menos a la cara del paciente y de su familiar presente (casualmente cirujano)… ¿quizá vergüenza ajena?

Averiguando con dos forenses judiciales (distintos y por separado) el tiempo de convalecencia ingresado en el hospital tras una intervención como la que el paciente había sufrido, le dicen que un mínimo de 5 días tras la intervención (ambos coincidieron en la valoración) y eso si no había habido complicaciones (que por desgracia, las hubo). Esto sin contar con la valoración del familiar cirujano del paciente y de otros amigos médicos que por usar palabras finas… alucinaban y se echaban las manos a la cabeza, pero bueno, a veces los familiares y amigos “barren para casa”…

Colorín colorado… este cuento se ha acabado… ¿o no?

Ahora vamos a hacer como en el cole… vamos a comentar el texto, reflexionar sobre él o por lo menos hacernos algunas preguntas…

-        ¿Realmente el alta era por criterio médico o era por criterio gerencial? Si es lo primero… ¿por qué la médico no uso otro argumento del estilo “te vas porque ya estás perfecto”, “porque la evolución es favorable”, o similar? Si el caso es el segundo, ¿no era más fácil que la médica dijera “me obligan a echarte aunque no es lo lógico”?...

-        Si la médico uso lo de las camas contra su voluntad, ¿por qué no se niega ante sus superiores o le dice al paciente que ella no quiere pero que le obligan? ¿Es cómplice del sistema?...

-        Si realmente no sabe que con esa patología el paciente tiene que estar más de 5 días ingresado tras la operación, ¿es que a lo mejor no controla mucho el tema o en caso de controlarlo está incumpliendo los protocolos? ¿Se merece ejercer en ese caso?

-        ¿No sabe que la que firma el alta es ella y no el gerente o el superior que le diera la orden –en caso de ser así-? Me recuerda lo de los banqueros que vendían preferentes y estafaban a la gente… al principio todas las demandas iban contra la entidad, pero después empezaron a aparecer las demandas contra los directores e interventores de las sucursales… demandas que se admitieron a trámite… que además se ganaron, y muchas por lo penal…

-        ¿La enfermera y la auxiliar son cómplices también? ¿No pueden comunicarlo a quién sea en el caso de que sea una decisión unilateral de la médica? En el caso de que sea una orden que viene de arriba, ¿no se pueden negar las tres por deontología médica?

-        ¿Qué pasaría si el paciente recae, se convierte en un “paciente boomerang”, y tiene que volver al hospital a las horas o días de haberse ido a casa? ¿Entonces si habría cama? ¿Y lo que es más importante… quién sería el responsable?

-        ¿La médica sabe lo que es el juramento hipocrático o es una simple vendida al sistema? ¿Le importa más su puesto de trabajo que los pacientes?

-        Si el paciente hubiera sido hijo o hermano de la médica… ¿hubiera actuado igual?

-        ¿Debería con el informe de otros cirujanos, médicos y con el de los forenses demandar el paciente a la médica, al hospital, a la Conselleria pertinente, etc.?

Hay un refrán que dice “no hay ladrón, sin encubridor”. No podemos consentir que haya cómplices (encubridores) de un sistema que no es correcto, porque el cómplice es igual de culpable que el sistema. Los pacientes podemos y debemos alzar la voz, pero los primeros que deben alzar la voz son los profesionales, cuyo criterio es y debe ser lo que prevalezca… por el bien de todos.

Tres datos para finalizar:

-        El cuento está basado en hechos reales y el paciente sigue en su casa mejorando poco a poco, pero con unos dolores horribles ;)

-        El paciente evitó tirar de “enchufe” aun pudiéndolo hacer, para no sufrir el “síndrome del recomendado” y acatar la decisión para la bueno y lo malo… también de esta manera podía tomar las medidas que creyera o necesitara…

-        Todos los profesionales que trataron al paciente lo hicieron de una manera maravillosa tanto profesional, como personalmente. Él está orgulloso de nuestro sistema sanitario… fundamentalmente por los profesionales que lo forman.

 
“Quién pudiéndolo hacer no impide que se cometa un crimen, lo estimula” (Séneca)