Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Salir al bar con la bata y el fonendo… ¿por qué y para qué?

viernes, 26 de agosto de 2016

Como frecuento mucho los hospitales, últimamente me he vuelto a fijar en dos cosas que se producen junto a estos lugares:
-        Que la gente fuma en la mismísima puerta de los hospitales, incluso en algunos me consta que hay “salas” de fumadores en el interior.
-        Que muchos sanitarios salen con las batas a fumar y/o comer fuera del hospital o en bares y restaurantes cercanos. E incluso, algunos siguen llevando el fonendoscopio colgado al cuello.

Estamos plagados de normas y consejos sanitarios para evitar contagios, virus, bacterias, etc. Se está poniendo mucho hincapié últimamente en el tema de lavarse las manos, cosa que me parece fantástica y necesaria, y no se dice nada de dejar la bata y el fonendo cuando se frecuentan lugares con mucha gente, comida, humos, etc. como son los bares y restaurantes. Es más, por el simple hecho de cruzar la puerta del centro médico.
Son muchos los estudios y artículos que nos hablan de las infecciones asociadas a la vestimenta médica y a los fonendoscopios, de hecho, son el gatillo en muchas ocasiones, de las famosas infecciones nosocomiales.

Es cierto que la propia OMS habla de algunas medidas para la prevención de infecciones y menciona el tema de la vestimenta, hablando del lavado, del cambio diario, etc. pero no menciona expresamente el hecho de no “acercarla” a lugares, llamémoslos poco adecuados. Sinceramente, creo que a veces ya no se trata de que nos marquen normas o directrices, se trata de sentido común, que como se suele decir, es el menos común de los sentidos. Creo que no haría falta decir que no se debe salir del centro sanitario con la bata (ya que además de protección para el sanitario, que evita que se pueda manchar por productos tóxicos, contaminantes, etc., también, y es básico, se usa para para evitar contaminar las muestras que analiza con su ropa de calle, o para evitar que un paciente inmunodeprimido -por ejemplo- pille virus y bacterias de la calle…). Por las mismas causas, el fonendo debería quedarse también en el interior del recinto.
Más grave incluso me parece lo de salir con pijamas (que normalmente asociamos con el verde, pero no tiene porqué) de UCI o de quirófano, por lo sensibles que son esas áreas. De hecho, he llegado a ver gente con los patucos y el gorro fumando fuera y volviendo a entrar. Es más, tengo hasta un vídeo con el móvil pero no es cuestión de personalizar en alguien en concreto…

Tengo amigos médicos que han llegado a decirme que “da caché” (por decirlo en palabras finas) salir con la bata y el fonendo… que así denotas tu estatus. Prefiero pensar que esto no es así, porque sería peor todavía, ya que estarían priorizando su ego a las condiciones higiénicas básicas. Tampoco me vale la excusa de “es mi uniforme de trabajo” porque en todo caso sería un EPI y de características muy peculiares. Yo vivo cerca del cuartel de los GEAS de la Guardia Civil, para quién no lo sepa, son el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas y no los veo ir al bar con el traje de neopreno.
Entras en urgencias y te atiende amablemente el auxiliar, enfermero, el médico, … y te preguntas ¿esa mancha negra de la bata… es de fluidos o de café? ¿Y esa roja… es de sangre o de kétchup de las patatas?

Agrava más el asunto, a mi entender, el tabaco. Lo de salir a fumar en bata y/o fonendo me parece una auténtica barbaridad. No hace falta que haga una disertación de lo que contiene el tabaco y que por lo tanto, pasa a estado gaseoso a través de su humo, al fonendo y la bata, y de estos a las personas que son tratadas o están cerca. Esto ya va más allá del sentido común, es cuestión de inteligencia básica... Aquí hay que decir que lo de fumar lo hacen hasta los visitantes del hospital y lo que es peor, muchos pacientes (incluso ingresados) que bajan a las puertas o zonas comunes del hospital para “echarse un piti”… un poco de por favor.
Realmente no sé si el culpable es la administración o las autoridades competentes de sanidad que no sacan normas claras sobre el tema o son las personas que lo hacen a título individual porque como hemos dicho, hay cosas de sentido común.

La finalidad del post no es individualizar las críticas hacia una persona o hacia un gremio, ya que en ese caso, hubiera subido fotos y vídeos, lo importante es concienciar y concienciarnos que determinados gestos muy sencillos como colgar la bata y el fonendo de la percha cuando se sale del hospital, puede ser beneficioso para todos.
 
PD: La foto no es significativa de nada, está sacada de Google.

Hidronefrosis en el embarazo

domingo, 7 de agosto de 2016

Las mujeres embarazadas pueden desarrollar en ocasiones patologías renales que les pueden convertir en portadoras del catéter doble jota, aunque no es condición imprescindible. Una de las complicaciones que las gestantes presentan en las vías urinarias con mayor frecuencia es la hidronefrosis, que es una dilatación del riñón debida a dificultad para la eliminación de la orina, causada por la existencia de un obstáculo en algún punto del sistema urinario, normalmente en el uréter. Puede que la dilatación en lugar de producirse en el riñón se produzca en el uréter, en ese caso recibe el nombre de hidrouréter.

Hay dos causas principales de la hidronefrosis durante el embarazo:
·        La primera razón que produce hidronefrosis es el aumento del tamaño del útero (sobre todo a partir de la semana 20 de gestación). A medida que el bebé aumenta del tamaño, el útero también aumenta y esto puede causar presión sobre el uréter y lo puede llegar a obstruir. Esta obstrucción se puede encontrar en uno (unilateral) o ambos uréteres (bilateral), aunque es mucho más frecuente en el uréter derecho (en más de un 80% de los casos), debido a su posición anatómica.
·        La segunda razón son los cambios hormonales durante el embarazo.  El aumento de la progesterona y del estrógeno en el momento del embarazo causan un incremento en el flujo sanguíneo y muchos otros cambios que pueden derivar en obstrucciones del uréter.
Evidentemente una embarazada puede sufrir hidronefrosis por cualquier otra patología no especifica de gestante, de hecho uno de los motivos más habituales de hidronefrosis es la obstrucción por cálculos renales (causa frecuente de hidronefrosis también en no-embarazadas).
Dicen las estadísticas que un 90% de las mujeres en “estado de buena esperanza” padecen hidronefrosis, cosa que no significa que sufran síntomas o complicaciones (solo ocurre en el 3% de los casos), de hecho, hay muchas mujeres que ni se dan cuenta que lo padecen. Independientemente de la causa de la hidronefrosis, en ocasiones ésta puede durar incluso hasta 6 ó 12 semanas después del parto.
Aunque puede que en ocasiones sea asintomática, los síntomas de la hidronefrosis durante el embarazo, en un principio, no difieren de los síntomas de una hidronefrosis provocada por otras causas (cálculos renales, tumores, estenosis, etc.). Los más comunes son:
·        Dolor en la fosa renal. Además dicho dolor puede afectar e irradiar hacia las caderas, la ingle, el vientre y las costillas llegando a poder ser muy intenso (a modo de cólico nefrítico).
·        Se puede producir hematuria (sangrado de diferente intensidad a través de la orina).
·        Dolores al orinar (disuria) o incluso imposibilidad de hacerlo·        Hinchazón abdominal provocada por el propio aumento de volumen renal (que ya de por sí aumenta en torno a 1,5 cm. y un 30% de volumen en el embarazo). Si además se produce hidronefrosis, puede almacenar entre 200-300 ml. de orina adicionales
·        Puede provocar presión arterial baja.
·        Es común que se produzcan infecciones de orina, que pueden ser recurrentes o incluso derivar en pielonefritis.
·        Las náuseas, los vómitos y la fiebre también pueden observarse en algunas situaciones, independientemente de la existencia o no de infección.
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La detección de la hidronefrosis en la gestante se suele realizar mediante valoración de sintomatología y ecografías, ya que están contraindicadas cualquier tipo de pruebas diagnósticas que puedan irradiar a los bebes (rayos X, TAC, gammagrafía, pielografía, etc.)
En muchos casos, las mujeres embarazadas no necesitan ningún tratamiento, ya que la condición se resuelve sola después del embarazo y lo que hacen los médicos es una “espera vigilante”, esto es, aumentar las pruebas y el control esperando una mejora. De hecho, el tratamiento para la hidronefrosis durante el embarazo se suele evitar hasta que el bebé ha nacido, pero si hay peligro para la madre, para el bebé o para ambos, se suele optar por una de las siguientes acciones para aliviar la obstrucción y por consiguiente la sintomatología:
·        Colocación de un catéter ureteral (normalmente catéter doble jota) para que se pueda excretar correctamente la orina y no de acumule en el riñón.
·        Drenar el riñón mediante una nefrostomía percutánea.
 
Esto puede ser adicional a los tratamientos farmacológicos que decida el facultativo aplicar, por ejemplo, antibióticos cuando coexiste infección y  analgésicos para el control de los síntomas. Lo que siempre es necesario es una hi­dratación adecuada y reposo.
En los casos más graves puede derivar en un adelanto del parto para evitar problemas mayores y éste suele ser por cesárea.
Respondiendo a una visitante del blog, cabe decir, que el riesgo es el mismo independientemente de si es un embarazo espontáneo o es mediante una técnica de reproducción asistida (gracias por la información a la clínica IVI de Sevilla).
En cualquier caso, como siempre digo, este post es meramente informativo y cada caso es distinto y debe ser evaluado y tratado por los profesionales sanitarios.

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Hidronefrosis
http://es.slideshare.net/joseolmedomd/cambios-fisiolgicos-del-embarazo-genitourinario
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000506.htm
http://www.ehowenespanol.com/tratamiento-hidronefrosis-embarazo-sobre_311497/
http://scielo.isciii.es/pdf/urol/v58n10/977acerca.pdf
http://lasaludi.info/la-hidronefrosis-durante-el-embarazo.html

Factores que condicionan qué tratamiento aplicar para eliminar las piedras del riñón

lunes, 1 de agosto de 2016

Desde los inicios del blog uno de los temas estrellas es el de los cálculos (piedras renales), que en algunas ocasiones son las “causantes” de que se porte el catéter doble jota. Muchos comentarios hay preguntando sobre cuál va a ser el tratamiento que se les va a aplicar o cuál es el más indicado, si va a ser cirugía abierta, laparoscopia, litotricia, simple medicación, etc. Hoy en día, las posibilidades son muchas y cada caso, como siempre digo, es diferente y debe ser evaluado de manera individual por el médico.

Para decidir qué tratamiento se lleva a cabo, hay muchos factores que lo delimitan. Algunos de ellos son:

NÚMERO DE PIEDRAS: Si tienes varias piedras y sobre todo en diferentes ubicaciones, el tratamiento puede ser diferente, y a veces, no se podrá eliminar todas las piedras en un único procedimiento.

UBICACIÓN DE LA/S PIEDRA/S: Es diferente el tratamiento si la piedra está en el riñón, en el uréter o en la vejiga.

TAMAÑO DE LA/S PIEDRA/S: Cuanto más pequeñas la piedras, más oportunidad para tratamientos menos invasivos. Si los litos son más grandes, más probabilidades de tratamientos quirúrgicos y/o endoscópicos.

DUREZA DE LA/S PIEDRA/S: Uno de los tratamientos menos invasivos es la litotricia extracorpórea, pero si la piedra es muy dura (algo normalmente determinable por determinadas pruebas como el TAC), estos tratamientos no funcionaran, con lo que se puede convertir en un factor más importante de lo que se cree.

COMPOSICION DE LA/S PIEDRA/S: Ya se ha comentado en el blog que la composición química de las piedras no es siempre igual, habiendo de oxalato cálcico, de fosfato cálcico, de ácido úrico, de estruvita y de cistina. Hay algunas de estas que son “radiolúcidas” (se caracterizan por ser invisibles a los rayos X), por ejemplo, las de ácido úrico, esto hace que tratamientos como la litotricia extracorpórea sean muy difíciles de aplicar en estos casos.

EDAD Y SEXO DEL PACIENTE: En ocasiones el ser mujer u hombre hace más o menos indicados unos determinados tratamientos, por ejemplo la cistoscopia. Respecto a la edad, es evidente que la condición física suele deteriorarse con los años y por lo tanto afectar en una posible intervención.

PADECER SOBREPESO U OBESIDAD: Si una persona es obesa, algunos tipos de tratamientos serán muy difíciles.

ESTAR O NO EMBARAZA: Es un factor claramente limitante en cuando a los tratamientos, sin ir más lejos, no debe ser irradiada.

PRESENCIA DE INFECCIÓN URINARIA: Si tenemos infección, somos pacientes de riesgo, y se ha de evaluar si primero se trata la infección hasta que remita y después se actúa “contra” la piedra o se realizan ambas cosas al unísono.

AFECTACIÓN DE LA FUNCION RENAL: Cualquier alteración mantenida del funcionamiento renal, sea por fallo de la irrigación del órgano como por lesión directa de sus tejidos, puede derivar en una insuficiencia renal, que condicionaría clarísimamente el tratamiento a aplicar.

ALTERACIONES EN LA ANATOMÍA DE LA VIA URINARIA: La presencia de variantes en la anatomía normal (por ejemplo, duplicidades), la presencia de estrechez en la via urinaria (estenosis), malformaciones congénitas o alteraciones en la ubicación habitual del riñón, van a condicionar la forma de tratar al paciente.

PADECER OTRAS ENFERMEDADES: No es lo mismo tratar a una persona con únicamente cálculos, que a una persona que además es diabética, padece problemas de coagulación, hipertensión u otros problemas cardiacos, etc.

TECNOLOGÍA DISPONIBLE Y LISTAS DE ESPERA: Esto es una de las cosas que más nos suele molestar a los pacientes… que nos digan que hay que esperar unos meses o que no se dispone de tal tratamiento pero sí de otro. Hay casos, por desgracia, en que pudiendo aplicar tratamientos menos invasivos, por no disponer de ellos, se aplican intervenciones más “fuertes”. Es lo menos deseable, pero es un factor claramente limitante.

Lo anterior son algunos (entre otros muchos) de los factores que pueden delimitar el tratamiento a aplicar para eliminar los cálculos renales. No obstante, debe ser nuestro urólogo o nuestra clínica de urología los que deben valorar e indicarnos el tratamiento más idóneo para cada uno de nosotros.