Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Estadística sobre síntomas y convalecencia de portadores de catéteres ureterales

jueves, 9 de junio de 2016

Es muy repetitivo el tema de si es posible llevar vida normal o no llevando un catéter doble jota. De hecho, es una de las preguntas estrella en los más de 6.200 comentarios (sobre más de 2.500.000  de visitantes del blog). Hemos dicho muchas veces que pese a que cada persona es un mundo, hay síntomas que suelen ser comunes a muchos de los portadores del mentado stent. Ya en uno de los últimos post sobre preguntas frecuentes (FAQs) se repasó el tema y comenté que (con todos los respetos)  era bastante generalizado (y simplemente hay que echar un vistazo a Doctoralia) que los urólogos dijeran que se puede hacer vida normal... creo que a veces, se utiliza el vocabulario con demasiada ligereza.

Es entendible que cuando uno no lo ha sufrido en sus carnes, la visión de los síntomas es distinta y es obvio que se ha de basar en estadísticas. No obstante, sin ir más lejos, en este blog han escrito varios médicos portadores de catéter doble jota (por ejemplo caso1; caso2) y creo que la conclusión salta a la vista.

El problema es que no sé cómo se interpretan las estadísticas… concretamente las publicadas por estudios médicos*

*Adjunto abajo dos versiones del “Ureteral stent symptom questionnaire” sobre síntomas de pacientes portadores de catéteres ureterales. Aprovecho para agradecer al Dr. Juan Pablo Burgués que me ha ayudado a obtenerlos completos.

Soy de ciencias y entiendo que las estadísticas son importantes, pero hay que saber valorarlas correctamente y me viene a la cabeza el chiste del que se come un pollo y su amigo nada y ambos salen a medio pollo… A tener en cuenta:

-        No creo que una muestra de 309 pacientes (inglés) y 70 (español) sea excesivamente significativa.

-        Si los pacientes ingleses tenían un 96% síntomas la primera semana y 94% después de cuatro semanas de llevar el catéter… ¿Cómo se dice que se puede hacer vida normal?

-        El 68% de los pacientes (inglés) estaban incapacitados para su trabajo la primera semana y seguían incapacitados un 38% después de 4 semanas… Me expliquen lo de vida normal.

-        De nuevo estadística coja: en la versión española se dice que la población es de 70 pacientes, pero que solamente se controla posteriormente a 40… Pues ¡caray! Son 40, no 70.

-        Encima los de habla castellana parece que vamos atrás como los cangrejos… un 82% tenía molestias urinarias la primera semana de llevar el catéter y a la 4 semana subía hasta el 85%.

De todas maneras, este post no es para evaluar las estadísticas de terceros, es para presentar la estadística/encuesta hecha en este blog*. Es evidente que no tiene ninguna validez científica, pero creo que los datos son bastante significativos.
*Son datos recopilados entre visitantes del blog (mediante encuesta, mail y comentarios). Se ha tratado de depurar las votaciones duplicadas a través de la IP  y ha quedado un muestra de 5837 encuestados (de los que 3756 eran mujeres -349 gestantes- y 2081 hombres). La pregunta formulada era si durante el periodo que han llevado el catéter doble jota han sufrido alguno de los síntomas expuestos, si han podido trabajar en su puesto habitual y si han hecho vida normal.

 
 

A LA VISTA SALTA LA VIDA NORMAL QUE SE PUEDE LLEVAR CON UN CATÉTER DOBLE JOTA… Tomen nota doctores…




¿Por qué las piedras del riñón pueden producir dolor en un testículo? por el Dr. Juan Pablo Burgués

domingo, 5 de junio de 2016

Hoy tenemos una visita de lujo de nuevo en el blog, la del urólogo y andrólogo Dr. Juan Pablo Burgués de la Clínica Quirónsalud Palmaplanas y el Instituto de Fertilidad en Palma de Mallorca. Además, es socio fundador en el proyecto divulgativo http://www.mens-app.es/, al que más adelante le dedicaremos más tiempo, pero que os adelanto que es una App (Android e iOS) enlazada con un blog divulgativo de temas de andrología y urología dónde además los usuarios pueden hacer consultas…

Pues eso mismo, a raíz de una consulta al Dr. Burgués, concretamente la que da título a este post, surge esta colaboración…

 Qué mejor que este blog “Mi vida con un catéter doble J” para aportar, desde el punto de vista del urólogo, algo de información curiosa sobre los cálculos urinarios y los cólicos renales. Aprovecho para felicitar a José Vicente por su labor divulgativa y le agradezco  enormemente la oportunidad que me ha dado para escribir en un blog de tanto éxito y tan premiado como este.

Quizás resulte llamativo que una piedra del riñón pueda producir dolor en un testículo, pero lo entenderéis muy bien si veis la imagen que ilustra el descenso testicular durante el desarrollo embrionario.

En etapas muy tempranas del embrión el tejido testicular se forma junto al riñón. Y a medida que avanzan las semanas de gestación los testículos van descendiendo, primero por la cavidad abdominal y después por la ingle, hasta que cerca de los 9 meses se colocan en la bolsa escrotal. Si uno o los dos testículos no acaban de descender, y se quedan en la ingle, o más arriba en el abdomen, se produce la llamada criptorquidia. Este término procede del griego “kriptós” (escondido) y “orchis” (testículo).
 
Durante el descenso testicular, el testículo arrastra consigo sus vasos sanguíneos y también los nervios que conducen su sensibilidad, comunes con los del riñón y la vía urinaria en las primeras fases del desarrollo embrionario. Esto explica que muchas veces en los cólicos renales, sobre todo cuando el cálculo está ya cerca de llegar a la vejiga, exista dolor  testicular en el mismo lado del cólico. Puede incluso suceder que la única manifestación del cólico sea el dolor en un testículo, con ausencia total dolor renal, lo cual puede despistar bastante a los médicos de urgencias. En realidad no es un dolor testicular como tal, sino un dolor irradiado o “referido” desde su lugar de origen. Sería algo similar a lo que ocurre en un infarto cardíaco o una angina de pecho, cuando además del lado izquierdo del tórax también duele el hombro y el brazo izquierdo.

El origen de los nervios del testículo a nivel abdominal también explica que cuando hay dolor en un testículo este sea de tipo “visceral”. Todos habréis sufrido alguna vez alguna patada o balonazo en los testículos. Se trata de un dolor profundo, opresivo, no continuo, mal localizado, difuso, y frecuentemente acompañado de náuseas, malestar abdominal y sudoración. Lo mismo ocurre en los cólicos nefríticos. Es diferente del dolor de tipo “somático” en cualquier otra zona del cuerpo (piel, músculos, huesos, etc.) que es más sordo, más fijo, tiene una localización más precisa y no se acompaña de otros síntomas.

Bueno, pues ya sabéis una cosa más, el dolor en un testículo puede ser “referido” debido a una piedra o a arenilla procedente del riñón.

Un placer poder contar con el Dr. Burgués en el blog y esperamos que no sea la última vez.