Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Termina el 2016... Feliz 2017 con mucha salud para todos

sábado, 31 de diciembre de 2016

Empezamos el año 2016 con la buena noticia de que el blog había sido galardonado con el premio Educa al mejor blog educativo en salud y poco después se cumplieron 7 años online. Ha sido un año en el que hemos superado las 2.800.000 visitas.
 
Algunos de los post más visitados del 2016 han sido:
 
Pero lo verdadera importante es que hemos cumplido un año más juntos, y ese es mi deseo para el final del año que viene... que sigamos estando todos juntos por aquí... que se sumen todos los amigos nuevos que lo deseen y sobre todo que sea un AÑO LLENO DE SALUD PARA TODOS.

Qué hacer para disimular y/o eliminar las cicatrices quirúrgicas

domingo, 18 de diciembre de 2016

Han preguntado muchas veces en el blog por el tema de qué se puede hacer para reducir, disimular o incluso que desaparezcan las cicatrices quirúrgicas. Tened en cuenta que muchos de los visitantes del blog han sufrido en sus carnes algún tipo de cirugía, y si esta ha sido abierta, deja visibles restos sobre nuestra piel que para mucha gente le provoca complejos e incluso en ocasiones molestias mucho tiempo después de haberse cerrado la herida. No es mi caso, aunque parece que haya venido de Vietnam jeje, pero bueno…

Realmente lo más importante en estos casos es consultar con el médico y que nos indique que tratamiento es el más adecuado para “combatir” nuestra cicatriz. Ni todos somos iguales, ni todas las cicatrices tampoco lo son, con lo que el criterio profesional es el que nos va a indicar la mejor solución.

No obstante, podemos enumerar algunos aplicativos que la farmacología y la medicina utilizan para combatir las cicatrices:

-        Por supuesto, una de las soluciones más directas es la cirugía plástica/estética. Existen diversos procedimientos que consiguen, en el mejor de los casos, minimizar la visibilidad de una cicatriz. Sin embargo, cuando se argumenta que las intervenciones de cirugía estética “no dejan cicatrices”, debe tenerse en cuenta que las incisiones quirúrgicas que han producido esas cicatrices han sido escogidas cuidadosamente para situarlas en sitios donde produzcan la mejor cicatrización y que además sean lo menos evidentes posibles. Al mismo tiempo, las técnicas de incisión y sutura realizadas habrían sido muy meticulosas ya desde el principio, a diferencia de las cicatrices que resultan como consecuencia de un accidente u otro tipo de intervención. Por tanto, al plantearse realizar una revisión quirúrgica de una cicatriz, el paciente debe tener siempre en mente que, aunque a veces existan razonables expectativas de obtener una mejoría, una parte de las secuelas cicatriciales probablemente persistirá permanentemente. Otro de los inconvenientes es que no siempre la solución se logra al primer intento y se necesitan varias intervenciones con el consiguiente riesgo. En muchos casos, además, estos tratamientos no están cubiertos por la Seguridad Social y tenemos que costeárnoslos de nuestro bolsillo. Hay infinidad de clínicas y profesionales que se dedican a esto, por ejemplo estos doctores en Madrid. En ocasiones y bajo valoración médica puede que la manera de “atacar” a la cicatriz sea mediante láser.

-        El aceite de rosa mosqueta, es por excelencia el producto que todo el mundo conoce y muchos expertos recomiendan para tratar cicatrices. Ofrece unos componentes naturales de lo más efectivos para lograr que las cicatrices (especialmente las más recientes) mejoren tanto internamente, como externamente. Los ácidos grasos esenciales que contiene ayudan a reducir la cicatrización y promover la regeneración de nuestra piel según muchos estudios. Éstos ácidos mejoran la flexibilidad, permeabilidad y la reparación de la piel. La Vitamina A también juega un papel importante ya que ayuda a cicatrizar mejor la herida, igualando el tono y la textura. 

-        Otros aceites también ricos en ácidos grasos esenciales como el aceite de Argán pueden ayudar a la cicatrización. Con ellos, se masajea la cicatriz a diario y tratan, nutren y aportan flexibilidad y elasticidad a la piel. 

-        Hay tratamientos que reducen la visibilidad de las cicatrices, como el peeling (aplicación de diferentes sustancias sobre la piel con el fin de exfoliar las capas más extensas), la exfoliación de la piel y la dermoabrasión. Esta última consiste en remover la epidermis y la dermis superficial. todos los anteriores se consiguen en clínicas o centros estéticos. Importante si se acude a uno de estos lugares, que sea de las máximas garantías y que el personal este formado y supervisado por un médico dermatólogo o especialista en cirugía estética.

-        Las inyecciones de colágeno o de esteroides, son también una opción recurrida, sobre todo para cicatrices queloides o hipertróficas.

-        A menudo, se recomienda la utilización de ciertas cremas, sprays, pastas, parches o geles que pueden ofrecer resultados, pero que requieren de constancia y compromiso por parte del paciente. Lo mejor que podemos hacer para encontrar la crema más adecuada para nuestra cicatriz, es sin duda alguna, preguntar a nuestro médico o farmacéutico. Suelen ser productos de venta libre, elevado precio y en muchos casos de dudoso resultado. Evidentemente no vamos a publicitar ninguno en concreto.

-        Tratamientos que exclusivamente sirven para disimular la presencia de las cicatrices como pueden ser maquillajes temporales o incluso tatuajes semipermanentes o permanentes que se realizan sobre la cicatriz para disimular su visibilidad.

-        Mucha gente es amante de los remedios caseros: que si la miel, que si el aloe vera, que si el aceite de ricino, que si el limón. Sabéis que no soy nada partidario de pseudotratamientos sin base científica.

Ratificar que lo mejor para eliminar las cicatrices quirúrgicas de nuestro cuerpo es seguir los consejos del profesional sanitario pertinente.

Ir a los hospitales públicos puede matar tu bolsillo... por las concesiones de parkings y cafeterías

lunes, 28 de noviembre de 2016

Es obvio que lo más importante de un hospital es su atención sanitaria y que los pacientes resuelvan satisfactoriamente sus problemas de salud, por lo que normalmente centramos los comentarios, sean positivos o negativos, en la atención médica y el personal que la lleva a cabo (médicos, enfermeros, auxiliares, gestores, etc.). Pero es importante destacar que hay otros factores socioeconómicos que pueden afectar a las personas que se encuentran ingresadas y fundamentalmente a los familiares que los cuidan y atienden.

Creo que hay dos de estos aspectos que repercuten directamente en la comodidad y bienestar de los acompañantes de enfermos, y por lo tanto, en el de estos:
-        Facilidad para encontrar aparcamiento gratuito o a precio reducido cerca del hospital: Existen muchos hospitales donde no es sencillo encontrar aparcamiento de manera rápida. Todos sabemos que con el estrés de vida que llevamos, cuando acudimos al hospital para ser atendidos, para acompañar a alguien o para hacer un relevo de acompañamiento de alguien ingresado, vamos con el tiempo más que justo. Si a esto sumamos la escasez de plazas de aparcamiento y los precios desorbitados de los parkings del propio hospital, tenemos una ecuación de difícil solución.

-        Acceso a cafetería y/o restaurante de calidad y a precios asequibles: La calidad del servicio de las concesionarias de hospitales no es normalmente para echar cohetes y si  a eso le aplicamos tarifas de restaurante de estrella Michelín… apaga y vámonos.

El tema del parking clama al cielo. Cuando el hospital está en el centro de la ciudad, con algo de suerte aun puedes aparcar por el exterior. Eso sí, en zona azul o verde y con la “ayuda” de algún gorrilla. Pero si está en las afueras, te ves abocado a dejarlo en el parking del propio hospital que es gestionado, en la mayor parte de los casos, por una concesionaria.

Entiendo que la concesionaria es una empresa con ánimo de lucro y debe tener beneficios, pero también creo que se debería replantear el tema y que las concesionarias tuvieran tarifas acordes con el mercado. Incluso que fuera gestionado directamente por la administración y que fuera gratuito o a precios megareducidos.

Como ejemplo, recientemente me ha tocado a mí y familiares directos ir a diario durante más de 15 días al Hospital La Fe de Valencia y las “clavadas” en el parking son descomunales. Estamos hablando de casi 12€ por 5 horas de parking. Los que sois de Valencia o habéis ido a este fantástico hospital, sabéis que aparcar sin pagar es casi un milagro y que para poderlo hacer hay que tener más paciencia que el Santo Job y  dar más vueltas que una peonza. Lo más fuerte es que estos señores alardean en su web que tienen tarifas “ajustadas”… pero ¡qué jeta tienen!. Ellos se escudan en que puedes contratar bonos de días, de mañanas, de tardes, etc. Pero si tú estás un minuto por la mañana durante tres días, ya consta como usado el bono; si hay cambio de mañana a tarde no vale el bono y cuantifica por horas; si te releva otra persona, es otra matricula y no cuenta el bono y un largo etcétera de excepciones que en todos los casos van en su beneficio y en perjuicio del consumidor (que es enfermo, sanitario o acompañante de enfermos).

 
Por desgracia no es un caso aislado y es algo extensible a todo el territorio nacional, aquí algunos ejemplos de noticias que hablan de lo abusivo de las tarifas de los parkings en hospitales públicos: Madrid, Alicante, Barcelona, Galicia, etc. En la mayor parte de los casos, los parkings de los hospitales son los más caros de la ciudad (por encima de los de las zonas turísticas, los del centro de la ciudad e incluso de los aeropuertos). Ya lo sumo es cuando la concesionaria justifica con que los precios son caros porque tienen menos pacientes que antes

El tema de las cafeterías de los hospitales se suma a lo de los parkings en contra de la comodidad y del bolsillo de los pacientes/sanitarios/acompañantes. Por seguir con el ejemplo de la cafetería de la Fe (que por desgracia estás condenado a usar, porque los bares más cercanos están algo alejados), podría mencionar entre otras cosas: los precios son dignos de comer un arroz con bogavante o langosta en primera línea de la playa, con la diferencia que ni hay bogavante, ni langosta y a veces ni arroz; los precios que te cobran nunca sabes a que se corresponden porque en los tickets no sale especificado; los menús son discriminatorios porque para sanitarios entran platos que no entran para visitantes (se ve que ya pusieron el grito en el cielo para pedir una mísera paella); lo del precio del café de Zapatero es ridículo, aquí por ese precio no te dan ni el azucarillo; la calidad y variedad de los productos deja bastante que desear; anuncian en los menús unas cosas y sirven otras peores y más baratas… casualmente siempre se les ha acabado lo primero; el precio de las botellas de agua como si fuera servida en vaso de oro y por supuesto te quedaras el vaso, etc.
 
A lo anterior hay que sumarle que los precios de las máquinas de vending son totalmente desorbitados… ¿Quién paga dos euros por un paquete de papas pequeño en circunstancias normales?
Tampoco es consuelo, ni justifica el asunto que ocurra lo mismo en otros lares. Si os dais un voltio por Google veréis que es algo muy extendido.
 
No voy a comentar aquí el tema del pago por ver la TV en las habitaciones del hospital, pero las tarifas son más caras que contratar una televisión de pago tipo Movistar+ a "full".

Hagamos un pequeño recuento, suponiendo que el coche tuyo o del familiar lo tienes 5 horas por la mañana y 5 horas por la tarde. Vamos a ser optimistas y el que se quede por la noche lo aparca bien en la calle porque hay más sitio, estamos hablando de la friolera de 24€ de parking diarios… que ya os digo yo que son más. Suponiendo que comes el cutremenú de la cafetería y que no te das ni un “capricho” de una cola, otra botella de agua, un café entre horas, etc., te cuesta comer y cenar 15€ más. Nos vendrá bien para adelgazar no desayunar, no almorzar y no merendar… La cuenta sube ya a casi 40€/día/persona Si esto lo multiplicas por 30 días de un mes medio, te gastas 1200€/persona/mes en aparcar (las horas justas) y en comer y cenar (nada de desayunos, almuerzos, meriendas y otros caprichos) en las concesiones de parkings y cafeterías de un hospital público como la Fe de Valencia. ¡INCREIBLE PERO CIERTO!

PD: Es obvio que todo lo arriba comentado, es aplicable también a empleados del hospital, que aunque tengan descuentos, lo sufren todos los días...
 

El cuento del sistema sanitario podrido y el médico cómplice… ¿o era al revés?

domingo, 6 de noviembre de 2016

Érase una vez un paciente que acude a urgencias de un gran hospital público con un problema sobrevenido. Al chaval le hacen las pruebas pertinentes y deciden ingresarlo, tratarlo y ver la evolución. Resulta que a los dos días del ingreso el paciente se complica y se decide operarlo de urgencia. Al salir del quirófano, debido a un sangrado intenso, se le baja a la UCI, teniendo que controlarlo, medicarlo y ponerle varias bolsas de sangre. Por suerte para él y para todos (y por el buen hacer de los profesionales sanitarios), en poco más de un día es trasladado a planta con una evolución positiva…

Lo anteriormente contado es la parte del cuento que debería ser la importante y que se debería resumir como paciente intervenido satisfactoriamente pese a las complicaciones, por un personal competente y amable en un hospital con importantes medios. Pero resulta que el cuento tiene una segunda parte…
Dos días después de la intervención, esto es, uno después de salir de la UCI y una hora después de recibir la última bolsa de sangre, pasa la médica por la habitación del paciente y le dice que se va a casa hoy mismo. Ante la sorpresa del paciente y sus preguntas, esta le responde que “no hay camas y se necesita liberar habitaciones”. Ante la insistencia del paciente, que no se encuentra bien y que tiene 16 grapas en la barriga, entre otras cosas, la amable médica le dice que “es lo que hay”. La cara de la enfermera y la auxiliar que acompañan a la médica eran todo un poema y miraban a todos lados menos a la cara del paciente y de su familiar presente (casualmente cirujano)… ¿quizá vergüenza ajena?

Averiguando con dos forenses judiciales (distintos y por separado) el tiempo de convalecencia ingresado en el hospital tras una intervención como la que el paciente había sufrido, le dicen que un mínimo de 5 días tras la intervención (ambos coincidieron en la valoración) y eso si no había habido complicaciones (que por desgracia, las hubo). Esto sin contar con la valoración del familiar cirujano del paciente y de otros amigos médicos que por usar palabras finas… alucinaban y se echaban las manos a la cabeza, pero bueno, a veces los familiares y amigos “barren para casa”…

Colorín colorado… este cuento se ha acabado… ¿o no?

Ahora vamos a hacer como en el cole… vamos a comentar el texto, reflexionar sobre él o por lo menos hacernos algunas preguntas…

-        ¿Realmente el alta era por criterio médico o era por criterio gerencial? Si es lo primero… ¿por qué la médico no uso otro argumento del estilo “te vas porque ya estás perfecto”, “porque la evolución es favorable”, o similar? Si el caso es el segundo, ¿no era más fácil que la médica dijera “me obligan a echarte aunque no es lo lógico”?...

-        Si la médico uso lo de las camas contra su voluntad, ¿por qué no se niega ante sus superiores o le dice al paciente que ella no quiere pero que le obligan? ¿Es cómplice del sistema?...

-        Si realmente no sabe que con esa patología el paciente tiene que estar más de 5 días ingresado tras la operación, ¿es que a lo mejor no controla mucho el tema o en caso de controlarlo está incumpliendo los protocolos? ¿Se merece ejercer en ese caso?

-        ¿No sabe que la que firma el alta es ella y no el gerente o el superior que le diera la orden –en caso de ser así-? Me recuerda lo de los banqueros que vendían preferentes y estafaban a la gente… al principio todas las demandas iban contra la entidad, pero después empezaron a aparecer las demandas contra los directores e interventores de las sucursales… demandas que se admitieron a trámite… que además se ganaron, y muchas por lo penal…

-        ¿La enfermera y la auxiliar son cómplices también? ¿No pueden comunicarlo a quién sea en el caso de que sea una decisión unilateral de la médica? En el caso de que sea una orden que viene de arriba, ¿no se pueden negar las tres por deontología médica?

-        ¿Qué pasaría si el paciente recae, se convierte en un “paciente boomerang”, y tiene que volver al hospital a las horas o días de haberse ido a casa? ¿Entonces si habría cama? ¿Y lo que es más importante… quién sería el responsable?

-        ¿La médica sabe lo que es el juramento hipocrático o es una simple vendida al sistema? ¿Le importa más su puesto de trabajo que los pacientes?

-        Si el paciente hubiera sido hijo o hermano de la médica… ¿hubiera actuado igual?

-        ¿Debería con el informe de otros cirujanos, médicos y con el de los forenses demandar el paciente a la médica, al hospital, a la Conselleria pertinente, etc.?

Hay un refrán que dice “no hay ladrón, sin encubridor”. No podemos consentir que haya cómplices (encubridores) de un sistema que no es correcto, porque el cómplice es igual de culpable que el sistema. Los pacientes podemos y debemos alzar la voz, pero los primeros que deben alzar la voz son los profesionales, cuyo criterio es y debe ser lo que prevalezca… por el bien de todos.

Tres datos para finalizar:

-        El cuento está basado en hechos reales y el paciente sigue en su casa mejorando poco a poco, pero con unos dolores horribles ;)

-        El paciente evitó tirar de “enchufe” aun pudiéndolo hacer, para no sufrir el “síndrome del recomendado” y acatar la decisión para la bueno y lo malo… también de esta manera podía tomar las medidas que creyera o necesitara…

-        Todos los profesionales que trataron al paciente lo hicieron de una manera maravillosa tanto profesional, como personalmente. Él está orgulloso de nuestro sistema sanitario… fundamentalmente por los profesionales que lo forman.

 
“Quién pudiéndolo hacer no impide que se cometa un crimen, lo estimula” (Séneca)

El mayor avance del siglo en la lucha contra los cálculos renales de oxalato cálcico

sábado, 8 de octubre de 2016

El pasado 8 de agosto del presente 2016, la Universidad de Houston hizo pública una nota de prensa sobre un estudio que se publicaría poco después, el 25 de agosto, en la revista Nature (versión online) bajo el título “Molecular modifiers reveal a mechanism of pathological crystal growth inhibition”. El estudio, ha sido conducido por Jeffrey Rimer, profesor asociado de Ingeniería Química y Biomolecular de la mentada universidad y ha sido calificado por expertos en urología como el mayor avance en el tratamiento de cálculos de oxalato de calcio en 30 años. Concretamente, los investigadores han encontrado evidencia de que un extracto de fruta natural es capaz de disolver los cristales de oxalato de calcio, el componente más común de los cálculos renales humanos. Los hallazgos son el resultado de una combinación de estudios experimentales, algoritmos informáticos y estudios en personas.
El trabajo ofrece la primera evidencia de que el ácido hidroxicítrico o hidroxicitrato compuesto (HCA) es un inhibidor eficaz del crecimiento de cristales de oxalato de calcio. Y que en ciertas condiciones, es incluso capaz de disolver estos cristales.
Para evitar los dolorosos cálculos de oxalato cálcico, los médicos normalmente aconsejan beber agua, evitar los alimentos ricos en oxalato (como las espinacas, las almendras, las acelgas, el cacao,…) o tomar suplementos de citrato de potasio, no bien tolerados por todos los pacientes. Pero el HCA parece ser mucho más eficaz, ya que según indican las observaciones de los investigadores “los cristales de oxalato de calcio se encogían al contacto con la sustancia. Y es que otros inhibidores, como el mencionado citrato de potasio, simplemente detienen el crecimiento, pero no lo revierten.
Aspecto importantísimo del estudio, es que el ácido hidroxicítrico (HCA), está presente de forma natural en la corteza seca del Tamarindo Malabar o Garcinia Cambogia (Garcinia gummi-gutta). Dicho fruto proviene de un arbusto que crece en el sur de la India y otras zonas de Asia. El fruto tiene un aspecto relativamente similar al de una calabaza, aunque algo más pequeño. Y es en la piel de este fruto donde se encuentra la mayor concentración de los principios activos, el principal es el ácido hidroxicítrico y los anticianósidos.
El proyecto surgió a partir de un trabajo preliminar realizado por el nefrólogo John Asplin, del Litholink Corporation, quien sugirió el HCA (que hasta ese momento era comercializado como un suplemento dietético por participar en la inhibición de la lipogénesis) como un posible tratamiento, ya que el HCA es químicamente similar al citrato de potasio. Gracias a la observación mediante microscopio de fuerza atómica (AFM) de las interacciones entre los cristales en condiciones reales de crecimiento se llegó al importante hallazgo. Según Rimer, la técnica les permitió grabar el crecimiento de los cristales en tiempo real con una resolución casi molecular. Chung (colaborador de Rimer) observó que las imágenes del AFM registraban como el cristal (la litiasis) se contraía cuando se le exponía a concentraciones específicas de HCA. En un principio Rimer sospechaba que el hallazgo era algún tipo de error y no era posible, pero resultó que era correcto. Una vez que se confirmó que es posible disolver los cristales en las soluciones sobresaturadas, los investigadores llegaron a las razones científicas de porqué ocurría esto. Mpourmpakis y Taylor (también colaboradores de Rimer) aplicaron la teoría funcional de la densidad (DFT), que es un método de cálculo de alta precisión utilizado para estudiar la estructura y propiedades de los materiales, para abordar cómo el HCA y CA se unen al calcio y a los cristales de oxalato de calcio. Descubrieron que el HCA forma un enlace más fuerte con las superficies de cristal, lo que conduce a la disolución de cristal. El HCA también fue probado en seres humanos, ya que siete personas tomaron el suplemento durante tres días, lo que permitió a los investigadores determinar que el HCA se excreta por la orina, un requisito básico para que el suplemento pueda ser usado como tratamiento.
Rimer afirma que la investigación ha establecido  las bases para diseñar un fármaco eficaz, pero todavía faltan cosas que perfilar. Se necesita seguridad a largo plazo, buscar las dosis adecuadas, realizar ensayos adicionales en humanos. Pero el cabeza de la investigación comenta que "Nuestros resultados iniciales son muy prometedores...Si funciona en vivo, como en nuestros ensayos en el laboratorio, el HCA tiene el potencial para reducir la tasa de incidencia de personas afectadas de forma crónica por cálculos renales".
Los cálculos renales son depósitos minerales pequeños y duros que se forman dentro de los riñones, que afectan hasta al 12 por ciento de los hombres y al 7 por ciento de las mujeres (por ejemplo, más de dos millones de pacientes en España). No hace falta que comente a los lectores de este blog (muchos los padecen), el infierno que se sufre con un cólico renal… Con lo que imaginaros que unas pastillitas de la piel de esta frutita nos pudieran quitar el problema… Ojalá ningún laboratorio se meta por medio a aprovecharse…
Esperemos acontecimientos y más buenas noticias…


Artículo original:
Jihae Chung, Ignacio Granja, Michael G. Taylor, Giannis Mpourmpakis, John R. Asplin, Jeffrey D. Rimer. Molecular modifiers reveal a mechanism of pathological crystal growth inhibition. Nature, 2016; 1 DOI: 10.1038/nature19062

Salir al bar con la bata y el fonendo… ¿por qué y para qué?

viernes, 26 de agosto de 2016

Como frecuento mucho los hospitales, últimamente me he vuelto a fijar en dos cosas que se producen junto a estos lugares:
-        Que la gente fuma en la mismísima puerta de los hospitales, incluso en algunos me consta que hay “salas” de fumadores en el interior.
-        Que muchos sanitarios salen con las batas a fumar y/o comer fuera del hospital o en bares y restaurantes cercanos. E incluso, algunos siguen llevando el fonendoscopio colgado al cuello.

Estamos plagados de normas y consejos sanitarios para evitar contagios, virus, bacterias, etc. Se está poniendo mucho hincapié últimamente en el tema de lavarse las manos, cosa que me parece fantástica y necesaria, y no se dice nada de dejar la bata y el fonendo cuando se frecuentan lugares con mucha gente, comida, humos, etc. como son los bares y restaurantes. Es más, por el simple hecho de cruzar la puerta del centro médico.
Son muchos los estudios y artículos que nos hablan de las infecciones asociadas a la vestimenta médica y a los fonendoscopios, de hecho, son el gatillo en muchas ocasiones, de las famosas infecciones nosocomiales.

Es cierto que la propia OMS habla de algunas medidas para la prevención de infecciones y menciona el tema de la vestimenta, hablando del lavado, del cambio diario, etc. pero no menciona expresamente el hecho de no “acercarla” a lugares, llamémoslos poco adecuados. Sinceramente, creo que a veces ya no se trata de que nos marquen normas o directrices, se trata de sentido común, que como se suele decir, es el menos común de los sentidos. Creo que no haría falta decir que no se debe salir del centro sanitario con la bata (ya que además de protección para el sanitario, que evita que se pueda manchar por productos tóxicos, contaminantes, etc., también, y es básico, se usa para para evitar contaminar las muestras que analiza con su ropa de calle, o para evitar que un paciente inmunodeprimido -por ejemplo- pille virus y bacterias de la calle…). Por las mismas causas, el fonendo debería quedarse también en el interior del recinto.
Más grave incluso me parece lo de salir con pijamas (que normalmente asociamos con el verde, pero no tiene porqué) de UCI o de quirófano, por lo sensibles que son esas áreas. De hecho, he llegado a ver gente con los patucos y el gorro fumando fuera y volviendo a entrar. Es más, tengo hasta un vídeo con el móvil pero no es cuestión de personalizar en alguien en concreto…

Tengo amigos médicos que han llegado a decirme que “da caché” (por decirlo en palabras finas) salir con la bata y el fonendo… que así denotas tu estatus. Prefiero pensar que esto no es así, porque sería peor todavía, ya que estarían priorizando su ego a las condiciones higiénicas básicas. Tampoco me vale la excusa de “es mi uniforme de trabajo” porque en todo caso sería un EPI y de características muy peculiares. Yo vivo cerca del cuartel de los GEAS de la Guardia Civil, para quién no lo sepa, son el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas y no los veo ir al bar con el traje de neopreno.
Entras en urgencias y te atiende amablemente el auxiliar, enfermero, el médico, … y te preguntas ¿esa mancha negra de la bata… es de fluidos o de café? ¿Y esa roja… es de sangre o de kétchup de las patatas?

Agrava más el asunto, a mi entender, el tabaco. Lo de salir a fumar en bata y/o fonendo me parece una auténtica barbaridad. No hace falta que haga una disertación de lo que contiene el tabaco y que por lo tanto, pasa a estado gaseoso a través de su humo, al fonendo y la bata, y de estos a las personas que son tratadas o están cerca. Esto ya va más allá del sentido común, es cuestión de inteligencia básica... Aquí hay que decir que lo de fumar lo hacen hasta los visitantes del hospital y lo que es peor, muchos pacientes (incluso ingresados) que bajan a las puertas o zonas comunes del hospital para “echarse un piti”… un poco de por favor.
Realmente no sé si el culpable es la administración o las autoridades competentes de sanidad que no sacan normas claras sobre el tema o son las personas que lo hacen a título individual porque como hemos dicho, hay cosas de sentido común.

La finalidad del post no es individualizar las críticas hacia una persona o hacia un gremio, ya que en ese caso, hubiera subido fotos y vídeos, lo importante es concienciar y concienciarnos que determinados gestos muy sencillos como colgar la bata y el fonendo de la percha cuando se sale del hospital, puede ser beneficioso para todos.
 
PD: La foto no es significativa de nada, está sacada de Google.

Hidronefrosis en el embarazo

domingo, 7 de agosto de 2016

Las mujeres embarazadas pueden desarrollar en ocasiones patologías renales que les pueden convertir en portadoras del catéter doble jota, aunque no es condición imprescindible. Una de las complicaciones que las gestantes presentan en las vías urinarias con mayor frecuencia es la hidronefrosis, que es una dilatación del riñón debida a dificultad para la eliminación de la orina, causada por la existencia de un obstáculo en algún punto del sistema urinario, normalmente en el uréter. Puede que la dilatación en lugar de producirse en el riñón se produzca en el uréter, en ese caso recibe el nombre de hidrouréter.

Hay dos causas principales de la hidronefrosis durante el embarazo:
·        La primera razón que produce hidronefrosis es el aumento del tamaño del útero (sobre todo a partir de la semana 20 de gestación). A medida que el bebé aumenta del tamaño, el útero también aumenta y esto puede causar presión sobre el uréter y lo puede llegar a obstruir. Esta obstrucción se puede encontrar en uno (unilateral) o ambos uréteres (bilateral), aunque es mucho más frecuente en el uréter derecho (en más de un 80% de los casos), debido a su posición anatómica.
·        La segunda razón son los cambios hormonales durante el embarazo.  El aumento de la progesterona y del estrógeno en el momento del embarazo causan un incremento en el flujo sanguíneo y muchos otros cambios que pueden derivar en obstrucciones del uréter.
Evidentemente una embarazada puede sufrir hidronefrosis por cualquier otra patología no especifica de gestante, de hecho uno de los motivos más habituales de hidronefrosis es la obstrucción por cálculos renales (causa frecuente de hidronefrosis también en no-embarazadas).
Dicen las estadísticas que un 90% de las mujeres en “estado de buena esperanza” padecen hidronefrosis, cosa que no significa que sufran síntomas o complicaciones (solo ocurre en el 3% de los casos), de hecho, hay muchas mujeres que ni se dan cuenta que lo padecen. Independientemente de la causa de la hidronefrosis, en ocasiones ésta puede durar incluso hasta 6 ó 12 semanas después del parto.
Aunque puede que en ocasiones sea asintomática, los síntomas de la hidronefrosis durante el embarazo, en un principio, no difieren de los síntomas de una hidronefrosis provocada por otras causas (cálculos renales, tumores, estenosis, etc.). Los más comunes son:
·        Dolor en la fosa renal. Además dicho dolor puede afectar e irradiar hacia las caderas, la ingle, el vientre y las costillas llegando a poder ser muy intenso (a modo de cólico nefrítico).
·        Se puede producir hematuria (sangrado de diferente intensidad a través de la orina).
·        Dolores al orinar (disuria) o incluso imposibilidad de hacerlo·        Hinchazón abdominal provocada por el propio aumento de volumen renal (que ya de por sí aumenta en torno a 1,5 cm. y un 30% de volumen en el embarazo). Si además se produce hidronefrosis, puede almacenar entre 200-300 ml. de orina adicionales
·        Puede provocar presión arterial baja.
·        Es común que se produzcan infecciones de orina, que pueden ser recurrentes o incluso derivar en pielonefritis.
·        Las náuseas, los vómitos y la fiebre también pueden observarse en algunas situaciones, independientemente de la existencia o no de infección.
·       

La detección de la hidronefrosis en la gestante se suele realizar mediante valoración de sintomatología y ecografías, ya que están contraindicadas cualquier tipo de pruebas diagnósticas que puedan irradiar a los bebes (rayos X, TAC, gammagrafía, pielografía, etc.)
En muchos casos, las mujeres embarazadas no necesitan ningún tratamiento, ya que la condición se resuelve sola después del embarazo y lo que hacen los médicos es una “espera vigilante”, esto es, aumentar las pruebas y el control esperando una mejora. De hecho, el tratamiento para la hidronefrosis durante el embarazo se suele evitar hasta que el bebé ha nacido, pero si hay peligro para la madre, para el bebé o para ambos, se suele optar por una de las siguientes acciones para aliviar la obstrucción y por consiguiente la sintomatología:
·        Colocación de un catéter ureteral (normalmente catéter doble jota) para que se pueda excretar correctamente la orina y no de acumule en el riñón.
·        Drenar el riñón mediante una nefrostomía percutánea.
 
Esto puede ser adicional a los tratamientos farmacológicos que decida el facultativo aplicar, por ejemplo, antibióticos cuando coexiste infección y  analgésicos para el control de los síntomas. Lo que siempre es necesario es una hi­dratación adecuada y reposo.
En los casos más graves puede derivar en un adelanto del parto para evitar problemas mayores y éste suele ser por cesárea.
Respondiendo a una visitante del blog, cabe decir, que el riesgo es el mismo independientemente de si es un embarazo espontáneo o es mediante una técnica de reproducción asistida (gracias por la información a la clínica IVI de Sevilla).
En cualquier caso, como siempre digo, este post es meramente informativo y cada caso es distinto y debe ser evaluado y tratado por los profesionales sanitarios.

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Hidronefrosis
http://es.slideshare.net/joseolmedomd/cambios-fisiolgicos-del-embarazo-genitourinario
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000506.htm
http://www.ehowenespanol.com/tratamiento-hidronefrosis-embarazo-sobre_311497/
http://scielo.isciii.es/pdf/urol/v58n10/977acerca.pdf
http://lasaludi.info/la-hidronefrosis-durante-el-embarazo.html

Factores que condicionan qué tratamiento aplicar para eliminar las piedras del riñón

lunes, 1 de agosto de 2016

Desde los inicios del blog uno de los temas estrellas es el de los cálculos (piedras renales), que en algunas ocasiones son las “causantes” de que se porte el catéter doble jota. Muchos comentarios hay preguntando sobre cuál va a ser el tratamiento que se les va a aplicar o cuál es el más indicado, si va a ser cirugía abierta, laparoscopia, litotricia, simple medicación, etc. Hoy en día, las posibilidades son muchas y cada caso, como siempre digo, es diferente y debe ser evaluado de manera individual por el médico.

Para decidir qué tratamiento se lleva a cabo, hay muchos factores que lo delimitan. Algunos de ellos son:

NÚMERO DE PIEDRAS: Si tienes varias piedras y sobre todo en diferentes ubicaciones, el tratamiento puede ser diferente, y a veces, no se podrá eliminar todas las piedras en un único procedimiento.

UBICACIÓN DE LA/S PIEDRA/S: Es diferente el tratamiento si la piedra está en el riñón, en el uréter o en la vejiga.

TAMAÑO DE LA/S PIEDRA/S: Cuanto más pequeñas la piedras, más oportunidad para tratamientos menos invasivos. Si los litos son más grandes, más probabilidades de tratamientos quirúrgicos y/o endoscópicos.

DUREZA DE LA/S PIEDRA/S: Uno de los tratamientos menos invasivos es la litotricia extracorpórea, pero si la piedra es muy dura (algo normalmente determinable por determinadas pruebas como el TAC), estos tratamientos no funcionaran, con lo que se puede convertir en un factor más importante de lo que se cree.

COMPOSICION DE LA/S PIEDRA/S: Ya se ha comentado en el blog que la composición química de las piedras no es siempre igual, habiendo de oxalato cálcico, de fosfato cálcico, de ácido úrico, de estruvita y de cistina. Hay algunas de estas que son “radiolúcidas” (se caracterizan por ser invisibles a los rayos X), por ejemplo, las de ácido úrico, esto hace que tratamientos como la litotricia extracorpórea sean muy difíciles de aplicar en estos casos.

EDAD Y SEXO DEL PACIENTE: En ocasiones el ser mujer u hombre hace más o menos indicados unos determinados tratamientos, por ejemplo la cistoscopia. Respecto a la edad, es evidente que la condición física suele deteriorarse con los años y por lo tanto afectar en una posible intervención.

PADECER SOBREPESO U OBESIDAD: Si una persona es obesa, algunos tipos de tratamientos serán muy difíciles.

ESTAR O NO EMBARAZA: Es un factor claramente limitante en cuando a los tratamientos, sin ir más lejos, no debe ser irradiada.

PRESENCIA DE INFECCIÓN URINARIA: Si tenemos infección, somos pacientes de riesgo, y se ha de evaluar si primero se trata la infección hasta que remita y después se actúa “contra” la piedra o se realizan ambas cosas al unísono.

AFECTACIÓN DE LA FUNCION RENAL: Cualquier alteración mantenida del funcionamiento renal, sea por fallo de la irrigación del órgano como por lesión directa de sus tejidos, puede derivar en una insuficiencia renal, que condicionaría clarísimamente el tratamiento a aplicar.

ALTERACIONES EN LA ANATOMÍA DE LA VIA URINARIA: La presencia de variantes en la anatomía normal (por ejemplo, duplicidades), la presencia de estrechez en la via urinaria (estenosis), malformaciones congénitas o alteraciones en la ubicación habitual del riñón, van a condicionar la forma de tratar al paciente.

PADECER OTRAS ENFERMEDADES: No es lo mismo tratar a una persona con únicamente cálculos, que a una persona que además es diabética, padece problemas de coagulación, hipertensión u otros problemas cardiacos, etc.

TECNOLOGÍA DISPONIBLE Y LISTAS DE ESPERA: Esto es una de las cosas que más nos suele molestar a los pacientes… que nos digan que hay que esperar unos meses o que no se dispone de tal tratamiento pero sí de otro. Hay casos, por desgracia, en que pudiendo aplicar tratamientos menos invasivos, por no disponer de ellos, se aplican intervenciones más “fuertes”. Es lo menos deseable, pero es un factor claramente limitante.

Lo anterior son algunos (entre otros muchos) de los factores que pueden delimitar el tratamiento a aplicar para eliminar los cálculos renales. No obstante, debe ser nuestro urólogo o nuestra clínica de urología los que deben valorar e indicarnos el tratamiento más idóneo para cada uno de nosotros.

La desesperación de una paciente renal impotente ante la "lentitud" del sistema

sábado, 16 de julio de 2016

Sabéis que normalmente hago algún comentario sobre los testimonios que aparecen en mi blog... pero creo que esta vez sobran las palabras... Simplemente leed a Ángela...

Al día siguiente estarás trabajando y haciendo una vida normal

            Esas fueron las palabras de la doctora justo antes de entrar en el quirófano. Estoy de acuerdo si llevar una vida normal implica hacerlo de la cama al sofá y del sofá a la cama con todo lo que ello supone. Me llamo “Angie Doble J” y esta es mi historia:

            Hacía varios meses que algo no funcionaba bien. Defensas bajas, cansancio, fiebre, molestias al orinar… pasé por médicos de cabecera, ginecólogos, alergólogos… pero nunca llegando a dar con la tecla. Un domingo 23 de abril sentí un dolor fuerte en el riñón derecho y en seguida supe que se trataba de un cólico nefrítico así que me fui directa al hospital. Me atendieron en urgencias, me pusieron la medicación correspondiente y me enviaron a casa. Al día siguiente me fui a trabajar con cierta molestia suponiendo que la rutina diaria me distraería: fue la hora más larga de mi vida. A las 9h00 de la mañana ya estaba de camino al hospital nuevamente. Unas horas en urgencias, medicación y a casa. Después de comer el dolor volvió a repetirse esta vez acompañado de un vómito oscuro que acrecentó mi preocupación por lo que decidí ir por tercera vez al hospital y no moverme de allí.
             Nueve horas. Sí, nueve horas pasé en la sala de urgencias del Hospital Virgen de la Victoria (Málaga). Sufría un dolor tan intenso que llegué a desmayarme, me tumbaron en una camilla y acompañada de mi madre me dejaron en un rincón. Semiinconsciente, recuerdo abrir los ojos y ver a decenas de personas de todas las nacionalidades haciendo un ruido infernal esperando ser atendidas. Aquello me recordó a un viaje que hice hará un par de años a la India: era el caos absoluto. Todavía me cuesta creer que en ese momento estuviera en España. Recuerdo a una doctora con el pelo rizado que se acercaba de vez en cuando para ver cómo estaba, pero no daban abasto. Cuando la sala de urgencias se fue despejando me enviaron a una sala de observación y me sentaron sin acompañantes en un sillón. Pasaban las horas y nadie aparecía con nada para comer, así que prudentemente pregunté si repartirían algún tipo de menú. El enfermero, muy amable, me explicó que las horas de espera en esa sala estaban limitadas supuestamente y que por esa razón sólo se entregaba café y galletas en el momento del desayuno. Comprendí que las 26 horas que llevaba sentada en aquel lugar eran algo fuera de lo común y me di cuenta de que la razón por la que seguía en ese rincón era la falta de camas. Conseguimos que me trasladaran a una, entendiendo por cama un colchón con sábana bajera dado que no había ni almohadas  ni mantas disponibles. A cada prueba (radiografías, ecografías, TACS,…) me dirigía en una silla de ruedas sin reposapiés lo que significaba un gran esfuerzo para alguien con dolor abdominal. Al parecer las que no estaban siendo usadas se encontraban en el mismo estado. Por fin encontraron mi avería: varias litiasis en ambos riñones y una obstrucción uretral derecha que había provocado una infección en el riñón. Fue entonces cuando decidieron colocar el catéter doble J para facilitar el paso a la orina e intentar dilatar el uréter y poder así expulsar el cálculo. A la mañana siguiente los médicos me enviaron a casa y con el informe de alta escuché ese “podrás hacer vida normal” que tantas veces he leído en este blog. Nada más lejos de la realidad. Al parecer, mi cuerpo no toleró bien el catéter: hematuria, infección, reflujo, dolor abdominal, dolor genital, dolor renal, dolor de piernas, náuseas, mareos y cansancio crónico. Las primeras semanas tuve que ser asistida varias veces en urgencias porque la casi decena de pastillas que me habían recetado los médicos era insuficiente para controlar el dolor. Varias horas en el hospital con dolor intenso, medicación, mareo y desmayo post-medicación, y tras una horas de reposición, vuelta a casa. Así pasé el primer mes. Después de muchas visitas a diversos hospitales de diferentes provincias, de leer decenas de artículos y revistas, blogs, vídeos, consultas con pacientes en mi situación, urólogos, nutricionistas, osteópatas, psicólogos… logré encontrar la clave para evitar las desesperantes visitas a urgencias: reposo absoluto, control de la temperatura, dieta ligera y medicación.

Y así es ahora mismo mi vida normal
           Y así es ahora mismo mi “vida normal”: me he acostumbrado a vivir con dolor, más o menos intenso, pero siempre dolor. Hace dos meses y medio que no voy a trabajar ya que mi vida se desarrolla de la cama al sofá y del sofá a la cama. El mínimo movimiento me produce un dolor intenso y un cansancio extremo. Sentarme en una silla a comer o darme una ducha son actividades de alto riesgo para mí. Por supuesto se acabaron las salidas, el deporte o las clases de baile. Cuando vienen las visitas “la batería” me dura una media hora, ya que me cuesta trabajo mantener una conversación. El malestar no sólo produce falta de apetito sino náuseas constantes: he perdido 7 kg (un peso considerable si tenemos en cuenta que se trata de una chica de 31 años de 1,62m y 53 kg). A pesar de mis esfuerzos por comer sufro alteraciones como estreñimiento y gases, que enmascaran el resto de dolencias y me obligan a hacer uso de más medicación para combatirlos y reducir sus síntomas. La hematuria prolongada ha derivado en anemia y mi estado de debilidad en general, ha tenido como consecuencia la ausencia de menstruación desde entonces. Pero lo peor sin duda son los daños psicológicos. Mi cabeza no acompaña a mi estado físico y eso es duro de asimilar. Quedarme en casa y verme absolutamente dependiente e incapaz de hacer nada empieza a minar mi estado anímico. Esa  sensación de impotencia se acrecienta cuando me hago consciente de la “facilidad” con la que podría solucionarse mi situación en tan sólo treinta minutos.

Volver a tu vida en 30 minutos
            Media hora. Treinta minutos es lo que se tarda aproximadamente en extraer el cálculo en una ureteroscopia, pero no hay medios ni personal disponible. Al parecer las listas de espera están desbordadas y será imposible hacer un hueco en quirófano durante el verano. La media de tiempo en la provincia de Málaga para operaciones con doble J es de seis meses; otras provincias como Granada, suponen un año entero en lista de espera. Cierre de plantas, falta de medios y personal son los causantes de que miles de pacientes suframos las consecuencias de recortes y malas gestiones en sanidad, que nos cuestan lo más importante que tenemos en la vida: nuestra salud.

            Desde aquí quisiera dar las gracias a la doctora del pelo rizado que ayudó a mi madre en urgencias, al doctor que me explicó con paciencia cuál era mi situación, al enfermero de gafas y la auxiliar de enfermería que cuidaron de mí toda la noche, a las urólogas que me trataron con profesionalidad y cariño, al secretario y al jefe de urología, que atendieron con tanta humanidad a mi padre, y a todas las personas que realizan su trabajo como pueden con los medios de los que les dejan disponer. Pero ellos no pueden hacer más. Tenemos que denunciar. Dejemos de permitir que estas situaciones se produzcan y alcemos la voz para que de una vez por todas se otorgue a este asunto la importancia que le atañe, porque lo que hay detrás de esas estadísticas y esos números interminables son personas que lo único que esperan, contando cada minuto, es poder volver a tener una “vida normal”.
Angie Doble J