Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Historia de cómo vive un paciente una operación de Uretroplastia

lunes, 25 de agosto de 2014

Hoy os voy a postear la historia que me ha remitido un visitante del blog que ha sido sometido a una intervención de urotroplastia (no confundir con ureteroplastia). La primera es para solucionar la estenosis de uretra, la segunda la estenosis de uréter... 

Esta es la historia de una Uretroplastia, contada desde el punto de vista de un paciente cualquiera, en la que intentaré reflejar cuales fueron mis sensaciones y mis reacciones ante esta operación en concreto.

 Primero os pondré en antecedentes, para llegar al punto de tenerme que realizar esta operación, tuve que pasar por varias operaciones anteriores, en concreto por dos uretrotomias, que consiste, en hacer un pequeño corte en la zona de la estenosis (o estrechamiento) y colocar una sonda a modo de molde para que la uretra cicatrice con esa forma, el problema fue, que en los dos casos, la estenosis se volvió a reproducir.
Acudí a urólogos privados y me aconsejaron, como la mejor solución a mi problema, la uretroplastia.

Me tuve que trasladar de hospital, en el que me estaban tratando no hacían ese tipo de operaciones, por lo tanto cambié de médico y me tuvieron que volver a hacer todas las pruebas pertinentes. En este caso me hicieron una CUMS (radiografías con contraste de la uretra) y flujometría (que básicamente es mear en un bote que está sobre una báscula y la báscula conectada a un ordenador, que te dice cual es tu flujo y diversas mediciones).

Después de varios meses de espera, por fin me llamaron para la operación, tuve que ingresar el día anterior a la operación por la tarde. Esa noche la pasé con bastantes nervios, cosa a la que no ayudaron los enemas, para dejarte bien limpito por dentro.

El día de la operación, tuve que madrugar bastante, para darme la ducha pertinente y estar preparado, pues a las 7:30 me tenían que bajar a quirófano. Serian sobre las 9 cuando realmente entraba en el quirófano. Me ponían sobre la camilla del quirófano y en pocos segundos dejaba de estar consciente.

La operación consistió (básicamente), en sacarme un trozo de carne de la boca, de lo que sería el cachete por dentro, abrir por la zona del perineo (la zona que queda entre el ano y los testículos) y reconstruir la uretra dañada con la carne de la boca. 
Cuando recuperé la conciencia, eran las 12 de mediodía, lo puedo asegurar ya que tenia un reloj justo en frente, en la sala de despertar. En esos momentos no sentía nada, ni dolor, ni malestar, aunque sabía perfectamente donde estaba y lo que había pasado.
Al poco tiempo ya estaba en la habitación, con dos preciosas sondas, unas cuantas grapas y unos cuantos puntos en la boca. Las sondas, una salía por el abdomen y la otra por el pene.
Lo que más me molestó los primeros días fue la herida de la boca, estuve un par de días sin comer, todo me molestaba, fuera caliente o frio. También me dejaron dos días en cama, sin poderme levantar y meneándome lo menos posible, al final el culo lo tenia como una tabla.
La herida de la boca fue lo que mas me molesto durante el primer mes después de la operación y aun hoy día al pasar la lengua, noto como me falta la carne que me sacaron. El tema de las grapas y la raja en el perineo fue lo que menos problemas me dio, unas cuantas curas y a los 8 días me quitaron la mitad de las grapas y unos días después las que faltaban y nunca más se supo. No voy a decir que no tuve dolores, porque mentiría, pero fue de largo lo que menos quebraderos de cabeza me dio. Obviamente estuve tomando analgésicos y antibióticos unos cuantos días, pero de eso es lo que menos te acuerdas con el paso del tiempo.
A los 15 días después de la operación me sacaron la sonda del pene, manteniendo la suprapúbica (la del abdomen).Y al día siguiente fui al hospital a hacer una CUMS, que consiste, en introducirte en la vejiga, por la sonda suprapúbica, una cantidad de contraste y expulsarlo como si orinaras (vamos por el pene) mientras te hacen una serie de radiografías, para ver si hay alguna fuga del contraste en la zona del injerto, mas concretamente en las zonas donde el injerto empalma con el tejido original de la uretra. En esta primera prueba, lo normal es que se tenga alguna pequeña fuga, que es lo que me pasó a mi. Si no hay fuga, te sacan la sonda suprapúbica y te mandan para casa, pero si tienes alguna fuga, tienes que volver la semana siguiente y repetir la prueba (y no te sacan la sonda). Mientras tanto tienes que ir orinando por la sonda y no por el pene. A mi en esta ocasión me hicieron ir siempre con bolsa para la orina, tanto de día como de noche , me era más cómodo llevar la bolsa conectada a la sonda suprapúbica que a la del pene.
A la semana siguiente, en la CUMS se vio que la fuga había disminuido, pero que todavía existía una pequeñita fuga, por lo que me instaron que volviera a la semana siguiente. Una semana después, cuando volví para hacerme la prueba, notaba que algo no iba bien, tenia una sensación extraña. La prueba reveló lo que yo temía, que algo fallaba. Cuando me introdujeron el contraste, no podía orinarlo, era como su tuviera un tapón. La verdad que en ese momento me puse muy nervioso, pues no sabia que pasaría. Subí a consulta del urólogo,  ¿Qué pasó? pues que me tuvo que volver a sondar por la uretra y estuve una semana de nuevo con las dos sondas. Al final la cosa quedó en un susto, me sacaron la sonda, me volvieron a hacer la prueba y todo estaba correcto. Llevé un par de días más la sonda suprapúbica cerrada y al final me la sacaron en el consultorio, la verdad que no noté nada cuando me la sacaron, menos que con la de uretra.
Los primeros días sin sondas vas con un pelín de miedo, pensando ¿y si no puedo?, pero conforme pasan los días y ves que todo funciona correctamente se te pasan los miedos. No se pasan definitivamente, todavía a día de hoy cuando voy a orinar sigo pensando en la posibilidad, pero como una posibilidad cada vez más remota.
A los 3 meses de retirar todas las sondas volví al hospital, esta vez a hacer una flujometría, todo salió conforme se esperaba, en unos meses tengo que volver a hacerme otra, que saldrá igual de perfecta que la anterior, eso seguro.
Espero que mi historia pueda dar un poco de luz a los que están pasando por este tipo de situaciones y que vean que al final se puede solucionar.
Quiero agradecer a todo el personal sanitario, por la labor tan grande que hacen y por el trato humano y el cariño con los pacientes.
Diego
Gracias a ti Diego por contarnos tu historia y espero te recuperes del todo cuanto antes...
 



 

Hiperplasia Benigna de Próstata: cuestiones de interés general por el Dr. Fernando Salas

viernes, 22 de agosto de 2014

Los problemas urológicos son muy amplios y en el hombre hay una barrera muy fina entre temas urológicos y andrológicos, por esto, y para hablarnos de la Hiperplasia Prostática Benigna hoy contamos con un invitado de lujo en el blog... el Dr. Fernando Salas Cárdenas (Cirujano Andrólogo - Jefe de Andrología en Men Solutions de Centro Clínico Menorca)

Se me ha solicitado que escriba un post de interés general acerca de un tema médico.
He elegido  a la Hiperplasia Prostática Benigna por ser una patología en extremo frecuente. De hecho, ¿quién no conoce a un padre, suegro, vecino, pariente, compañero de trabajo, etc., que no haya padecido o esté padeciendo este problema de salud?
Comenzaremos diciendo que la Próstata es una glándula muy pequeña que se encuentra enclavada en lo profundo de la pelvis masculina, justo por debajo de la vejiga urinaria y por delante del recto, abrazando a la uretra. Mide solo 3 cm de diámetro en promedio e incluso menos en muchos hombres. Consta de dos lóbulos y un surco que los divide llamado itsmo.
La razón de existir de esta glándula masculina es aportar casi el 90 % del contenido del semen, el otro 10% lo aportan los testículos (espermatozoides) y las vesículas seminales. Además, cuando aparece en el varón la excitación sexual, la próstata libera unas cuantas gotas de líquido para lubricar la uretra y cambiar la acidez de la misma dejada por la orina; de tal manera que cuando los espermatozoides atraviesen este trayecto con la eyaculación, el medio sea el mejor para que los espermatozoides sean viables para la fecundación.
Resulta que cando el varón avanza en edad, travesando la barrera de los cincuenta años, esta glándula puede comenzar a incrementar su tamaño. Nadie sabe exactamente porqué. Algunos investigadores piensan que podría deberse a factores externos como la dieta y medio ambiente. Otros creen que podría estar en relación con la genética y herencia, otros más audaces creen que sería el resultado de prácticas y hábitos sexuales no muy sanos y morales. En fin, sea por la causa que fuere, el hecho es que la próstata comienza a crecer allí, enclavada en lo profundo de la pelvis masculina, ocupando más espacio del que le corresponde, apareciendo la llamada Hiperplasia Benigna de Próstata.
Benigna, porque nadie muere por esta patología. Pero de hecho causa una serie de problemas muy molestos y dolorosos en quien la padece:
·         Retención urinaria.
·         Disuria o molestias para orinar (como escozor o prurito).
·         Nicturia (el levantarse varias veces por la noche a orinar).
·         Disfunción eréctil. (no requiere mayor explicación).
·         Dolor crónico en la pelvis.
Y pueden adicionarse muchos otros padecimientos asociados.
Al final, lo que está sucediendo en esta glándula es que el tejido primigenio, es decir las células prostáticas que fabrican secreciones tan útiles, mutan, cambian, se transforman en células fibrosas. Células de tejido fibroso, vale decir en tejido cicatricial. Este último ya no posee esas maravillosas cualidades que sí tenían las células prostáticas. Son simplemente de relleno o sostén. Y proliferan quitando espacio a las verdaderas células y además a los tejidos adyacentes.
 A fin de cuentas, la próstata entonces va perdiendo poco a poco su función natural y se va quedando como quien dice inútil.
Inútil para realizar su papel fisiológico, pero comienza a provocar serios problemas urológicos en los pacientes.
¿Qué hacer si comienzo a sentir los síntomas descritos líneas arriba? Es decir: Nicturia, retención urinaria, urgencia para orinar o molestias en la micción?
Acudir de inmediato al médico de cabecera, este sabrá que hacer.
Lo primero será realizar un tacto rectal para determinar las características físicas de esta glándula: tamaño, dureza, bordes, dolor, infiltraciones, etc.
Seguidamente, solicitará analíticas generales y otras específicas. Dentro de las últimas está el ANTÍGENO PROSTÁTICO ESPECÍFICO. Este antígeno se mide en sangre para determinar si es que la próstata está creciendo y cuánto.
Un tema más que importante es hacer el diagnóstico diferencial entre HIPERPLASIA BENIGNA DE PRÓSTATA Y CÁNCER DE PRÓSTATA.
Una vez que hemos hecho el diagnóstico exacto de Hiperplasia Benigna de Próstata, procederemos a evaluar el tratamiento que ofreceremos a nuestro paciente, consistente en pastillas, o cirugía. Pero ese, ya es otro tema, y muy extenso además, que con mucho gusto expondremos en otros post.
Baste decir que en MenSolutions de Clínica Menorca contamos con lo último en tecnología láser, con el mejor equipo de cirujanos, urólogos, anestesiólogos y personal adiestrado en quirófanos para resolver esta y cualquier otra patología que afecte al varón.
Querido Fernando, un lujo contar contigo y te tomo la palabra de que nos cuentes más cosas en futuros posts...