Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Tratado de todas las enfermedades de los riñones, vejiga y carnosidades de la verga, y urina

sábado, 22 de febrero de 2014

A algunos imagino que os habrá parecido un poco soez el título del post, sobre todo por el empleo de la palabra verga, que aunque está perfectamente admitida por la RAE, no suena muy fina, ya que hoy en día se emplea más para animales que para humanos y en el caso de estos, se suele usar de forma despectiva. Pero hubo una época, allá por el siglo XVI y con los Austrias dominando España y parte del mundo conocido, donde era una palabra común para referirse al miembro viril.

Concretamente en esa época, hubo un tal Francisco Díaz (diciembre de 1527 - 8 de abril de 1590)  que estudió Medicina (además de Filosofía) en la Universidad de Alcalá obteniendo la licenciatura el 30 de noviembre de 1555 y el doctorado el 27 de diciembre de 1555. Ya sé lo que estáis pensando..."vaya crack el tío que se saca el doctorado en un mes o vaya cagada de fechas a metido José"... Pues es más la primera, pero con matices: el dato es totalmente correcto, pero el concepto de doctorado de la época no tenía nada que ver con el actual... Eso sí, el "tío" era un crack.

Con influencias y siendo compañero de médicos de la talla de Francisco Vallés ("el divino"), Cristóbal de Vega y Fernando de Mena, alcanzó a ser médico de cámara de Felipe II en 1568 por 60.000 maravedíes al año (aunque con título de Cirujano de S.M. desde el 10 de abril de 1570), no sin antes haber tenido una difícil andadura como cirujano titular de la ciudad de Burgos por la cantidad de 40.000 maravedíes al año, donde cobró fama tras la epidemia de peste que asoló la ciudad en los años 1564 y 1565 en la que incluso perdió a su primera esposa y la menor de sus por aquel entonces seis hijos. Fue cirujano real durante más de 20 años, hasta su fallecimiento en Madrid, el 8 de abril de 1590. Tal fue la repercusión de este cirujano, que el mismísimo Miguel de Cervantes, en su novela "La Galatea" publicada en 1585, le dedicó un poema.

El título del post no es otro que el de la obra más importante del Dr. Díaz de Alcalá, como era conocido. De hecho se considera el primer Tratado de Urología. Realmente sólo escribió dos obras completas y una obra sobre Anatomía que no llegó a publicar sobre los conocimientos de disección adquiridos durante su viaje a Valencia junto a Jimeno y Collado. El "Compendio de Chirurgia: en el cual se trata de todas las cosas tocantes a la theorica y pratica della, y de la anotomia del cuerpo humano, con otro breue tratado delas quatro enfermedades" fue la primera obra de Díaz impresa en Madrid en 1575. Escrita en forma de coloquios (o dialogada) entre un doctor y un aprendiz, se hizo, según afirma el autor en el prólogo, para provecho y ejercicio de los cirujanos "romancistas" por la falta que tenían de libros de cirugía en castellano.
 
 
 
Respecto al que nos ocupa, el "Tratado de Urología de todas las enfermedades de los riñones, vejiga y carnosidades de la verga" se publicó en Madrid en 1588 y no pretendo soltaros un rollo, pero para que veáis la importancia que ha tenido, daré algunos matices de cada uno de sus tres libros:
 
 
 
En el libro primero, o de las enfermedades de los riñones, el autor estudia, de modo ordenado y metódico, toda la patología del riñón que se conocía por aquél entonces. La parte más importante y amplia de este libro está consagrada al estudio del proceso que denomina "piedra de los riñones", con distinción entre las "arenas" y las "piedras" y su modo de originarse; las piedras del "humor grueso, viscoso y glutinoso" o de las mismas arenas. La sintomatología y el pronóstico se encuentran perfectamente detallados. Los Capítulos más extensos de la obra conciernen a las medicaciones específicas o caseras a base de ungüentos o cocimientos. La terapéutica profiláctico como las recomendaciones higienicodietéticas y los alimentos que deben evitarse; o lo que debe prescribirse en el tratamiento como recursos de acción diurética, analgésicos, vomitivos, sangrías y aguas mineromedicinales que él parecía conocer muy bien. Trata también de las inflamaciones o procesos ulcerosos de los riñones, o "llaga de los riñones" y recomienda para su tratamiento la leche fresca recién ordeñada. Completa la descripción con los aspectos etiológicos y de diagnóstico diferencial muy precisos para su época, y define entidades como la "tisis" y la vómica por absceso perirrenal fistulizado al pulmón. Habla también del "ardor de urina", "flujo de sangre por la verga" y "diabetica passion", que corresponderían a síndromes, son elevados por Francisco Díaz a la categoría de entidades morbosas, y recomienda diversos y curiosos tratamientos para su cura.
 
El libro segundo, o de "las enfermedades de la vexiga" empieza con una impresionante introducción anatómica para después hablar de lo que él llama  "piedra de la vexiga", proceso al cual consagra casi íntegro el segundo libro. Son semejantes las reflexiones etiopatogénicas del proceso a las que expone en la parte dedicada al riñón. El cuadro clínico y el pronóstico son puntualmente diferenciados, y afirma que la afección "es peligrosa, larga y enfadosa", y que ésta es peor "en personas de edad, obesos y en varones". Las normas profilácticos son recomendaciones dietéticas o higiénicas y medidas de orden mágico. El tratamiento curativo comprende recursos medicamentosos e indicaciones quirúrgicas como la talla, de la cual ofrece dos variantes calificadas por él como "de obra de manos a la castellana y a la italiana". El texto se acompaña de figuras destinadas a facilitar la comprensión de la técnica. Para la extracción de las piedras de la vejiga utiliza diversos útiles bien representados en su obra, como las tenazas con ramas en pico de ánade: "... si son grandes, se trituran con otras pinzas tenaza extrayendo los trozos con el verrículo o cucharilla". Francisco Díaz utilizaba la talla a la castellana con una técnica análoga a la de Celso, pero con incisión perineal lateralizada, y no la recomendaba en los viejos, para los cuales, según él, era mejor la talla a la italiana, o de Mariano Santo que, aunque la consideraba peligrosa, la describe detenidamente y la defiende para la extracción de cálculos grandes. En el caso de cálculos uretrales pequeños ideó un aparato en forma de tenaza graduada que llamó speculum pudendi, que se introducía, cerrado, por la uretra y que podía abrirse una vez dentro de ésta para apresar la piedra. Los últimos capítulos, dedicados a las inflamaciones y llagas de la vejiga, incluyen procesos con clínica y terapéutica bien especificadas, y recomienda el tratamiento local mediante inyecciones y lavados vesicales con lo que él llama "colirios", para la instilación de los cuales utilizaba una sonda metálica "a manera de algalia" y una jeringa que adaptaba a la misma. Estos lavados con los colirios de su invención ya fueron utilizados por Albucasis y serían los precedentes de las actuales instalaciones endovesicales para determinados trastornos patológicos.
 
 
 
El libro tercero o "de las carnosidades de la vía de la verga" es el más original e interesante, constituyendo, junto con el Capítulo sobre este tema de Ambroise Paré, la mejor monografía publicada hasta entonces de esa enfermedad:  "...nueva o al menos nuevamente entendida y, por la misma razón dificultosamente curada" como él mismo decía. En esta parte, el Dr. Díaz analiza las diversas neoformaciones de localización uretral consecutivas a procesos inflamatorios, principalmente gonorreicos. Las carnosidades las define nuestro autor como "excrecencias de carne más de lo que según naturaleza en una parte se refiere". El callo no sería sino "una carnosidad endurecida". En el siglo XVI hubo una gran polémica centrada en la discusión que pretendió dilucidar la prioridad del descubrimiento de las carnosidades y la utilización de ciertos recursos de aplicación tópica (los cáusticos) para combatirlas. Francisco Díaz otorga dicha prioridad al doctor Romano. Siguiendo su exposición habitual, dedica un capítulo a la anatomía de la verga, modelo de exposición para la época, y después, en los siguientes, pasa revista a la etiología de las carnosidades, aunque según él: "...la mayor parte de las veces la causa de esta passion es la gonorrea". El capítulo sexto de este libro, trascendental en la obra de Díaz, trata de los síntomas, del interrogatorio y la exploración instrumental de la afección con el empleo de la candelilla, el junco y la algalia. Según algunos autores, la patología, el diagnóstico y el tratamiento de las estrecheces quedaron definitivamente establecidos de la lectura del mismo. En el siguiente capítulo trata del grave pronóstico de la enfermedad si ésta no se cura, pues termina con la "supresión de orina". El capítulo octavo lo dedica a los tipos de tientas o instrumentos que se han de usar para el tratamiento de este mal, describiendo los útiles como tallos, juncos, candelillas y algalias. Aconseja las candelillas. En el caso de estrecheces duras "en forma de callo", recomienda la utilización de un útil: el "instrumento cisorio" de su invención y la forma de utilizarlo. Se trataba de una algalia abierta en su extremo distal por cuyo interior introducía una fina "verga de plata" que asomaba por la punta y que servía como tutor para vencer la parte mas cerrada de las estrecheces y que, según Díaz, él mismo utilizó algunas veces. Aunque el francés Paré, en su obra "Dix livres de la Chirtirgie." describe un instrumento parecido con una finalidad similar, la descripción práctica del instrumento y la metódica de utilización como uretrotomo es la primera en la historia del quehacer médico, por lo que la prioridad o invención de la uretrotomía interna ha de ser otorgada a Francisco Díaz que, aunque tardíamente, le ha sido reconocida de forma universal. Los restantes capítulos de carácter preventivo y profiláctico de las carnosidades son de menor valor desde el punto de vista histórico, aunque quizás haya que destacar el que trata de la preparación de los cáusticos, con la recomendación de utilizar uno fabricado por él, a base de una mezcla de alumbre, caparrosa y solimán.  
 
 
 
Aunque algunos le "acusaron" de ser un médico más teórico que práctico, el legado que ha dejado a la historia de la Urología es innegable.

Para los que tengan curiosidad y les vaya leer en castellano antiguo, os posteo el libro completo:




Reproducciones actuales para museo de los instrumentos creados por el Dr. Díaz de Alcalá

Notas:
- No se fíen mucho de las referencias históricas de la Wikipedia, que tiene muchos errores.
- Las imágenes han sido obtenidas a través del buscador de imágenes de Google.
- POST HISTORIA DE LA MEDICINA 3.

Referencias:
Wikipedia
Asociación Española de Urología
Los dos libros comentados


4 comentarios:

Eme de Mery dijo...

Lo del Speculum pudendi ya ha sido "demasiado pa' mi body". Lo que debía doler eso...haciendo presión sobre las paredes de la uretra...OH MY GOD.
Tremendo.

Jose Vte. dijo...

Bueno, para la época seguro que era un gran avance. Evolucionamos!!!

medicoypaciente.com dijo...

Me ha enganchado esta entrada de principio a fin.
¡Excelente!

Jose Vte. dijo...

Muchas gracias tenerte por aquí María José y me alegro te haya gustado