Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Visitas noviembre 2011

domingo, 25 de diciembre de 2011

Nuevo récord mensual, superando en noviembre las 30.000 visitas




Feliz Navidad

sábado, 24 de diciembre de 2011

Premios blogs 20 minutos

sábado, 12 de noviembre de 2011

Hola,
Nos han inscrito en los premios 20 minutos de Blogs, en la sección vida Sana y Salud... ya que estamos, un votito y un comentario no vendría mal...

Proceso de los premios

Mi blog para comentar

Muchas gracias

Partes del testículo II

lunes, 7 de noviembre de 2011

Megauréter en niños

martes, 1 de noviembre de 2011

El megauréter es un defecto de uno o ambos uréteres de un niño. Los uréteres son los dos conductos en forma de embudo que conducen la orina desde los riñones a la vejiga. El término megauréter hace referencia a un uréter expandido o ensanchado cuyo funcionamiento es anormal. Generalmente, el tamaño del megauréter es mayor que 7 milímetros de diámetro.
Las complicaciones asociadas al megauréter incluyen el reflujo urinario hacia los riñones y la acumulación de orina en el interior del uréter que no drena. La acumulación puede originar una infección del tracto urinario. En algunos niños, las complicaciones provenientes del megauréter pueden provocar daño e insuficiencia renal.

 

¿Cuáles son las causas de un megauréter?

Un megauréter que no está asociado a otros problemas ocurre durante el desarrollo fetal. Se presenta cuando una porción del uréter, que normalmente es una capa muscular de tejido, es reemplazada por tejido fibroso y rígido. Ante la falta de una capa muscular, no se puede producir un peristaltismo normal (movimiento ondulatorio del uréter que impulsa la orina hacia la vejiga).
El megauréter puede presentarse solo, pero suele ocurrir en combinación con otros trastornos, como el síndrome de abdomen en ciruela pasa (Prune-Belly).

 

¿Cuáles son los síntomas del megauréter?

El síndrome puede ocurrir en distintos grados, posiblemente provocando una obstrucción y reflujo de orina. Sin embargo, cada niño puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los síntomas de un megauréter pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.

 

¿Cómo se diagnostica el megauréter?

La gravedad del problema es la que a menudo determina cómo se efectúa el diagnóstico. Con frecuencia, un megauréter se diagnostica mediante una ecografía durante el embarazo. Luego del nacimiento, algunos niños pueden padecer otros problemas que pueden suponer la presencia de un megauréter. Los niños a los que se les diagnostica con posterioridad a menudo han desarrollado infecciones del tracto urinario que requieren la evaluación por parte del médico. Esto puede instar al médico a realizar otros estudios de diagnóstico, que pueden incluir los siguientes:
  • pielografía endovenosa (su sigla en inglés es IVP) - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza una radiografía para observar las estructuras del tracto urinario. Se administra un medio de contraste por vía endovenosa para que las estructuras puedan ser apreciadas en una placa radiográfica. Una IVP también revela la velocidad y trayectoria del flujo de orina a través del tracto urinario.
  • cistouretrograma de evacuación (su sigla en inglés es VCUG) - radiografía específica que examina el tracto urinario. Se introduce un catéter (tubo hueco) en la uretra (conducto que conduce la orina de la vejiga hacia el exterior del cuerpo) y la vejiga se llena de un colorante líquido. Se tomarán imágenes radiográficas a medida que la vejiga se llene y se vacíe. Las imágenes mostrarán si hay reflujo urinario hacia los uréteres y los riñones.
  • ecografía abdominal - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se utilizan para ver el funcionamiento de los órganos internos y evaluar el flujo sanguíneo a través de diversos vasos.
  • análisis de sangre (para evaluar los niveles de electrólitos de su hijo y determinar la función renal).

 

Tratamiento para el megauréter:

El tratamiento específico para el megauréter será determinado por el médico del niño basándose en lo siguiente:
  • la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
  • la gravedad de la enfermedad
  • la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias
  • sus expectativas para la evolución de la enfermedad
  • su opinión o preferencia
Su hijo puede llegar a necesitar tratamiento con antibióticos como medida preventiva para evitar futuras infecciones del tracto urinario.
En algunos casos, no se requiere intervención médica dado que el megauréter se resolverá por sí solo con el transcurso del tiempo. Si existe una obstrucción del tracto urinario, sin embargo, un megauréter probablemente requiera intervención quirúrgica. El procedimiento quirúrgico consiste en extirpar la porción del uréter que es anormal, reduciéndolo y volviéndolo a conectar.

Megauréter por urografía intravenosa

Megauréter y doble jota

El megauréter puede ser obstructivo o no. En el caso que produzca obsstrucción, se suele aplicar el catéter doble jota para que circule la orina desde el riñon a la vegiga.
Además hay que decir que el sintoma fundamental del megauréter que es el reflujo, tampoco se produce en todos los casos.

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Megauréter

Por megauréter se entiende a una dilatación parcial o total del uréter debida a mal funcionamiento de su segmento terminal; en él hay una zona que no se relaja e impide el flujo normal de la orina a la vejiga. El cuadro se debe a una falla en el desarrollo de las fibras musculares de orientación longitudinal del uréter terminal, por el contrario el desarrollo de fibras musculares circulares sería anormal. También se agrega un aumento del tejido fibroso. En síntesis, se trata de un segmento del uréter terminal que no conduce las ondas peristálticas, produciendo ureterectasia por arriba de ella, con elongación y acodaduras y dolicomegauréter.

El megauréter puede asociarse a estenosis pieloureteral, reflujo vesicoureteral del lado opuesto, etc.

La sintomatología deriva de la infección urinaria que complica el cuadro obstructivo. En dos tercios de los casos se diagnostica en la infancia. Puede ser bilateral 25-30%.

En adolescentes y adultos, el número es variable, 10-15% y suele ser hallazgo de examen de U.I.V. ya que suele ser asintomático.
 
 
¿Cuáles son los síntomas del megauréter?
El síndrome puede ocurrir en distintos grados, posiblemente provocando una obstrucción y reflujo de orina. Sin embargo, cada uno puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los síntomas de un megauréter pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.
 
GRADOS RADIOLÓGICOS DEL MEGAURÉTER ( D. BEURTON )
IA - Dilatación segmentaria distal.
IB - Dilatación ureteral que exceptúa el segmento piélico.
II - Dilatación ureteral total con implicación pielocalicial.
III - Dilatación ureteral total redundante (dólicomegaureter).





  
 
¿Cómo se diagnostica el megauréter?
La gravedad del problema es la que a menudo determina cómo se efectúa el diagnóstico. Con frecuencia, un megauréter se diagnostica mediante una ecografía durante el embarazo. Luego del nacimiento, algunos niños pueden padecer otros problemas que pueden suponer la presencia de un megauréter. Los niños a los que se les diagnostica con posterioridad a menudo han desarrollado infecciones del tracto urinario que requieren la evaluación por parte del médico. Esto puede instar al médico a realizar otros estudios de diagnóstico, que pueden incluir los siguientes:
  • pielografía endovenosa (su sigla en inglés es IVP) - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza una radiografía para observar las estructuras del tracto urinario. Se administra un medio de contraste por vía endovenosa para que las estructuras puedan ser apreciadas en una placa radiográfica. Una IVP también revela la velocidad y trayectoria del flujo de orina a través del tracto urinario.
  • cistouretrograma de evacuación (su sigla en inglés es VCUG) - radiografía específica que examina el tracto urinario. Se introduce un catéter (tubo hueco) en la uretra (conducto que conduce la orina de la vejiga hacia el exterior del cuerpo) y la vejiga se llena de un colorante líquido. Se tomarán imágenes radiográficas a medida que la vejiga se llene y se vacíe. Las imágenes mostrarán si hay reflujo urinario hacia los uréteres y los riñones.
  • ecografía abdominal - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se utilizan para ver el funcionamiento de los órganos internos y evaluar el flujo sanguíneo a través de diversos vasos.
  • escáner de riñón con diurético - técnica diagnóstico de imágenes nucleares que consiste en la inyección de un líquido radioactivo en la vena. El material radioactivo luego se transporta a los riñones, donde emite señales que pueden ser captadas por las cámaras. En medio del procedimiento, se administra un medicamento diurético para acelerar el flujo de la orina a través de los riñones. Esto ayuda a detectar cualquier área obstruida en el tracto urinario.
  • análisis de sangre (para evaluar los niveles de electrólitos y determinar la función renal).

Tratamiento para el megauréter
El habitual es el quirurgico, pero puede no requerirlo. Necesita evaluación por especialista.

Vídeo sobre ureteroscopio flexible (en italiano)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Otra ureterorrenoscopia con eliminación de cálculo por láser

Otro vídeo de ureterorrenoscopia con cálculo

Otro vídeo de ureterorrenoscopia de un cálculo

Vídeo ureterorrenoscopia diagnóstica

Ureterorrenoscopia

Corresponde a un procedimiento en que por vía endoscópica se aborda el uréter desde el meato ureteral en vejiga llegando incluso a la pelvis renal, utilizando un instrumento rígido o flexible por donde se logra visualizar las alteraciones uréter-pelvis no aclaradas por métodos radilógicos convencionales o como tratamiento alternativo en algunos procesos. Con ello se pueden localizas cálculos y, si es necesario, fragmentarlo (láser, ultrasonido, electrohidráulico) extrayéndolo completo o por fragmentos. Generalmente se realiza con anestesia local o general y ayudado por radioscopia intraoperatoria.

Historia de Gaby

domingo, 2 de octubre de 2011

Os pongo la historia de una amiga que ha tenido a bien darnos su aporte...

Mi nombre es Gaby y tengo 30 años, en mi caso todo comenzó hace 2 años, cuando estaba embarazada de mi 1er bebé, la cual nació prematura de 34 semanas debido al fuerte dolor lumbar derecho a la altura del riñón, el dolor continuó 1 mes más después del parto y se volvió "tolerable", pasaron 2 años y no volví a sentirlo hasta hace 3 meses precisamente cuando estaba embarazada por segunda ocasión y de nuevo destapó mi problema... en 10 días me pasó de todo: Perdí mi embarazo, (estaba en la semana 20) debido a una infección urinaria producida por no poder drenar la orina al riñón a la vejiga, como el riñón estaba sumamente dilatado el dolor era muy fuerte y una semana después del legrado me colocaron una nefrostomía, eso hizo que el riñón pudiera desocuparse y fuera recuperando su tamaño original... 2 días despues volví a entrar por urgencias por un fuerte dolor abdominal y me realizaron una colecistectomía (me retiraron la vesícula) y al parecer todo realacionado con los procesos anteriores... me dieron el alta del hospital y me fuí para mi casa con la nefrostomía para ser estudiada ambulatoriamente, la conclusión de estos exámenes (urotac, urografía, renografía, pielografía directa a través de la nefrostomía, y pielografía retograda por cistoscopia) dieron como resultado que no tenía cálculos, que tenía una hidronefrosis, una estrechéz pieloureteral, probablemnete congénita; hoy día tengo ya 3 meses de estar con esta nefrostomía, (complicado tenerla también por las infecciones recurrentes ocasionadas por ella), en 3 días me realizarán una pieloplastia laparoscópica, en la que me colocarán un cateter JJ, espero todo salga muy bien, por eso me interesó todos los comentarios, para estar prevenida y saber que más viene?, me da un poco de susto saber que viene más dolor, pero espero que todo esto termine pronto y vuelva a recuperar mi salud como hasta hace 2 años, luego les comentaré mi experiencia con el JJ y deseo para ustedes también pronta recuperación...
su amiga Hondureña que les escribe desde Colombia.

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martes, 20 de septiembre de 2011

Presentación sobre instrumentación urológica

sábado, 3 de septiembre de 2011

El riñón en la hipertensión arterial esencial

Artículo extraído de la Rev. Perú Cardiol. 1997; XXIII (3): 26-1 del Doctor Carlos A. Battilana G.


 El riñón es el órgano encargado de preservar la homeostasis del medio interno, es decir la normalidad de los diferentes componentes hidroelectrolíticos y bioquímicos de ambos compartimientos corporales: intra y extracelular. Para poder lograrlo el riñón recibe aproximadamente el 25% del débito cardíaco por minuto y sus procesos metabólicos representan el 8% del total del consumo de oxígeno corporal, por esta razón, es un órgano ricamente vascularizado. La estructura funcional mas elemental es el glomérulo, pelotón capilar encargado de ultrafiltrar el plasma (extraer de el, todos sus componentes con excepción de las proteínas). Por su riqueza el lecho vascular renal es muy sensible a los cambios de presión arterial sistémica. Para protegerse de ellos, el riñón es capaz de autorregular el flujo sanguíneo que lo irriga, manteniéndolo constante dentro de un amplio margen de fluctuaciones de la presión arterial, asegurando en esa forma la normalidad de sus funciones y la filtración glomerular.
 Durante muchos años el rol del riñón en la génesis de la hipertensión arterial, en la fisiopatología y su importancia en el tratamiento, han permanecido en discusión. Recientes avances derivados del mejor conocimiento de su funcionamiento y biología molecular, han hecho cambiar dramáticamente este concepto. El daño renal en la hipertensión esencial no se manifiesta súbitamente sino más bien es un proceso que dura décadas y es probablemente por esta característica que ha pasado inadvertido en los estudios que sobre sus complicaciones han sido publicados2.

Publicaciones recientes de los registros de diálisis y transplantes de diferentes países, colocan a la hipertensión arterial como la causa etiopatogénica más común de insuficiencia renal crónica, diálisis y transplantes, más frecuente aunque todas las glomerulopatías y enfermedades intersticiales juntas3-5.
Para comprender mejor las alteraciones y rol protagónico del riñón en la hipertensión arterial esencial debemos comenzar por entender su funcionamiento normal.


FISIOLOGÍA DEL RIÑÓN NORMAL

Tal como ya se ha mencionado, la función principal del riñón es la homeostasis del medio interno, es decir mantener constante la composición hidroelectrolítica de los fluidos corporales y desechar una amplia gama de compuestos nitrogenados derivados del metabolismo intermediario celular. Para alcanzar este objetivo, los riñones son perfundidos con aproximadamente el 25% del débito cardíaco cada minuto lo que representa 600ml de plasma de los cuales se extrae el filtrado glomerular: 100-120/ml/min/-1.73m2. Un cálculo aproximado sobre 1440' en 24 hrs., resulta que durante este período de tiempo se filtran entre 1441-173/L de orina potencial, y bajo condiciones normales solo se excretan 1.0-1,5/L, lo que representa <1% del filtrado. Esto se logra gracias a la reabsorción de agua que acompaña a la del sodio y al efecto modulador final de la hormona antidiurética en los segmentos más dístales del nefrón. Cálculos similares para el manejo de sodio por el riñón demuestran que diariamente se filtra entre 20,160 y 24,220 mMol de Na+ (estas cifras se obtienen de multiplicar la concentración de sodio sérico/L, por la filtración glomerular total en 24 hs) y se excreta +/- 180-200 mMol en la orina. Lo que representa una excreción fraccional de Na+ < 1% valor muy similar al encontrado para la excreción de agua.

Abreviaturas: PAM:presión arterial media; PG: prostaglandinas; AII: angiotensina II; NO: óxido nítrico; RA: resistencia de la arteriola aferente; RE: resistencia de la arteriola aferente; RE: resistencia de la arteriola eferente; PGc: presión hidrostática capilar; FG: filtración glomerular. Bajo condiciones normales la resistencia arteriolar aferente depende del balance entre las prostaglandinas y óxido nítrico como vasodilatadores y la AII como vasoconstrictor. En la arteriola aferente el balance es fundamentalmente entre óxido nítrico y la AII. La presión hidrostática capilar, depende de la PAM y del balance del tono capilar entre las arteriolas aferente y eferente. La filtración glomerular depende de la magnitud de la PGc

La homeostasis consiste en mantener un balance adecuado de la ingesta y la excreta de este Ion. Su alteración conduce a la retención o déficit de sodio con las consecuencias que luego discutiremos6.
El volumen diario de filtrado glomerular, representa aproximadamente 89 veces el fluido extracelular, así como 50 veces el fluido plasmático. El sistema está orientado entonces a preservar sodio y agua, habilidad que filogenéticamente tuvieron que desarrollar las especies animales para adaptarse a vivir fuera del agua y en la cual el llamado "Balance Glomérulo Tubular" es un proceso muy importante7.
Este mecanismo permite regular el volumen del filtrado glomerular dosificando la carga de sodio y agua ofertada a los diferentes segmentos del nefrón. En esta función juega un rol preponderante la relación que existe entre el Aparato Yuxta-Glomerular (AJG) y la Mácula Densa (MD). El AJG está constituido por un grupo de células situadas en la pared de la arteriola aferente y que generan AII la cual puede actuar en forma autocrina y paracrina. La MD está conformada por células de la primera porción del túbulo distal que anatómicamente son vecinas del AJG, las cuales son capaces de sensar la carga de cloro y sodio que alcanza este segmento del nefrón y de acuerdo a la magnitud de ella estimular o inhibir la generación local de AII en el AJG. La AII a través de su efecto contráctil sobre la arteriola aferente puede regular el ingreso de sangre al glomérulo y por ende la cantidad de filtrado hacia el nefrón8.
En resumen cuando se contrae la arteriola aferente se disminuye el flujo de sangre que llega al glomérulo y también el volumen del filtrado o viceversa si se dilata. El primero de los dos eventos trae como consecuencia la reducción de la cantidad de sodio y cloro que alcanza los segmentos distales del nefrón contribuyendo así al control fino de le excreción fraccional de estos iones evitando pérdidas masivas de éstos en determinados estados patológicos9-10.
El glomérulo, es un pelotón capilar, producto de la ramificación de la arteriola aferente, que se comporta como una pequeña red de capilares comunicantes ubicados en el interior de la cápsula de Bowman. Está constituido por la membrana basal capilar y 3 tipos de células con diferente morfología y funcionamiento:
Las células endoteliales
Las células epiteliales
Las células mesangiales11-12
Las células endoteliales no solamente son el tapiz del capilar sino que además cumplen con todas las funciones características de las células endoteliales, entre ellas la producción de óxido nítrico elemento fundamental en la regulación de la dinámica glomerular13. Así mismo a través de diferentes receptores ubicados en su membrana celular reciben los estímulos transmitidos por primeros mensajeros como la AII, Endotelina 1, Vasopresina, Kininas y Serotonina con los que interactúan generando óxido nítrico y de esta manera influencian una serie de mecanismos fisiológicos en el glomérulo. La integridad del endotelio glomerular es tan importante como su integridad en otros territorios vasculares y la alteración en su funcionamiento (Disfunción Endotelial) da origen a una fisiopatología importante, causa del daño glomerular e intersticial en la hipertensión arterial14.
Las células epiteliales entrelazadas por sus digitaciones o podocitos constituyen una envoltura alrededor del capilar glomerular. Entre las digitaciones se encuentran sialoproteínas las cuales poseen carga eléctrica negativa y actúan como barrera opuesta al pasaje de las proteínas plasmáticas al filtrado glomerular. Cuando esta capacidad se pierde como sucede en numerosas enfermedades glomerulares aparecen proteínas en cantidades anormales en la orina15-16.
Las células mesangiales tienen el mismo origen filogenético que las células musculares lisas y poseen microfibrillas que les confieren capacidad contráctil. Al igual que las células endoteliales y las células musculares lisas las células mesangiales poseen en su membrana receptores para numerosos primeros mensajeros similares a los anteriormente mencionados solo que el efecto fisiológico es diferente y hasta puede ser totalmente opuesto al que se obtiene de la estimulación de estos receptores en un endotelio normal13,17.
Las células mesangiales poseen varias funciones, entre ellas la de fagocitar todos los elementos anormales que filtran a través de la pared del glomérulo y pasan al mesangio, tiene capacidad de respuesta inflamatoria con proliferación y migración y al contraerse pueden excluir zonas del glomérulo reduciendo la superficie de filtración manteniéndola en reserva. Estos segmentos en reposo pueden variar de un momento a otro según las necesidades de formación del filtrado glomerular, y al entrar en funcionamiento aumentan el área de membrana expuesta a la filtración y por lo tanto el volumen filtrado, este fenómeno se denomina "Reserva Funcional Renal"18-19.


DINÁMICA DE FORMACIÓN DEL FILTRADO GLOMERULAR

El capilar glomerular, esta diseñando para filtrar en todo su recorrido. La fuerza que gobierna el proceso de filtración es la llamada presión efectiva de ultrafiltración (PUF). La PUF es la resultante de la diferencia entre la presión hidrostática glomerular (PGc), fuerza de filtración positiva derivada de la presión arterial media y la suma de dos presiones negativas opuestas a la filtración, la presión oncótica (PIc) generada por la concentración de las proteínas en el plasma del capilar glomerular y la presión hidrostática tubular (PHt), presión que sobre la membrana basal del glomérulo ejerce el liquido filtrado en la cápsula de Bowman.
La PUF resultante, actuando sobre la pared del capilar y dependiendo del coeficiente de permeabilidad de esta (Kf) determina la magnitud del filtrado20.
PUF = PGc(PIc + PHt) x Kf
PUF = Presión efectiva de ultrafiltración
PGc = Presión hidrostática capilar
PIc = Presión oncótica capilar
PHt = Presión hidrostática tubular
Kf = Factor de permeabilidad de la membrana basal del capilar.



Habitualmente la PUF es de 15-20 mmHg positivos. A diferencia de lo que sucede en el capilar muscular 21 en el glomérulo la PGc se mantiene constante en todo el recorrido del capilar permaneciendo mayor o igual a las fuerzas opuestas Plo y PHt, debido a la regulación que sobre ella ejercen los dos esfínteres localizados en las arteriolas aferente y eferente, (puertas de entrada y salida del glomérulo respectivamente)22.

ALTERACIONES DE LA FUNCIÓN RENAL COMO CONSECUENCIA DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

En el paciente hipertenso el concepto más aceptado en la actualidad sostiene que el daño renal es causado por las alteraciones morfológicas y hemodinámicas que la hipertensión causa en el glomérulo y en el intersticio renal como son: hipertensión capilar glomerular, hiperfiltración y cambios inflamatorios intersticiales.
La hipertensión arterial conduce a disfunción endotelial caracterizada por una menor producción de oxido nítrico por las células endoteliales. En el glomérulo normal la dilatación o contracción tanto de la arteriola aferente como eferente dependen del balance entre las fuerzas vasodilatadoras y vaso constrictoras generadas localmente. En la arteriola aferente las fuerzas vasodilatadoras son: Las prostaglandinas E2, prostaciclina y él oxido nítrico. En la arteriola eferente la fuerza vasodilatadora sería fundamentalmente él oxido nítrico. La vaso constricción en ambas arteriolas es causado principalmente por la AII generada en el AJG. Como consecuencia, la disfunción endotelial, al conducir a una disminución en la producción de oxido nítrico, se traduciría en una mayor respuesta vasoconstrictora en la arteriola eferente donde la All actuaría como única fuerza y causante de la hipertensión capilar glomerular, la que produce cambios:
• Funcionales y
• Estructurales23.
Los cambios funcionales más importantes son: la hiperfiltración glomerular y el aumento de la presión de flujo laminar, ambas redundan en mayor disfunción del endotelio con todas sus consecuencias11,25.
Los cambios estructurales son alteraciones morfológicas de las células endoteliales causantes del incremento de la permeabilidad de la pared capilar al pasaje de macromoléculas proteicas y lipídicas al mesangio. La alteración de las sialoproteinas en las digitaciones epiteliales, traen como consecuencia la pérdida de la barrera eléctrica al pasaje de las proteínas plasmáticas, dando origen a la microproteinuria primero y proteinuria clínica después26,28.



El pasaje anormal de macro moléculas proteicas y lipídicas al mesangio ocasiona alteraciones locales induciendo mayor producción de AII y Endotelina 1, las cuales al actuar sobre sus respectivos receptores dan inicio a un proceso estructural cicatricial caracterizado por un incremento de la síntesis y depósito desordenado de colágeno que conduce a la acumulación de este material en el mesangio y a la esclerosis del glomérulo29-30. Por otro lado el pasaje en cantidades anormales de proteínas al tubo proximal del nefrón se acompaña de una mayor reabsorción compensadora de estas, lo que induce a las células proximales a producir cantidades elevadas de Endotelina 1, la cual causa estímulos pro inflamatorios tanto en el mesangio como en el intersticio renal, caracterizados por activación de macrófagos y monocitos con la consecuente liberación de citokinas y radicales libres superóxido y oxidrilos dando origen a un circulo vicioso pro inflamatorio conducente al proceso de esclerosis glomerular e intersticial. Simultáneamente la AII en presencia de una disminución en la producción de óxido nítrico favorece la producción de los factores de crecimiento derivados de las plaquetas (PDGF) y el factor de crecimiento tisular (TGFb) los cuales al actuar sobre las células mesangiales causan proliferación y migración de éstas. La resultante del proceso es una mayor y desordenada síntesis de colágeno con las consecuencias anteriormente mencionadas. Estas características hacen que el proceso sea irreversible, retroalimentado por la persistencia de los cambios funcionales y estructurales en el glomérulo y su resultante la proteinuria que conduce lenta pero inexorablemente a la esclerosis total del órgano, forma terminal causante de la insuficiencia renal crónica31-39.
Adicionalmente al ir disminuyendo el número de glomérulos los restantes desarrollan una hipertrofia compensadora tratando de suplir la pérdida de función y mantener el balance de sodio, aumentando para ello la tasa de filtración glomerular en cada nefrón remanente lo que solo se puede lograr en base a un incremento adicional de la presión hidrostática del capilar glomerular, presión efectiva de ultra filtración y presión de flujo laminar contribuyendo de esta manera a generar y extender más el daño y la esclerosis glomerular, cerrando así el circuito de retroalimentación del proceso8,20.

EL RIÑÓN COMO CAUSA DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Recientes publicaciones sustentan evidencia en relación al rol protagónico que el riñón tendría en la génesis de la hipertensión arterial, las cuales discutiremos a continuación. Se ha postulado que existiría un grupo de pacientes hipertensos denominados "No Moduladores" incapaces de mantener el balance de sodio en condiciones normales de presión arterial y en quienes el balance glomérulo tubular estaría recalibrado de manera negativa debido a una desadaptación filogenética del AJG, lo que les impediría mantener una adecuada natriuresis con relación a las cifras de presión arterial. Esta hipótesis recibe confirmación experimental a partir de la observación hecha en ratas espontáneamente hipertensas, las cuales al ser comparadas con las normotensas mostraron que frente a una misma oferta de sodio y cloro a la MD las hipertensas contraen prematuramente la arteriola aferente disminuyendo significativamente tanto el flujo plasmático como la filtración glomerular y en consecuencia la excreción de sodio40-43. Estudios posteriores han demostrado que en este grupo existe la incapacidad de suprimir totalmente la generación de AII en respuesta a una sobrecarga de Sodio lo que se traduce en un balance inadecuado entre la ingesta y la excreta de este ion conduciendo a la retención de sodio, hipervolemia y posteriormente a hipertensión arterial. Una vez establecidas cifras tensionales mayores la excreción de sodio se incrementa alcanzando el ansiado balance pero al costo de elevar la presión arterial sistémica44.
Se especula que filogenéticamente el AJG sufrió un proceso de evolución de millones de años desde el inicio de la vida en un mar rico en sodio y donde la conservación de este elemento no era indispensable para la supervivencia razón por la que el AJG no existe en los peces. Es entonces cuando algunas especies acuáticas inician un proceso de adaptación para volverse terrestres, y la conservación de sodio se torna fundamental para la vida, desarrollándose por esta razón el AJG y el balance glomérulo-tubular como consecuencia. Nuestros ancestros simios y más recientemente el Homo sapiens primitivo, consumían una dieta básicamente vegetariana muy pobre en sodio y tenían el AJG adaptado a ahorrar este elemento debido a que la ingesta del Ion no estaba asegurada. El progreso de la civilización y cambio de las costumbres alimentarias volvió al hombre carnívoro y su ingesta de sal se incrementó notablemente. El AJG debió recalibrarse positivamente, para poder alcanzar el balance de sodio sin tener que incrementar la presión arterial y aunque esto se logro en un segmento importante de la población, en otro sin embargo la recalibración no se dio y éstos tuvieron que adaptarse logrando mantener el balance glomérulo-tubular de sodio. pero el costo fue la hipertensión arterial. A los que se adaptaron se les denomina "Población Sal Resistente," y a los que no, "Población Sal Sensitiva"45.
Estos estudios se han visto reforzados por las observaciones realizadas tanto en animales de experimentación como en humanos donde al transplantar un riñón perteneciente a un donante normotenso, pero con carga familiar hipertensiva, el riñón transplantado indujo hipertensión en el recipiente con más frecuencia que cuando el donante tenía una carga hipertensiva familiar
En conclusión el origen de la hipertensión arterial podría tener su origen en un defecto genético en la regulación de la excreción de sodio en un segmento de la población. Las alteraciones a las que posteriormente conduciría la hipertensión arterial serían las responsables de la esclerosis glomerular, intersticial y la insuficiencia renal crónica terminal como consecuencia de un proceso lento y progresivo a través de años o décadas.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


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Récord mensual de visitas en agosto

jueves, 1 de septiembre de 2011

Pues eso, que desde la existencia del blog, ha sido el mes de mas visitas, dentro de este año, que también es el de más visitas.
Un total de 23.376 visitas en este mes que acabamos de finalizar.
De nuevo muchas gracia a todos por pasaros.

Suscriptores en Feedburner

viernes, 26 de agosto de 2011

No controlo mucho el tema (aunque me gustaría), pero he mirado las estadísticas que hacía un siglo que no miraba y hemos llegado a tener en el blog 30 suscriptores y una media de 24. Se que es poco, pero hay que considerar el tipo de blog y la información tan especializada que aportamos.


Gracias de nuevo a todos

Récord visitantes en un día

viernes, 19 de agosto de 2011

Ayer tuvimos 581 visitantes al blog/web. El día que más gente se ha pasado por aquí desde el principio.
Gracias a todos los que comentan, los que simplemente se pasan y a todos en general.
Salud para todos!!!

Alteraciones genitourinarias

lunes, 15 de agosto de 2011

Os dejo un documento sobre los cuidados de enfermería del adulto y anciano con alteraciones genitourinarias elaborado por gente de la Universidad de Caldas en ColombiaPulsar aquí para ampliar

www.cateterdoblejota.com activo

Ya está activo y correctamente redireccionado a los contenidos el dominio www.cateterdoblejota.com o cateterdoblejota.com

Datos obtenidos del libro "Cirugía urológica de mínimo acceso"

domingo, 31 de julio de 2011

He sacado mucha información últimamente de un libro sobre urología cubano llamado "Cirugía urológica de mínimo acceso", que está publicado integramente en Internet.

Endourología

Son el conjunto de maniobras diagnósticas o terapéuticas,transuretrales o percutáneas, endoscópicas o imagenológicas, realizadas en la luz de las vías urinarias. Algunos autores la definen como cirugía ´Mínimamente invasiva¨.
La cirugía endourológica ha alcanzado un desarrollo impresionante y cuenta con una amplia variedad de técnicas; su ámbito de actuación es cada vez más amplio y sus límites no están aún definidos; nuevos avances son posibles. Junto con la cirugía endoscópica del tracto urinario inferior y la cirugía laparoscópica, conforma la llamada cirugía urológica mínimamente invasiva, que ha desplazado a la cirugía abierta convencional en la mayor parte de sus indicaciones.
Estas nuevas modalidades quirúrgicas han dado un giro total a la cirugía urológica y sobre todo, en los pacientes, pues hacen posibles resultados similares y superiores a los de la cirugía abierta, con escasa lesión tisular, menor morbilidad, corta estancia hospitalaria, breve convalecencia, pocas secuelas y magníficos resultados estéticos.

Equipo de radiografía con arco en C

El equipo de radiografía con arco en C es imprescindible para la práctica de la endourología. No es posible la práctica de la urología moderna sin la presencia de este equipo. Son múltiples los procedimientos endourológicos e incluso laparoscópicos, que necesitan monitorización fluoroscópica para su correcta realización. Sin embargo, aún existen servicios en los que se practica el cateterismo ureteral, la colocación de doble J y la ureterorrenoscopia sin control radiológico, lo cual disminuye la efectividad y la seguridad de estas instrumentaciones y puede considerarse como una violación técnica.
En realidad no existe razón científicamente sostenible para que un servicio de urología no disponga de un quirófano con una mesa quirúrgica radiotransparente y un arco en C, condiciones indispensables para la práctica de la endourología. Dicho de otra forma, todo servicio de urología que no emplee en su práctica cotidiana estos elementos, está desactualizado.
El desarrollo tecnológico de los actuales generadores portátiles de rayos X es impresionante. Estos están controlados por microprocesadores que simplifican y optimizan su rendimiento, incluso en circunstancias desfavorables (pacientes obesos, incidencias oblicuas, etc.). Los tubos de rayos X poseen ánodos giratorios de elevada capacidad calorífica y tazas de enfriamiento, puntos focales reducidos (0,3 mm) que hacen posible la obtención de imágenes más detalladas.
Los intensificadores de imagen que se emplean actualmente son de alta resolución y pueden ser de hasta 36 cm, lo que permite la observación de todo el tracto urinario en un solo campo y con una exposición radioactiva muy reducida.
Los equipos con arco en C actuales ofrecen la posibilidad de mantener congelada en pantalla la última imagen, de almacenar en formato digital hasta 60 imágenes de una exploración, de integrar y amplificar varias de estas imágenes, las que se pueden registrar en placas radiográficas convencionales, en soporte fotográfico de 10 x 10, en videoimpresora o conservar toda o parte de la exploración o intervención en video de alta resolución. Todas estas prestaciones son muy importantes, tanto para el trabajo asistencial como docente.

 


 

Complicaciones médicas de la nefrostomía percutánea

Con un buen dominio de la técnica se produce un bajo índice de complicaciones. Se dividen en mayores (4 %), hemorragia e infección, y menores (15%), hematuria y las derivadas del propio catéter, tales como movilización y obstrucción.
Durante la realización de una nefrostomía percutánea en los casos de obstrucción con infección sobreañadida, existe riesgo de bacteriemia, generalmente relacionada con la inyección de contraste que aumenta aún más la presión intracavitaria, lo cual favorece la entrada de elementos sépticos al torrente circulatorio. Para minimizar este riesgo conviene tomar una serie de medidas: administrar un antibiótico por vía intravenosa antes de realizar el procedimiento, drenar adecuadamente la orina infectada antes de introducir medios de contraste y hacer una técnica cuidadosa y controlada, a fin de evitar punciones reiterativas del riñón que pueden ocasionar la inoculación del parénquima renal.
Es frecuente que se produzca en la mayoría de los pacientes una débil hematuria de origen venoso, que cede espontáneamente a las pocas horas de su instalación. No obstante, en algunos casos este sangrado puede ser intenso o persistente y obligar en ocasiones a realizar transfusiones sanguíneas y al cierre temporal del catéter de nefrostomía, con inyección intracavitaria de 10 a 20 mL de ácido épsilon aminocaproico o sin ella.
Tardíamente pasados los primeros 5 a 7 días de realizado el procedimiento, puede ocurrir un sangrado generalmente intenso e intermitente por la uretra o por la sonda de nefrostomía, debido a la presencia de una fístula arteriovenosa o un pseudoaneurisma; en estos casos debe realizarse con carácter urgente un estudio vascular renal que pondrá en evidencia el tipo, la intensidad y la ubicación de la lesión vascular, que además permitirá solucionar el problema mediante embolización, en la mayoría de los pacientes. Si la embolización no logra solventar la complicación o está contraindicada o es imposible su realización, sedebe ejecutar una nefrectomía parcial o total, según el caso.
También es frecuente que se produzcan hematomas perirrenales, usualmente pequeños y clínicamente asintomáticos. En nuestra experiencia de más de 3500 casos no hemos tenido que intervenir a ningún paciente por esta causa.
Otra complicación puede ser la perforación de la vía excretora seguida o no de extravasación de orina, la que puede ser consecutiva a la dilatación del trayecto o a la colocación de la sonda sin un adecuado control radiológico. Esta complicación puede ser resuelta con la correcta ubicación del catéter de nefrostomía en el interior de las cavidades renales y la evacuación del urinoma si fuera necesario.
Las lesiones de órganos vecinos, intraabdominales (colon, asas delgadas, hígado y bazo) o intratorácicos (pleura y pulmón), son complicaciones graves. Las intraabdominales se producen como consecuencia de punciones por delante de la línea axilar posterior o por anomalías posicionales del riñón o de los órganos intraperitoneales, y las torácicas se asocian a abordajes a través de los cálices superiores.
Otras complicaciones de menor significación son la exteriorización del catéter, que puede ser minimizada por una adecuada fijación y advirtiendo al paciente de que extreme el cuidado y evite tracciones violentas.
El catéter se puede obstruir sobre todo si tiene un calibre fino o la orina drenada contiene coágulos, detritus, fragmentos litiásicos o grumos de pus. En la mayoría de los casos puede ser fácilmente desobstruido mediante aspiración con jeringuilla o pases de alambre guía a través de su luz. Este episodio puede asociarse a fiebre e incluso a sepsis, motivo por el cual el restablecimiento inmediato del drenaje libre de la orina es de vital importancia. La prevención de esta complicación es posible mediante la correcta selección del calibre del catéter, según las características de la orina y con el recambio sistemático de la sonda de nefrostomía.
Son frecuentes las molestias locales en el área cutánea de fijación de catéter y constantemente el paciente refiere dolor que muchas veces le impide la posición de decúbito supino debido a la compresión del catéter. Si no se toman medidas higiénicas, aparece precozmente una irritación cutánea que empeora esta dermatitis por infección secundaria. Ocasionalmente puede ser necesaria la retirada precoz del catéter, por total intolerancia del paciente.
La nefrostomía percutánea tiene un inestimable valor como tratamiento inicial de las obstrucciones del tracto urinario superior complicadas con infección, anuria o enfermedad renal crónica, ya que permite, en estos casos, la recuperación clínico-humoral del paciente y la evaluación morfofuncional del riñón correspondiente, lo cual brinda la posibilidad de elegir el tratamiento definitivo más adecuado. Desempeña un importante papel en la profilaxis de las complicaciones obstructivas en el tratamiento de cálculos renales de masa crítica mediante litotricia extracorpórea y constituye la vía de abordaje para la ejecución de las técnicas de cirugía renal percutánea.
La NP es uno de los procedimientos fundamentales para el tratamiento mínimamente invasivo de las complicaciones urológicas del trasplante renal y constituye la opción terapéutica inicial más adecuada en el tratamiento de la pionefrosis, pues garantiza el drenaje y la descompresión del sistema colector renal, con mínima agresión y escasa morbilidad.
Por su carácter mínimamente invasivo y sus múltiples e importantes indicaciones actuales, la nefrostomía percutánea es una técnica imprescindible para la práctica de la urología moderna.

Procedimiento médico de la nefrostomía percutánea

  • Paciente en decúbito prono horizontal o ligeramente oblicuado, o en decúbito supino lateralizado.
  • Localización del área renal mediante fluoroscopia con equipo de radiografía con arco en C, ecografía o urograma excretor previamente realizado.
  • Asepsia y antisepsia del área operatoria y colocación de paños de campo.
  • Aplicación de anestesia local en el trayecto cutáneo renal, asociada con analgesia y sedación endovenosa.
  • Punción cutánea por detrás de la línea axilar posterior y por debajo de la duodécima costilla con aguja de calibre 22 o 18 G, de 20 cm de longitud, hasta alcanzar el sistema colector renal.
  • Se retira el mandril y se toma muestra de orina para cultivo.
  • Se opacifican las cavidades renales con contraste yodado diluido en solución salina al 30 % (dos partes de solución y una de contraste) y se elige el sitio para el trayecto percutáneo definitivo, preferentemente por el cáliz posterior-inferior.
  • Se punciona este cáliz con la aguja de calibre 18, se extrae el mandril y si no hay salida activa de orina, se retira lentamente la aguja aspirando con una jeringuilla hasta que emane la orina. Entonces se coloca la guía en el sistema colector renal (uréter, cáliz superior o pelvis).
  • Se realiza una pequeña incisión cutánea en el sitio de la punción, se retira la vaina de la aguja y se dilata progresivamente el trayecto músculo-aponeurótico con los dilatadores teflonados hasta cuatro números por encima del calibre del catéter que se va a colocar.
  • Concluida la dilatación deseada se coloca, sobre la guía, el catéter de nefrostomía adecuado según el propósito y las características de la orina.
  • Se retira la guía luego de confirmar fluoroscópicamente la adecuada ubicación del catéter, con libre flujo de orina a su través.
  • Se inyecta contraste yodado por la sonda para confirmar su correcta ubicación y la integridad del sistema colector renal o descubrir extravasaciones que obliga a comprobar su desaparición antes de retirar el tubo de nefrostomía.
  • Se fija el catéter a la piel con sutura no absorbible y se coloca la bolsa colectora de orina.

Modalidades técnicas de nefrostomía percutánea

Técnica de Seldinger de punción única
Consiste en acceder hasta las cavidades renales con una aguja de calibre 22 G (muy fina), a través del parénquima renal. Se toma una muestra para cultivo y se puede obtener un pielograma por inyección de contraste, si no existen signos de infección sobreañadida (orina turbia o purulenta) pues el aumento de presión intracavitaria en estas condiciones se asocia a un alto riesgo de bacteriemia.
Con la aguja en adecuada posición y usando técnicas angiográficas, se pasa una guía metálica de 0,018 G hasta el interior del sistema colector renal y sobre esta se avanza un catéter de calibre 6,3 Fr de polietileno; se retira la guía fina y se introduce una guía de 0,038 y posteriormente, sobre ella se dilata hasta el calibre deseado para finalmente instalar el catéter adecuado.
La ventaja de este método es que se punciona únicamente con aguja fina, con poco daño potencial para el parénquima renal. Su desventaja radica en que la guía fina tiende a hacer bucles en la superficie de la piel y el trayecto percutáneo, lo cual hace difícil y en ocasiones imposible la realización del procedimiento.
Técnica de Seldinger de doble punción
Consiste en abordar las cavidades renales con una aguja fina siguiendo la técnica de rutina de la pielografía anterógrada. Cuando se ha delimitado el sistema pielocalicial, se escoge el cáliz apropiado de acuerdo a los intereses y se punciona con una aguja de calibre 18 G de unos 15-20 cm de longitud. La oblicuidad necesaria en la trayectoria de la aguja se calcula por la triangulación entre el sitio de entrada de esta, la posición de las cavidades renales y la profundidad estimada del riñón.
Cuando la orina fluye, se pasa la guía, preferiblemente con extremo flexible en J y de unos 80 cm de longitud. Es aconsejable utilizar guías de tipo Lunderquist (rígidas con punta flexible) para minimizar posibles doblajes del catéter en el trayecto percutáneo. Posteriormente se procede a la dilatación necesaria hasta el paso definitivo del catéter escogido, el cual debe quedar ubicado en la pelvis o en un cáliz distante.


Técnica de punción-trocar
Como en las modalidades técnicas anteriores, el sitio de punción debe ser lateral, en la línea axilar posterior o por detrás de esta, con el fin de abordar el riñón lo más próximo posible a la línea de Broöder y evitar lesionar los órganos intraperitoneales.
La punción se realiza con un trocar de grueso calibre, que permita el paso directo de un catéter de nefrostomía a su través; este puede ser guiado por ecografía o por fluoroscopia, hacia un cálculo o un cáliz opacificado, por urografía previa o por pielografía anterógrada. Cuando fluya orina, se avanza el catéter hasta una posición adecuada en las cavidades renales y se retira el trocar.


Nefrostomía retrógrada
Esta modalidad técnica fue difundida por Lawson y Hawkins-Hunter en 1983. Consiste en colocar mediante cistoscopia un catéter hasta las cavidades renales y por su luz se pasa una guía perforante que, a través del cáliz elegido, perfora el parénquima renal, la grasa perinefrítica y la pared abdominal hasta que alcanza la piel. Toda la maniobra se realiza bajo control radioscópico. Posteriormente, se coloca un catéter de nefrostomía por vía anterógrada, previa dilatación del trayecto percutáneo sobre la guía.
Realmente no se encuentran ventajas con respecto a los procedimientos anterógrados y sí inconvenientes debido a su mayor complejidad y laboriosidad, con maniobras menos controlables y mayores molestias para el paciente, por la necesidad de cistoscopia.

Cateterismo ureterorrenal simple

El cateterismo ureteral convencional fue descrito por Albarrán hace más de un siglo y originalmente sus objetivos fueron asegurar el flujo urinario del tracto urinario superior y la reparación del uréter lesionado quirúrgicamente.
En la actualidad existen múltiples modelos de catéteres simples y su diámetro varía entre 3 y 8 Fr generalmente son de poliuretano y ofrecen diferentes opciones, según su punta proximal sea roma, curva, cilíndrica u olivar, con orificio distal abierto o sin él.
Estos diferentes diseños tienen el propósito de franquear o puentear un obstáculo, ya sea intrínseco (cálculo, tumor, coágulo) o extrínseco (obstrucción tumoral, fibrosis, lipomatosis, etc.). Sus ventajas están dadas por su fácil colocación, la posibilidad de control directo de la diuresis y porque permite la realización de estudios funcionales y radiológicos selectivos.
Las mayores desventajas son la incomodidad para el paciente al tener que fijarse a una sonda vesical y su carácter de derivación externa de corta duración. En la práctica es aconsejable el uso de los catéteres de punta cortada con orificio distal, ya que permiten su colocación y recambio sobre guía y bajo control fluoroscópico.
El cateterismo ureteral simple debe ser considerado como la maniobra inicial en el aprendizaje de la endourología del tracto urinario superior, pues a pesar de que ha perdido indicaciones por el advenimiento del catéter doble J y de la nefrostomía percutánea, mantiene gran utilidad en la práctica urológica. Las dos ideas que se exponen a continuación ilustran esta afirmación.
La colocación de un catéter interno-externo (simple) en el tracto urinario superior constituye una valiosa alternativa en un paciente con una anuria obstructiva o una infección urinaria asociada a obstrucción. Lamentablemente, esta opción es frecuentemente olvidada y los pacientes son víctimas de una lumbotomía bajo anestesia general orotraqueal, solo para colocar una sonda en el interior del sistema colector renal.
El dominio de la correcta ejecución técnica del cateterismo ureterorrenal simple, es decir, sobre guía y bajo control radioscópico, significa haber recorrido el 50 % del camino en el aprendizaje de la ureterorrenoscopia, una de las técnicas endourológicas de mayor utilidad en la urología moderna.


Indicaciones del cateterismo ureterorrenal simple

Las indicaciones del cateterismo ureterorrenal simple (interno-externo) pueden ser diagnósticas o terapéuticas:
  • Diagnósticas:
    · Medición de la diuresis.
    · Recolección de orina para estudios bacteriológicos, citológicos y bioquímicos selectivos.
    · Estudios radiológicos contrastados de las vías urinarias superiores.
  • Terapéuticas:
    · Primer paso de la cirugía renal percutánea.
    · Tutor después de ureteroscopia.
    · Para evitar la obstrucción ureteral después de la litotricia extracorpórea en cálculos renales de masa «crítica».
    · Alternativa al catéter doble J.
    · Localización de cálculos de difícil visualización radiológica para tratamiento con litotricia extracorpórea.
    · Para desplazar cálculos ureterales hacia el riñón y tratarlos con litotricia extracorpórea.
    · Para mejorar la eficacia de la onda de choque por irrigación in situ del cálculo.
    · Para la desobstrucción del tracto urinario superior en casos de anuria o infección urinaria obstructiva.
    · Alternativa con la nefrostomía percutánea.
Como maniobra inicial en la nefrolitotomía percutánea, el cateterismo ureterorrenal simple permite la opacificación del sistema colector renal, lo cual facilita la elección y la punción del cáliz adecuado, la orientación endoscópica intrarrenal, y sirve además como drenaje posoperatorio de la vía urinaria. Se puede indicar como tutor después de una ureteroscopia no complicada durante un período de 24 a 72 horas, para mantener el flujo urinario y evitar así el cólico nefrítico por edema.
Como procedimiento de apoyo a la litotricia extracorpórea por ondas de choque puede tener las indicaciones siguientes:
  • Como alternativa al catéter doble J para profilaxis de la obstrucción ureteral por fragmentos litiásicos, luego de la aplicación de la litotricia extracorpórea en cálculos que, por su tamaño (mayor de 2 cm) pueden generar una gran cantidad de fragmentos. Tiene el inconveniente de que puede prolongar la estancia hospitalaria, es más molesto para el paciente y el catéter no debe permanecer por más de siete días.
  • Para la ubicación de cálculos de difícil localización radiológica, la colocación de un catéter ureteral, con la administración de medios de contraste o sin esta; puede poner de manifiesto la presencia de cálculos de ácido úrico, los débilmente radiopacos o los superpuestos a superficie ósea, con lo cual hace posible el tratamiento exitoso mediante ondas de choque.
  • Para la realización de maniobras de ascenso de cálculos situados en el uréter lumbar. Esta maniobra facilita la litofragmentación del cálculo en situación renal. Actualmente ha perdido vigencia por su alto índice de fracasos y porque los nuevos prototipos de litotritores extracorpóreos posibilitan una buena fragmentación de los cálculos ureterales in situ.
  • Irrigación in situ con suero fisiológico simultánea al tratamiento con litotricia extracorpórea en los cálculos ureterales. Esta maniobra ha sido muy utilizada para mejorar el efecto litotritor de las ondas de choque en los cálculos ureterales, pero en la actualidad está poco justificada por la alta capacidad de fragmentación in situ de los nuevos litotritores extracorpóreos.
  • Para la desobstrucción del tracto urinario superior en pacientes con anuria o infección urinaria obstructiva.

    En estos casos, el cateterismo ureteral simple puede ser siempre una alternativa válida, pero su indicación está aún más justificada si existe escasa dilatación del sistema colector renal, si el paciente es monorrenal o presenta obesidad mórbida, condiciones en las que la práctica de la nefrostomía percutánea puede ser más difícil y peligrosa. La ejecución de una nefrostomía a cielo abierto en estos casos sólo tiene indicación ante el fracaso o la imposibilidad técnica para la realización de los procedimientos mínimamente invasivos.

Doble J

Parece ser que hay un grupo de música o una discográfica (no sé muy bien) que se llama Doble J, jajaja
Que casualidades tiene la vida... ¿de qué vendrá el nombre?

Catéter Simple J

El catéter simple J se debe utilizar para garantizar el drenaje del sistema colector renal y la tutorización del uréter lumboilíaco, cuando el conflicto obstructivo o la zona que debe cicatrizar está ubicada en este segmento ureteral. Está, por lo tanto, bien indicado después de una endopielotomía o una ureterotomía percutánea y también tras la ureterolitectomía endoscópica de cálculos muy impactados en el tramo ureteral superior. Teniendo en cuenta que no intuba el extremo distal del uréter, no debe indicarse como profilaxis de las obstrucciones ureterales después de la litotricia extracorpórea.
Los métodos de inserción, las medidas tras la inserción, las complicaciones y el manejo de estas, son similares a las descritas en el caso del catéter doble J.
El catéter simple J, se puede adquirir en el mercado o confeccionarse a partir de un doble J al cual se extirpa la jota inferior, midiéndolo previamente sobre la placa radiográfica del paciente para estimar correctamente su longitud adecuada.
Al igual que el doble J, este consigue una derivación interna del tracto urinario superior que se puede mantener por períodos prolongados. La fundamental diferencia física es la ausencia de la jota inferior.

Ventajas e inconvenientes del catéter doble J (según blibliografía médica)


Ventajas
  • Evita la obstrucción ureteral por lo que reduce la posibilidad de complicaciones obstructivas y sépticas.
  • Mantiene el flujo urinario intra y extraluminal y preserva la función renal.
  • Relaja y dilata al uréter, lo cual facilita el paso de los fragmentos litiásicos después de la litotricia extracorpórea.
  • Evita el desplazamiento de gruesos fragmentos y facilita la litofragmentación en situación piélica.
  • Es una técnica sencilla, de bajo costo y escasa morbilidad.

Inconvenientes
Molestias locales. Es frecuente que los pacientes refieran cierto síndrome disúrico y molestias dolorosas en el costado. Algunos pacientes padecen un intenso síndrome dismiccional con polaquiuria y urgencia que, en la mayoría de los casos, mejora con analgésicos antiinflamatorios y anticolinérgicos o con la colocación de una sonda uretral, pero en ocasiones es necesaria su retirada precoz. Este efecto indeseable puede mitigarse, en parte, eligiendo adecuadamente la longitud del catéter en cada paciente, para minimizar la irritación trigonal.
Reflujo vesicoureteral. Es inevitable que se produzca el reflujo de orina de la vejiga hacia cavidades renales a través de los agujeros laterales del catéter, lo cual provoca un aumento de la presión intrarrenal. Este fenómeno afecta a la dinámica pieloureteral y facilita la aparición de infecciones urinarias. Se recomienda antibioticoterapia profiláctica permanente y en casos seleccionados sondaje uretra-vesical para minimizar el reflujo.
Posibilidad de complicaciones. Evidentemente el uso del catéter puede ocasionar complicaciones como las descritas.
Necesidad de instrumentación.Aunque es un procedimiento sencillo, entraña la necesidad de instalación mediante instrumentación (generalmente endoscópica retrógrada), lo que obliga a una adecuada selección del paciente.
Aumento del costo económico. No es un procedimiento de muy alto costo pero contribuye a encarecer el tratamiento, por tanto, no se debe indicar indiscriminadamente.

Complicaciones del catéter doble J (según bibliografía médica)

Las complicaciones de estos catéteres se reportan entre 20 y 40 % de los pacientes, aunque la mayoría son de escasa significación, aproximadamente 5 % pueden ser de mayor peligrosidad.
La infección urinaria es la más frecuente; se reporta entre 10 y 20 % de los casos. La mayor predisposición a la infección se debe a la posibilidad de inoculación de bacterias durante las maniobras de inserción y por el efecto favorecedor del inevitable reflujo vesicoureteral.
Posibles complicaciones del cateterismo con doble J:
  • Reflujo vesicoureteral.
  • Infección urinaria, sepsis.
  • Obstrucción, incrustación o rotura del catéter.
  • Posición anómala: subpiélica, supravesical.
  • Erosión.
  • Perforación ureteral.
  • Hematuria intensa o persistente.
La presencia de un cuadro de infección aguda febril en un paciente con catéter doble J obliga a analizar diferentes causas:
  • Reflujo vesicoureteral.
  • Obstrucción, dislocación o rotura del catéter.
  • Colonización bacteriana del catéter.
El diagnóstico y solución urgente del problema es vital para prevenir la progresión hacia situaciones sépticas graves. Habitualmente el cuadro clínico y la realización de una radiografía simple del tracto urinario y de una ecografía renal permiten esclarecer la etiología.
El diagnóstico de obstrucción, dislocación o rotura del catéter es muy fácil y su asociación con dilatación del sistema colector renal indica la ejecución inmediata de una nefrostomía percutánea, la que junto con una adecuada hidratación parenteral y a una antibioticoterapia enérgica resolverá la complicación.
La obstrucción del catéter puede ser completa o parcial por compactación de fragmentos litiásicos que obliteran su luz o por incrustación de sales de fosfato amónico-magnésico o de apatita, lo que se puede evidenciar en el estudio radiológico. La incrustación del catéter se presenta generalmente cuando este ha permanecido largos períodos en pacientes con infecciones urinarias concomitantes por gérmenes ureolíticos.
Esta complicación se puede prevenir con el uso de antibioticoterapia profiláctica permanente, asociada al ácido acetohidroxámico, si la infección está provocada por gérmenes ureolíticos. El control de las alteraciones metabólicas, como la hipercalciuria y la hiperuricosuria, disminuye también la frecuencia de esta complicación y el cumplimiento de los controles bacteriológicos de la orina y los radiológicos permiten su detección precoz.
Luego de controlada la infección cuando la hubiere, se procede a la retirada o recambio del catéter, que no es difícil si solamente la incrustación afecta a su extremo distal, pero puede serlo si afecta a su extremo proximal o a toda su longitud y podría requerir el uso de procedimientos instrumentales (LEC, ureteroscopia o nefrolitotomía percutánea).
El cuadro clínico e imaginológico de la infección por reflujo vesicoureteral o por colonización bacteriana del catéter a menudo es similar, pues el dolor o la molestia lumbar al orinar descritas en el reflujo, pueden estar ausentes y la información radiológica y ecográfica puede ser la misma (catéter íntegro, bien colocado, asociado a ligera dilatación de cavidades). En este caso y teniendo en cuenta la mayor frecuencia del reflujo vesicoureteral, se instaura el tratamiento específico para esta afección (hidratación parenteral, antibioticoterapia y colocación de un catéter uretrovesical), con el fin de evitar las contracciones del vaciado vesical e impedir el reflujo.
Si la evolución es satisfactoria, corrobora el diagnóstico; si el cuadro infeccioso se mantiene o progresa, entonces se debe pensar en la colonización bacteriana del catéter y este se retira de inmediato y se sustituye por un catéter interno-externo que mantendrá la permeabilidad del tracto urinario infectado. Este último se retira o sustituye por un nuevo doble J, si aún es necesario cuando haya sido controlada la infección.
La posición anómala, tanto la posición subpiélica del extremo proximal como la posición supravesical del extremo distal, suelen ser consecuencia de mala técnica de instalación del catéter, específicamente por estimación incorrecta de la longitud de este para el paciente en cuestión.
La posición intrauretral y la exteriorización del extremo distal a través de la uretra se deben a que el catéter escogido resultó excesivamente largo. El catéter puede quedar en posición subpiélica o supravesical cuando es muy corto. La solución en estos casos es la retirada del catéter ectópico, la selección de otro de longitud adecuada y su correcta reinstalación.
El uréter o la pelvis renal pueden ser perforados por mala técnica durante la inserción del catéter (maniobra a ciegas por prescindir del control radioscópico), al situar el catéter en posición extraluminal, con la consiguiente posibilidad de extravasación de orina. Su tratamiento inmediato es la correcta recolocación del catéter.
La rotura espontánea, como la provocada durante su manipulación, es muy infrecuente debido a la gran calidad de los materiales actualmente utilizados. Se han documentado algunos casos de rotura de catéteres de polietileno que habían permanecido instalados por largos períodos. Para evitar esta complicación es conveniente no utilizar catéteres de material quebradizo por más de 2 meses y realizar los recambios sistemáticamente.
El contacto del catéter con el urotelio provoca sistemáticamente hiperplasia epitelial con excesiva producción de moco. También se puede observar metaplasia escamosa y en algunos casos, gran reacción edematosa. Las erosiones y ulceraciones epiteliales son muy infrecuentes y generalmente en relación con catéteres de materiales de consistencia dura (poliuretano). Ocasionalmente la erosión puede conducir a un urinoma. Esta complicación puede ahorrarse evitando largas permanencias del catéter o realizando los recambios adecuadamente.
En casos excepcionales, se ha producido hematuria intensa o persistente que ha obligado a la retirada del catéter.