Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Proximal y distal

viernes, 17 de abril de 2009

Como mencionaba en el post anterior, puede haber migraciones del catéter proximales y distales. Pero, ¿qué es proximal y distal?

En la posición anatómica (cuerpo recto con brazos extendidos a lo largo del cuerpo, y con palmas de la mano hacia fuera y pies medio separados) -fig. 1- y tomando como centro nuestro pecho, lo mas lejano es lo distal y lo mas cercano a ese punto es proximal. El hecho de decir que una estructura es proximal o distal depende de un punto de referencia, y claro debe ser el mismo para todo lo que vas a comparar. En nuestro cuerpo se toma el esternon como punto central, pero puede variar para diferentes objetivos.


fig. 1: posición anatómica
distal y proximal

Migración del catéter doble J

Este es uno de los problemas más graves que pueden aparecer al colocar un catéter doble J.

La aparición de los catéteres doble J en urología supuso un avance importante en el manejo de la uropatía obstructiva y cirugías realizadas sobre la vía urinaria. El diseño del catéter ureteral doble J actual fue llevado a cabo por Finney en 1978, habiendo experimentado múltiples modificaciones tanto en el material que los integra, como en la disposición y número de orificios laterales, en la conformación de los segmentos proximal y distal, o en las características mecánicas, hidrodinámicas y condicionantes de la biocompatibilidad del mismo.
Aunque la colocación endoscópica de dichos catéteres es bastante segura en la mayoría de los casos, se pueden producir diversos efectos adversos: irritación vesical, hematuria, obstrucción de la vía urinaria, y más raramente migración del catéter, rotura e incrustación del mismo. Estas complicaciones derivan básicamente de tres características del catéter endourológico: 1. Físicas y mecánicas. 2. Hidrodinámicas. 3. Biocompatiblidad y biodurabilidad.

La incidencia de migración oscila entre el 3 y el 10%, alcanzando el 25% para algunos autores. La migración distal es tres veces más frecuente que la proximal, cuya frecuencia oscila entre el 0.6 y el 3.5%. Para Slaton y Kropp (1996), existen tres factores a tener en cuenta para prevenir la migración proximal del catéter: a) calcular la longitud ideal en cada paciente, b) que el extremo proximal adopte su forma completa (>180º), y c) que el extremo proximal se localice en la pelvis renal. El cálculo de la longitud ideal del catéter para cada paciente parece ser crítico en la prevención de la migración proximal. Slaton y Kropp (1996) han citado métodos para estimar la longitud del catéter, basándose en la distancia radiológica entre la unión pieloureteral y unión ureterovesical y la altura del paciente.

Los motivos por los que se puede producir esta migración son diversos. Los catéteres con J proximal en arco, con fuerzas de retención bajas (silicona, titanio) y de sección circular son más proclives a la migración que los de configuración multiespiral, fuerzas de retención altas (poliuretano) o de sección triangular. Un catéter de longitud corta o la introducción de la J proximal en un cáliz antes de retirada de la guía puede condicionar la tracción del catéter hacia arriba condicionando la migración proximal. Aunque por lo general cuando un catéter migra en sentido proximal se debe a defectos técnicos en su colocación o a su colocación ciega en el curso de la cirugía abierta sin control radiológico .
En ocasiones en las que se ha producido una litotricia, pueden quedar litiasis residuales en la vía urinaria y éstas pueden producir la migración proximal del catéter mediante el fenómeno “jack stone”, en esta situación la litiasis residual funciona como los gatos que se emplean para elevar coches, permitiendo la migración proximal e impidiendo las variaciones distales durante la respiración.

Una vez que surge la complicación la manera inmediata de intentar resolverla es mediante ureterorrenoscopia, aunque, no siempre es posible, por lo que la realización de una nefrostomía se hace necesaria. Se han descrito también otras soluciones para recolocar el catéter tales como utilización de stents con hilo de tracción en el extremo distal o descenso mediante catéter-balón ureteral.


Espero que no os pase a nadie


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Bibliografía y lecturas recomendadas (*lectura de interés y ** lectura fundamental)
1. SLATON, J.W.; KROPP, K.A.: “Proximal ureteral stent migration: An avoidable complication?”. J. Urol., 155: 58, 1996.
2. KO, W.; LEE, W.; JUNG, J. y cols.: “Spontaneous proximal double pigtail ureteral stent migration after shock wave lithotripsy: “Jack” Phenomenon”. J. Urol., 166: 1387, 2001.
3. COLLINER, M.D.; JERKINS, G.R.; NOE, H.N. y cols.: “Proximal stent displacement as complication of pigtail ureteral stent”. Urology, 4: 372, 1979.
4. BREAU, R.H.; NORMAN, R.W.: “Optimal prevention and management of proximal ureteral stent migration and remigration”. J. Urol., 166: 890, 2001.
**5. CHIN, J.L.; DENSTEDT, J.D.: “Retrival of proximally migrated ureteral stents”. J. Urol., 148: 1205, 1992.
6. BAGLEY, D.H.; HUFFMAN, J.L.: “Ureteroscopic retrival of proximally located ureteral stents”. Urology, 5: 446, 1991.
7. FINNEY, R.: “Experience with a new double J ureteral catéter stent”. J. Urol., 120: 678, 1978.
**8. VALLEJO, J.; BURGOS, F.J.; ALBA, A. y cols.: “El catéter ureteral doble J. Complicaciones clínicas”. Arch. Esp. Urol., 51: 361, 1998.
9. VALLEJO, J.: “Estudio de las propiedades físicas, hidrodinámicas y sobre biocompatibilidad de los catéteres endourológicos doble J. Tesis Doctoral”. Universidad de Alcalá. 1996.
10. YAP, R.; BATLER, R.A.; KUBE, D. y cols.: “Retrieval of migrated ureteral stent by intussusception of ureteral balloon dilator tip”. Urology, 63: 571, 2004.

Suceso con doble J

No es por asustar a nadie, pero está claro que el poner el doble J tiene sus riesgos.
Ha habido una noticia, justamente también en la Comunidad Valenciana, de un señor que falleció tras una colocación incorrecta del doble J. Fue vía cistoscopia. La noticia está extraída de www.elmundo.es y es la siguiente:

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha condenado a la Conselleria de Sanidad a indemnizar con 60.000 euros a la mujer y los tres hijos de un hombre que falleció después de someterse una citoscopia en el Instituto Valenciano de Oncología (IVO) de Valencia.
El hombre, de 71 años, ingresó en el IVO el 21 de abril de 2002 para someterse a una prueba que determinara la existencia o no de recidiva de su enfermedad tumoral y falleció por la infección que le causó la "realización errónea" de la citoscopia, al dejar los profesionales que la practicaron el catéter al paciente "en mala situación".
La sentencia, facilitada este jueves por el Defensor del Paciente, estima así parcialmente el recurso interpuesto por este organismo en representación de la familia del fallecido contra la resolución de la Conselleria de Sanidad de 16 de febrero de 2007, en la que se desestimaba la reclamación de responsabilidad patrimonial.
El fallo, emitido por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJCV, incide en que no era necesaria la realización de la prueba, si bien estaba indicada para descartar o confirmar implantes tumorales.
Realización errónea
Ahora bien, según el tribunal, su realización fue en todo caso errónea al dejar el catéter en mala situación, lo que, dados los síntomas postoperatorios registrados -náuseas, vómitos, braquicardia, hipotensión y sudoración-, "debió haberse extremado la precaución en la asistencia al paciente", a quien le habían extirpado anteriormente el riñón izquierdo.
La Sala considera probado que la infección que causó el shock séptico que derivó en un fracaso renal y fallecimiento posterior del hombre "fue consecuente con la obstrucción producida por la mala situación del catéter, que no se extrajo para su adecuada reubicación".
Según señala, debe tenerse en cuenta que, antes de la intervención, el paciente no presentaba alteraciones funcionales o morfológicas del aparato urinario y que, como afirma el informe médico, "es evidente y resulta desproporcionado que una exploración endoscópica produzca la muerte de la persona que se somete a ella".
La sentencia, emitida el pasado 13 de marzo, establece como indemnización la cuantía de 30.000 euros para la viuda y 10.000 euros para cada uno de los hijos del fallecido, con los correspondientes intereses legales desde el 30 de octubre de 2002 -fecha de interposición de la reclamación administrativa- hasta el día de su pago.

Hoy con escozor

Tengo durante toda la mañana bastante escozor, independientemente que orine o no. Que voy a decir más, que esto es "normal". Por lo demás, lo de todos los días.
Ahora viene un fin de semana largo por el San Vicente tranquilito, aunque para mi tal como estoy toda la semana es igual, pero bueno...