Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

¿Por qué plantean el doble J?

jueves, 26 de marzo de 2009

Me dicen que es la mejor solución para de momento hacer vida "normal" ya que o era eso, o tenía que llevar la nefrostomía con una bolsa colgando con la incomodidad que eso supone, sin entrar a valorar traumas psicológicos varios (que serían lo de menos).
Evidentemente el riñón (o hemiriñón en mi caso) debía evacuar la orina y lo mejor era hacerlo por la vía normal, es decir, hacia abajo.
El problema que se planteaba era, que en la mayor parte de los casos, los catéteres doble J o doble jota se introducen vía uretral mediante cistoscopia y de manera ascendente hasta que queda ubicado en el riñón.
A mi, este sistema lo desestimaron, ya que había tenido dos cistoscopias en breve espacio de tiempo, la segunda de las cuales bastante agresiva (y además cagada por el Dr. Sauron y sus esbirros de la tierra oscura) con lo que tenían miedo de no poder introducirlo vía uretra o provocar involuntariamente algún daño, con lo que se optó introducirlo por la entrada de la nefrostomía y hacia abajo, esto es, desde el riñón hasta ubicarlo en la vejiga.
Con un proceso bastante incomodo para mi, porque notas que algo se mueve en tu interior, sobretodo cuando esta llegando abajo (me imagino también que provocado por el atravesar la estrechez provocada por el Dr. Sauron) lograron colocarlo en el sitio.
El Dr. radiologo que me lo hizo un crack (perdonad pero no me acuerdo del nombre, que memoria la mía, pero este era habitante de la Comarca, no de Mordor, eso sí, un poco serio, las cosas como son)
Después de una hora tumbado barriga para abajo en la mesa y ellos manipulando en mi interior terminaron la intervención (que por cierto, que cabrones..., me dijeron que un cuarto de hora,..., me río yo,..., les voy a regalar un buen reloj.)
El caso es que pese a lo difícil que me lo pintaban pudieron introducirlo y comprobar mediante contraste que funcionaba y de ahí a mi habitación del hospi.



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