Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Origen de la frase "costar o valer un riñón"

martes, 14 de marzo de 2017

En el año 2010, la RAE incluyo dentro de su diccionario y para la acepción de “riñón” la expresión “costar o valer algo un riñón” como sinónimo de “tener un precio muy alto”. No está claro de dónde proviene la expresión y hay varias teorías, lo que está claro es que ya aparecía en recortes de prensa de principios del siglo XX.

-        Muchos hablan que es una adaptación de la frase “costar un ojo de la cara”. De esta si sabemos el origen, y nos tendríamos que remontar a la conquista del Imperio Inca (Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y principalmente Perú) por parte de Francisco de Pizarro y sus hombres. Según se dice, uno de sus protagonistas, Diego de Almagro y Hernando Luque (segundo del antes mencionado y posteriormente su rival), fue herido en uno de sus ojos por una flecha disparada por un indígena local en septiembre de 1524 durante una expedición para auxiliar a su jefe, que había sido derrotado en el Fortín del Cacique de las Piedras (actual Colombia). Más tarde, cuando este regresó a España y se reunió con el Emperador Carlos I y en medio de la conversación le dijo: “Defender los intereses de la Corona me ha costado un ojo de la cara”. Como curiosidad, en la mayor parte de representaciones pictóricas tras el incidente, se muestra a Diego de Almagro de perfil, no de frente, para ocultar que estaba tuerto. De ahí en adelante se ha difundido la frase que ya lleva casi 500 años en boca de muchos. A partir de este modismo derivaría lo del riñón, ya que se generalizó para cualquier órgano/parte del cuerpo doble: “costar un ojo”, “costar un pulmón”, “costar un huevo/testículo”, “costar un riñón”, “costar un brazo”, …

-        Otros apuntan a que el origen tiene que ver con otra frase, por cierto también contemplada por la RAE, que es “tener alguien cubierto/bien cubierto el riñón” que significaría “tener una fortuna considerable”. Antiguamente, cuando había que llevar encima gran cantidad de dinero, se solía hacer en bolsillos ocultos en las prendas de vestir. Dichos bolsillos llegaban casi a la altura de los riñones, que era el lugar más oculto de cuantos había en las diversas prendas que entonces se acostumbraba a vestir. "Tener los riñones forrados" o "Tener los riñones cubiertos", era una forma de decir que la persona de que se hablaba tenía dinero (un buen fajo de billetes era una buena cubierta o un buen forro de los riñones). Lo de costar algo un riñón vendría por añadidura y significaba vaciar "la riñonera", sacar un montón de billetes de allí.

-        La tercera alternativa nos dice que “tener el riñón cubierto” vendría de que la res (vaca) que está bien tratada (gorda y sana), tiene el riñón cubierto de sebo (así lo decía la RAE en 1737). Con lo que todo riñón bien cubierto de res la encarecería para su venta. De nuevo vuelve a ser el riñón el “culpable” del precio alto.

-        La cuarta, y última, tendría fundamento bíblico, concretamente en el Libro de Job 40:16, donde se nos decía que San Juan de la Cruz se refiere a los riñones como “el lugar en que se asienta la fuerza, el vigor”. De ahí se originó el que  hacer algo difícil te costaraun riñón.

Sea la que sea la que da origen a la frase, está claro que los riñones valen muchísimo y hay que cuidarlos. No vale la excusa de que tenemos dos… Me atrevo a decir más: Cuidarlo en vida y donarlo después… porque donar órganos salva vidas.

Termina el 2016... Feliz 2017 con mucha salud para todos

sábado, 31 de diciembre de 2016

Empezamos el año 2016 con la buena noticia de que el blog había sido galardonado con el premio Educa al mejor blog educativo en salud y poco después se cumplieron 7 años online. Ha sido un año en el que hemos superado las 2.800.000 visitas.
 
Algunos de los post más visitados del 2016 han sido:
 
Pero lo verdadera importante es que hemos cumplido un año más juntos, y ese es mi deseo para el final del año que viene... que sigamos estando todos juntos por aquí... que se sumen todos los amigos nuevos que lo deseen y sobre todo que sea un AÑO LLENO DE SALUD PARA TODOS.

Qué hacer para disimular y/o eliminar las cicatrices quirúrgicas

domingo, 18 de diciembre de 2016

Han preguntado muchas veces en el blog por el tema de qué se puede hacer para reducir, disimular o incluso que desaparezcan las cicatrices quirúrgicas. Tened en cuenta que muchos de los visitantes del blog han sufrido en sus carnes algún tipo de cirugía, y si esta ha sido abierta, deja visibles restos sobre nuestra piel que para mucha gente le provoca complejos e incluso en ocasiones molestias mucho tiempo después de haberse cerrado la herida. No es mi caso, aunque parece que haya venido de Vietnam jeje, pero bueno…

Realmente lo más importante en estos casos es consultar con el médico y que nos indique que tratamiento es el más adecuado para “combatir” nuestra cicatriz. Ni todos somos iguales, ni todas las cicatrices tampoco lo son, con lo que el criterio profesional es el que nos va a indicar la mejor solución.

No obstante, podemos enumerar algunos aplicativos que la farmacología y la medicina utilizan para combatir las cicatrices:

-        Por supuesto, una de las soluciones más directas es la cirugía plástica/estética. Existen diversos procedimientos que consiguen, en el mejor de los casos, minimizar la visibilidad de una cicatriz. Sin embargo, cuando se argumenta que las intervenciones de cirugía estética “no dejan cicatrices”, debe tenerse en cuenta que las incisiones quirúrgicas que han producido esas cicatrices han sido escogidas cuidadosamente para situarlas en sitios donde produzcan la mejor cicatrización y que además sean lo menos evidentes posibles. Al mismo tiempo, las técnicas de incisión y sutura realizadas habrían sido muy meticulosas ya desde el principio, a diferencia de las cicatrices que resultan como consecuencia de un accidente u otro tipo de intervención. Por tanto, al plantearse realizar una revisión quirúrgica de una cicatriz, el paciente debe tener siempre en mente que, aunque a veces existan razonables expectativas de obtener una mejoría, una parte de las secuelas cicatriciales probablemente persistirá permanentemente. Otro de los inconvenientes es que no siempre la solución se logra al primer intento y se necesitan varias intervenciones con el consiguiente riesgo. En muchos casos, además, estos tratamientos no están cubiertos por la Seguridad Social y tenemos que costeárnoslos de nuestro bolsillo. Hay infinidad de clínicas y profesionales que se dedican a esto, por ejemplo estos doctores en Madrid. En ocasiones y bajo valoración médica puede que la manera de “atacar” a la cicatriz sea mediante láser.

-        El aceite de rosa mosqueta, es por excelencia el producto que todo el mundo conoce y muchos expertos recomiendan para tratar cicatrices. Ofrece unos componentes naturales de lo más efectivos para lograr que las cicatrices (especialmente las más recientes) mejoren tanto internamente, como externamente. Los ácidos grasos esenciales que contiene ayudan a reducir la cicatrización y promover la regeneración de nuestra piel según muchos estudios. Éstos ácidos mejoran la flexibilidad, permeabilidad y la reparación de la piel. La Vitamina A también juega un papel importante ya que ayuda a cicatrizar mejor la herida, igualando el tono y la textura. 

-        Otros aceites también ricos en ácidos grasos esenciales como el aceite de Argán pueden ayudar a la cicatrización. Con ellos, se masajea la cicatriz a diario y tratan, nutren y aportan flexibilidad y elasticidad a la piel. 

-        Hay tratamientos que reducen la visibilidad de las cicatrices, como el peeling (aplicación de diferentes sustancias sobre la piel con el fin de exfoliar las capas más extensas), la exfoliación de la piel y la dermoabrasión. Esta última consiste en remover la epidermis y la dermis superficial. todos los anteriores se consiguen en clínicas o centros estéticos. Importante si se acude a uno de estos lugares, que sea de las máximas garantías y que el personal este formado y supervisado por un médico dermatólogo o especialista en cirugía estética.

-        Las inyecciones de colágeno o de esteroides, son también una opción recurrida, sobre todo para cicatrices queloides o hipertróficas.

-        A menudo, se recomienda la utilización de ciertas cremas, sprays, pastas, parches o geles que pueden ofrecer resultados, pero que requieren de constancia y compromiso por parte del paciente. Lo mejor que podemos hacer para encontrar la crema más adecuada para nuestra cicatriz, es sin duda alguna, preguntar a nuestro médico o farmacéutico. Suelen ser productos de venta libre, elevado precio y en muchos casos de dudoso resultado. Evidentemente no vamos a publicitar ninguno en concreto.

-        Tratamientos que exclusivamente sirven para disimular la presencia de las cicatrices como pueden ser maquillajes temporales o incluso tatuajes semipermanentes o permanentes que se realizan sobre la cicatriz para disimular su visibilidad.

-        Mucha gente es amante de los remedios caseros: que si la miel, que si el aloe vera, que si el aceite de ricino, que si el limón. Sabéis que no soy nada partidario de pseudotratamientos sin base científica.

Ratificar que lo mejor para eliminar las cicatrices quirúrgicas de nuestro cuerpo es seguir los consejos del profesional sanitario pertinente.

Ir a los hospitales públicos puede matar tu bolsillo... por las concesiones de parkings y cafeterías

lunes, 28 de noviembre de 2016

Es obvio que lo más importante de un hospital es su atención sanitaria y que los pacientes resuelvan satisfactoriamente sus problemas de salud, por lo que normalmente centramos los comentarios, sean positivos o negativos, en la atención médica y el personal que la lleva a cabo (médicos, enfermeros, auxiliares, gestores, etc.). Pero es importante destacar que hay otros factores socioeconómicos que pueden afectar a las personas que se encuentran ingresadas y fundamentalmente a los familiares que los cuidan y atienden.

Creo que hay dos de estos aspectos que repercuten directamente en la comodidad y bienestar de los acompañantes de enfermos, y por lo tanto, en el de estos:
-        Facilidad para encontrar aparcamiento gratuito o a precio reducido cerca del hospital: Existen muchos hospitales donde no es sencillo encontrar aparcamiento de manera rápida. Todos sabemos que con el estrés de vida que llevamos, cuando acudimos al hospital para ser atendidos, para acompañar a alguien o para hacer un relevo de acompañamiento de alguien ingresado, vamos con el tiempo más que justo. Si a esto sumamos la escasez de plazas de aparcamiento y los precios desorbitados de los parkings del propio hospital, tenemos una ecuación de difícil solución.

-        Acceso a cafetería y/o restaurante de calidad y a precios asequibles: La calidad del servicio de las concesionarias de hospitales no es normalmente para echar cohetes y si  a eso le aplicamos tarifas de restaurante de estrella Michelín… apaga y vámonos.

El tema del parking clama al cielo. Cuando el hospital está en el centro de la ciudad, con algo de suerte aun puedes aparcar por el exterior. Eso sí, en zona azul o verde y con la “ayuda” de algún gorrilla. Pero si está en las afueras, te ves abocado a dejarlo en el parking del propio hospital que es gestionado, en la mayor parte de los casos, por una concesionaria.

Entiendo que la concesionaria es una empresa con ánimo de lucro y debe tener beneficios, pero también creo que se debería replantear el tema y que las concesionarias tuvieran tarifas acordes con el mercado. Incluso que fuera gestionado directamente por la administración y que fuera gratuito o a precios megareducidos.

Como ejemplo, recientemente me ha tocado a mí y familiares directos ir a diario durante más de 15 días al Hospital La Fe de Valencia y las “clavadas” en el parking son descomunales. Estamos hablando de casi 12€ por 5 horas de parking. Los que sois de Valencia o habéis ido a este fantástico hospital, sabéis que aparcar sin pagar es casi un milagro y que para poderlo hacer hay que tener más paciencia que el Santo Job y  dar más vueltas que una peonza. Lo más fuerte es que estos señores alardean en su web que tienen tarifas “ajustadas”… pero ¡qué jeta tienen!. Ellos se escudan en que puedes contratar bonos de días, de mañanas, de tardes, etc. Pero si tú estás un minuto por la mañana durante tres días, ya consta como usado el bono; si hay cambio de mañana a tarde no vale el bono y cuantifica por horas; si te releva otra persona, es otra matricula y no cuenta el bono y un largo etcétera de excepciones que en todos los casos van en su beneficio y en perjuicio del consumidor (que es enfermo, sanitario o acompañante de enfermos).

 
Por desgracia no es un caso aislado y es algo extensible a todo el territorio nacional, aquí algunos ejemplos de noticias que hablan de lo abusivo de las tarifas de los parkings en hospitales públicos: Madrid, Alicante, Barcelona, Galicia, etc. En la mayor parte de los casos, los parkings de los hospitales son los más caros de la ciudad (por encima de los de las zonas turísticas, los del centro de la ciudad e incluso de los aeropuertos). Ya lo sumo es cuando la concesionaria justifica con que los precios son caros porque tienen menos pacientes que antes

El tema de las cafeterías de los hospitales se suma a lo de los parkings en contra de la comodidad y del bolsillo de los pacientes/sanitarios/acompañantes. Por seguir con el ejemplo de la cafetería de la Fe (que por desgracia estás condenado a usar, porque los bares más cercanos están algo alejados), podría mencionar entre otras cosas: los precios son dignos de comer un arroz con bogavante o langosta en primera línea de la playa, con la diferencia que ni hay bogavante, ni langosta y a veces ni arroz; los precios que te cobran nunca sabes a que se corresponden porque en los tickets no sale especificado; los menús son discriminatorios porque para sanitarios entran platos que no entran para visitantes (se ve que ya pusieron el grito en el cielo para pedir una mísera paella); lo del precio del café de Zapatero es ridículo, aquí por ese precio no te dan ni el azucarillo; la calidad y variedad de los productos deja bastante que desear; anuncian en los menús unas cosas y sirven otras peores y más baratas… casualmente siempre se les ha acabado lo primero; el precio de las botellas de agua como si fuera servida en vaso de oro y por supuesto te quedaras el vaso, etc.
 
A lo anterior hay que sumarle que los precios de las máquinas de vending son totalmente desorbitados… ¿Quién paga dos euros por un paquete de papas pequeño en circunstancias normales?
Tampoco es consuelo, ni justifica el asunto que ocurra lo mismo en otros lares. Si os dais un voltio por Google veréis que es algo muy extendido.
 
No voy a comentar aquí el tema del pago por ver la TV en las habitaciones del hospital, pero las tarifas son más caras que contratar una televisión de pago tipo Movistar+ a "full".

Hagamos un pequeño recuento, suponiendo que el coche tuyo o del familiar lo tienes 5 horas por la mañana y 5 horas por la tarde. Vamos a ser optimistas y el que se quede por la noche lo aparca bien en la calle porque hay más sitio, estamos hablando de la friolera de 24€ de parking diarios… que ya os digo yo que son más. Suponiendo que comes el cutremenú de la cafetería y que no te das ni un “capricho” de una cola, otra botella de agua, un café entre horas, etc., te cuesta comer y cenar 15€ más. Nos vendrá bien para adelgazar no desayunar, no almorzar y no merendar… La cuenta sube ya a casi 40€/día/persona Si esto lo multiplicas por 30 días de un mes medio, te gastas 1200€/persona/mes en aparcar (las horas justas) y en comer y cenar (nada de desayunos, almuerzos, meriendas y otros caprichos) en las concesiones de parkings y cafeterías de un hospital público como la Fe de Valencia. ¡INCREIBLE PERO CIERTO!

PD: Es obvio que todo lo arriba comentado, es aplicable también a empleados del hospital, que aunque tengan descuentos, lo sufren todos los días...
 

El cuento del sistema sanitario podrido y el médico cómplice… ¿o era al revés?

domingo, 6 de noviembre de 2016

Érase una vez un paciente que acude a urgencias de un gran hospital público con un problema sobrevenido. Al chaval le hacen las pruebas pertinentes y deciden ingresarlo, tratarlo y ver la evolución. Resulta que a los dos días del ingreso el paciente se complica y se decide operarlo de urgencia. Al salir del quirófano, debido a un sangrado intenso, se le baja a la UCI, teniendo que controlarlo, medicarlo y ponerle varias bolsas de sangre. Por suerte para él y para todos (y por el buen hacer de los profesionales sanitarios), en poco más de un día es trasladado a planta con una evolución positiva…

Lo anteriormente contado es la parte del cuento que debería ser la importante y que se debería resumir como paciente intervenido satisfactoriamente pese a las complicaciones, por un personal competente y amable en un hospital con importantes medios. Pero resulta que el cuento tiene una segunda parte…
Dos días después de la intervención, esto es, uno después de salir de la UCI y una hora después de recibir la última bolsa de sangre, pasa la médica por la habitación del paciente y le dice que se va a casa hoy mismo. Ante la sorpresa del paciente y sus preguntas, esta le responde que “no hay camas y se necesita liberar habitaciones”. Ante la insistencia del paciente, que no se encuentra bien y que tiene 16 grapas en la barriga, entre otras cosas, la amable médica le dice que “es lo que hay”. La cara de la enfermera y la auxiliar que acompañan a la médica eran todo un poema y miraban a todos lados menos a la cara del paciente y de su familiar presente (casualmente cirujano)… ¿quizá vergüenza ajena?

Averiguando con dos forenses judiciales (distintos y por separado) el tiempo de convalecencia ingresado en el hospital tras una intervención como la que el paciente había sufrido, le dicen que un mínimo de 5 días tras la intervención (ambos coincidieron en la valoración) y eso si no había habido complicaciones (que por desgracia, las hubo). Esto sin contar con la valoración del familiar cirujano del paciente y de otros amigos médicos que por usar palabras finas… alucinaban y se echaban las manos a la cabeza, pero bueno, a veces los familiares y amigos “barren para casa”…

Colorín colorado… este cuento se ha acabado… ¿o no?

Ahora vamos a hacer como en el cole… vamos a comentar el texto, reflexionar sobre él o por lo menos hacernos algunas preguntas…

-        ¿Realmente el alta era por criterio médico o era por criterio gerencial? Si es lo primero… ¿por qué la médico no uso otro argumento del estilo “te vas porque ya estás perfecto”, “porque la evolución es favorable”, o similar? Si el caso es el segundo, ¿no era más fácil que la médica dijera “me obligan a echarte aunque no es lo lógico”?...

-        Si la médico uso lo de las camas contra su voluntad, ¿por qué no se niega ante sus superiores o le dice al paciente que ella no quiere pero que le obligan? ¿Es cómplice del sistema?...

-        Si realmente no sabe que con esa patología el paciente tiene que estar más de 5 días ingresado tras la operación, ¿es que a lo mejor no controla mucho el tema o en caso de controlarlo está incumpliendo los protocolos? ¿Se merece ejercer en ese caso?

-        ¿No sabe que la que firma el alta es ella y no el gerente o el superior que le diera la orden –en caso de ser así-? Me recuerda lo de los banqueros que vendían preferentes y estafaban a la gente… al principio todas las demandas iban contra la entidad, pero después empezaron a aparecer las demandas contra los directores e interventores de las sucursales… demandas que se admitieron a trámite… que además se ganaron, y muchas por lo penal…

-        ¿La enfermera y la auxiliar son cómplices también? ¿No pueden comunicarlo a quién sea en el caso de que sea una decisión unilateral de la médica? En el caso de que sea una orden que viene de arriba, ¿no se pueden negar las tres por deontología médica?

-        ¿Qué pasaría si el paciente recae, se convierte en un “paciente boomerang”, y tiene que volver al hospital a las horas o días de haberse ido a casa? ¿Entonces si habría cama? ¿Y lo que es más importante… quién sería el responsable?

-        ¿La médica sabe lo que es el juramento hipocrático o es una simple vendida al sistema? ¿Le importa más su puesto de trabajo que los pacientes?

-        Si el paciente hubiera sido hijo o hermano de la médica… ¿hubiera actuado igual?

-        ¿Debería con el informe de otros cirujanos, médicos y con el de los forenses demandar el paciente a la médica, al hospital, a la Conselleria pertinente, etc.?

Hay un refrán que dice “no hay ladrón, sin encubridor”. No podemos consentir que haya cómplices (encubridores) de un sistema que no es correcto, porque el cómplice es igual de culpable que el sistema. Los pacientes podemos y debemos alzar la voz, pero los primeros que deben alzar la voz son los profesionales, cuyo criterio es y debe ser lo que prevalezca… por el bien de todos.

Tres datos para finalizar:

-        El cuento está basado en hechos reales y el paciente sigue en su casa mejorando poco a poco, pero con unos dolores horribles ;)

-        El paciente evitó tirar de “enchufe” aun pudiéndolo hacer, para no sufrir el “síndrome del recomendado” y acatar la decisión para la bueno y lo malo… también de esta manera podía tomar las medidas que creyera o necesitara…

-        Todos los profesionales que trataron al paciente lo hicieron de una manera maravillosa tanto profesional, como personalmente. Él está orgulloso de nuestro sistema sanitario… fundamentalmente por los profesionales que lo forman.

 
“Quién pudiéndolo hacer no impide que se cometa un crimen, lo estimula” (Séneca)

El mayor avance del siglo en la lucha contra los cálculos renales de oxalato cálcico

sábado, 8 de octubre de 2016

El pasado 8 de agosto del presente 2016, la Universidad de Houston hizo pública una nota de prensa sobre un estudio que se publicaría poco después, el 25 de agosto, en la revista Nature (versión online) bajo el título “Molecular modifiers reveal a mechanism of pathological crystal growth inhibition”. El estudio, ha sido conducido por Jeffrey Rimer, profesor asociado de Ingeniería Química y Biomolecular de la mentada universidad y ha sido calificado por expertos en urología como el mayor avance en el tratamiento de cálculos de oxalato de calcio en 30 años. Concretamente, los investigadores han encontrado evidencia de que un extracto de fruta natural es capaz de disolver los cristales de oxalato de calcio, el componente más común de los cálculos renales humanos. Los hallazgos son el resultado de una combinación de estudios experimentales, algoritmos informáticos y estudios en personas.
El trabajo ofrece la primera evidencia de que el ácido hidroxicítrico o hidroxicitrato compuesto (HCA) es un inhibidor eficaz del crecimiento de cristales de oxalato de calcio. Y que en ciertas condiciones, es incluso capaz de disolver estos cristales.
Para evitar los dolorosos cálculos de oxalato cálcico, los médicos normalmente aconsejan beber agua, evitar los alimentos ricos en oxalato (como las espinacas, las almendras, las acelgas, el cacao,…) o tomar suplementos de citrato de potasio, no bien tolerados por todos los pacientes. Pero el HCA parece ser mucho más eficaz, ya que según indican las observaciones de los investigadores “los cristales de oxalato de calcio se encogían al contacto con la sustancia. Y es que otros inhibidores, como el mencionado citrato de potasio, simplemente detienen el crecimiento, pero no lo revierten.
Aspecto importantísimo del estudio, es que el ácido hidroxicítrico (HCA), está presente de forma natural en la corteza seca del Tamarindo Malabar o Garcinia Cambogia (Garcinia gummi-gutta). Dicho fruto proviene de un arbusto que crece en el sur de la India y otras zonas de Asia. El fruto tiene un aspecto relativamente similar al de una calabaza, aunque algo más pequeño. Y es en la piel de este fruto donde se encuentra la mayor concentración de los principios activos, el principal es el ácido hidroxicítrico y los anticianósidos.
El proyecto surgió a partir de un trabajo preliminar realizado por el nefrólogo John Asplin, del Litholink Corporation, quien sugirió el HCA (que hasta ese momento era comercializado como un suplemento dietético por participar en la inhibición de la lipogénesis) como un posible tratamiento, ya que el HCA es químicamente similar al citrato de potasio. Gracias a la observación mediante microscopio de fuerza atómica (AFM) de las interacciones entre los cristales en condiciones reales de crecimiento se llegó al importante hallazgo. Según Rimer, la técnica les permitió grabar el crecimiento de los cristales en tiempo real con una resolución casi molecular. Chung (colaborador de Rimer) observó que las imágenes del AFM registraban como el cristal (la litiasis) se contraía cuando se le exponía a concentraciones específicas de HCA. En un principio Rimer sospechaba que el hallazgo era algún tipo de error y no era posible, pero resultó que era correcto. Una vez que se confirmó que es posible disolver los cristales en las soluciones sobresaturadas, los investigadores llegaron a las razones científicas de porqué ocurría esto. Mpourmpakis y Taylor (también colaboradores de Rimer) aplicaron la teoría funcional de la densidad (DFT), que es un método de cálculo de alta precisión utilizado para estudiar la estructura y propiedades de los materiales, para abordar cómo el HCA y CA se unen al calcio y a los cristales de oxalato de calcio. Descubrieron que el HCA forma un enlace más fuerte con las superficies de cristal, lo que conduce a la disolución de cristal. El HCA también fue probado en seres humanos, ya que siete personas tomaron el suplemento durante tres días, lo que permitió a los investigadores determinar que el HCA se excreta por la orina, un requisito básico para que el suplemento pueda ser usado como tratamiento.
Rimer afirma que la investigación ha establecido  las bases para diseñar un fármaco eficaz, pero todavía faltan cosas que perfilar. Se necesita seguridad a largo plazo, buscar las dosis adecuadas, realizar ensayos adicionales en humanos. Pero el cabeza de la investigación comenta que "Nuestros resultados iniciales son muy prometedores...Si funciona en vivo, como en nuestros ensayos en el laboratorio, el HCA tiene el potencial para reducir la tasa de incidencia de personas afectadas de forma crónica por cálculos renales".
Los cálculos renales son depósitos minerales pequeños y duros que se forman dentro de los riñones, que afectan hasta al 12 por ciento de los hombres y al 7 por ciento de las mujeres (por ejemplo, más de dos millones de pacientes en España). No hace falta que comente a los lectores de este blog (muchos los padecen), el infierno que se sufre con un cólico renal… Con lo que imaginaros que unas pastillitas de la piel de esta frutita nos pudieran quitar el problema… Ojalá ningún laboratorio se meta por medio a aprovecharse…
Esperemos acontecimientos y más buenas noticias…


Artículo original:
Jihae Chung, Ignacio Granja, Michael G. Taylor, Giannis Mpourmpakis, John R. Asplin, Jeffrey D. Rimer. Molecular modifiers reveal a mechanism of pathological crystal growth inhibition. Nature, 2016; 1 DOI: 10.1038/nature19062