Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Los responsables de las listas de espera de la sanidad pública deberían ir a Master Chef

domingo, 25 de junio de 2017



Tras el artículo publicado en elpais.es sobre que los españoles tienen que esperar hasta 115 días para operarse en la sanidad pública basado en el informe publicado por la Secretaría General de Sanidad con datos “actualizados” a 31 de diciembre del 2016 tengo claro que los responsables del SNS y sus esbirros los gestores sanitarios responsables de estos datos nos toman por tontos.
Desde luego Gottfried Achenwall y Adolphe Quetelet tienen en ellos unos alumnos aventajados que aplican al pie de la letra la primera ley de la estadística: “si tú te comes un pollo y yo ninguno, nos hemos comido medio pollo cada uno de media...”. Desde luego parece que para ellos estadística es sinónimo de media. La estadística es una ciencia que estudia la obtención, el análisis y la interpretación de datos, la media (que definimos como una medida de localización de la tendencia central) es solamente uno de los muchos resultados que se pueden obtener y que por sí sola no nos permite sacar conclusiones sobre los datos analizados. Siempre que estudiemos la media hay otra cosa que debemos tener en cuenta, las medidas de dispersión, es decir, medidas de cuánto se alejan los datos de esta media obtenida. Estamos hablando de demoras para una simple mamografía de año y medio, como se atreven a decir que la media es de 115 días (que aun así es una salvajada)… deben creer que más que tontos… somos imbéciles (con perdón). 
 
"Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras"

El tema de las listas de espera llamémosle “manipuladas”, no es nuevo de ahora. Desde hace tiempo y a medida que las cosas han ido de mal en peor se ha ido especulando que las listas de espera de la sanidad pública eran falseadas. Los partidos políticos en la oposición decían que era por culpa del que estaba gobernando e incluso la propia gestión sanitaria decía que era culpa del partido dirigente. No es una cuestión de colores políticos porque se da de manera similar en diferentes comunidades autónomas de color político muy distinto. De hecho, en muchas ocasiones son los propios profesionales sanitarios los que denuncian este descarado maquillaje de datos. Se han llegado a filtrar hasta documentos con directrices para manipular las listas.

Sin ni siquiera profundizar, hay cosas más que obvias en los datos de las listas de espera:
-    Se calculan, en muchas ocasiones, como la media de las acciones médicas y aquí se incluye urgencias, donde por definición son 0 días de demora. Calculad los miles de personas que pasan directamente por las urgencias con lo que hay infinidad de 0’s para el cálculo. Si hay cuatro pacientes que van a urgencias y a uno solo se le programa una intervención a 500 días, la medía de espera es de 100 días!!!
-    No se cuentan las demoras en llegar al especialista antes de que este apunte al paciente en la lista de espera quirúrgica. En ocasiones el dato debería multiplicarse por dos como mínimo.
-    En muchos casos se retrasa la incorporación al registro de lista de espera unos días para que no afecte a los datos de un trimestre y engrose las del siguiente. Por cierto, que sepan los médicos que hacen esto, que esto es delito y el responsable es tanto él como el que da la orden.
-    Se tienen los datos prácticamente al instante y se publican mucho tiempo después. ¿Será el tiempo que necesitan para “preparar los datos” o para mostrar lo que interesa y ocultar lo que no?
-    Es práctica habitual meter más casos sencillos que operaciones más complejas para aumentar el número de intervenciones. Si aumentan estas, disminuye la media de las demoras porque el divisor es mayor.
-    Se coloca muchas veces en los datos que el paciente “no lo tiene claro” o “se lo está pensando” con lo que se culpa a estos de la demora de su intervención. ¿Cómo se acredita y registra que el paciente lo está pensando, o que realmente está repetidamente ilocalizable?
-    Asociaciones de pacientes confirman que casi el 50% de los enfermos no están contabilizados en estos datos. Y por las medias parece que contabilizan solo los que tienes datos “menos malos”.
-    Cuando las demoras de un servicio son exageradamente altas se cierran las agendas y se abren otras con lo cual empieza a contar de 0. Es habitual emplear las listas paralelas, de hecho han aparecido varias listas de espera para la misma especialidad, hospital y comunidad autónoma… ¡Me lo expliquen!
-   Durante mucho tiempo con las derivaciones a hospitales privados, los pacientes que rechazaban derivarse a otro hospital salían de la lista “estructural” y no computaban “pese a existir”, lo que ellos llaman “en espera por rechazo de derivación”. ¿Qué pasa que si decidimos seguir siendo tratados íntegramente en la pública llega un momento en que desaparecemos?... Somos zombies!!!
-   En el caso de determinadas cirugías, cuando el facultativo indica la necesidad de una intervención quirúrgica, el paciente ha de realizar estudios previos, que pueden llegar a demorarse hasta tres años “pasando a una lista de espera médica, hasta que vuelven a entrar en lista quirúrgica cuando se prevé operarles en dos o tres meses, por lo que pacientes que llevan esperando años, sólo constan en la lista de espera tres meses”.
-    Existen infinidad de derivaciones 'ficticias' entre centros públicos que impiden que a esos pacientes se les recuente en lista.
-    Es habitual en hospitales que dependen de otro hospital, no poner a los pacientes en lista de espera hasta que el principal aprueba la operación… es decir, hasta que falte poco pese a que lleven meses /años esperando.
-    Aparecen muchísimos pacientes como “transitoriamente no programables”, que en teoría son pacientes en proceso de reevaluación.
-    En determinadas comunidades autónomas existen incentivos que reciben los centros de salud para realizar el menor número de derivaciones a los especialistas para cirugía.
-     […]

Mejor no continuo porque me estoy encendiendo. El defensor del paciente dicto unas recomendaciones para que se tomen las medidas oportunas en el tema de las demoras de las listas de espera y poder después denunciar llegado el caso. Es básico solicitar al facultativo la fecha en que nos ponen en lista de espera y el tiempo previsible en que estaremos en ella, así como su opinión del tiempo que él recomienda para la intervención.
Estoy convencido que en lugar de “listas de espera” deberían llamarlas “listas de DESespera”, porque así es como se siente el paciente. Respecto a lo de las estadísticas, ya lo dijo Mark Twain "existen tres tipos de mentiras, la mentira, la maldita mentira y las estadísticas".

También tengo claro que los responsables del SNS y sus esbirros los gestores sanitarios responsables de estos datos, en lugar de estar en la sanidad pública, deberían estar en Master Chef o cualquier otro programa similar donde estuvieran cerca de los fogones... porque se les da genial lo de cocinar datos.

Origen de la frase "costar o valer un riñón"

martes, 14 de marzo de 2017

En el año 2010, la RAE incluyo dentro de su diccionario y para la acepción de “riñón” la expresión “costar o valer algo un riñón” como sinónimo de “tener un precio muy alto”. No está claro de dónde proviene la expresión y hay varias teorías, lo que está claro es que ya aparecía en recortes de prensa de principios del siglo XX.

-        Muchos hablan que es una adaptación de la frase “costar un ojo de la cara”. De esta si sabemos el origen, y nos tendríamos que remontar a la conquista del Imperio Inca (Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y principalmente Perú) por parte de Francisco de Pizarro y sus hombres. Según se dice, uno de sus protagonistas, Diego de Almagro y Hernando Luque (segundo del antes mencionado y posteriormente su rival), fue herido en uno de sus ojos por una flecha disparada por un indígena local en septiembre de 1524 durante una expedición para auxiliar a su jefe, que había sido derrotado en el Fortín del Cacique de las Piedras (actual Colombia). Más tarde, cuando este regresó a España y se reunió con el Emperador Carlos I y en medio de la conversación le dijo: “Defender los intereses de la Corona me ha costado un ojo de la cara”. Como curiosidad, en la mayor parte de representaciones pictóricas tras el incidente, se muestra a Diego de Almagro de perfil, no de frente, para ocultar que estaba tuerto. De ahí en adelante se ha difundido la frase que ya lleva casi 500 años en boca de muchos. A partir de este modismo derivaría lo del riñón, ya que se generalizó para cualquier órgano/parte del cuerpo doble: “costar un ojo”, “costar un pulmón”, “costar un huevo/testículo”, “costar un riñón”, “costar un brazo”, …

-        Otros apuntan a que el origen tiene que ver con otra frase, por cierto también contemplada por la RAE, que es “tener alguien cubierto/bien cubierto el riñón” que significaría “tener una fortuna considerable”. Antiguamente, cuando había que llevar encima gran cantidad de dinero, se solía hacer en bolsillos ocultos en las prendas de vestir. Dichos bolsillos llegaban casi a la altura de los riñones, que era el lugar más oculto de cuantos había en las diversas prendas que entonces se acostumbraba a vestir. "Tener los riñones forrados" o "Tener los riñones cubiertos", era una forma de decir que la persona de que se hablaba tenía dinero (un buen fajo de billetes era una buena cubierta o un buen forro de los riñones). Lo de costar algo un riñón vendría por añadidura y significaba vaciar "la riñonera", sacar un montón de billetes de allí.

-        La tercera alternativa nos dice que “tener el riñón cubierto” vendría de que la res (vaca) que está bien tratada (gorda y sana), tiene el riñón cubierto de sebo (así lo decía la RAE en 1737). Con lo que todo riñón bien cubierto de res la encarecería para su venta. De nuevo vuelve a ser el riñón el “culpable” del precio alto.

-        La cuarta, y última, tendría fundamento bíblico, concretamente en el Libro de Job 40:16, donde se nos decía que San Juan de la Cruz se refiere a los riñones como “el lugar en que se asienta la fuerza, el vigor”. De ahí se originó el que  hacer algo difícil te costaraun riñón.

Sea la que sea la que da origen a la frase, está claro que los riñones valen muchísimo y hay que cuidarlos. No vale la excusa de que tenemos dos… Me atrevo a decir más: Cuidarlo en vida y donarlo después… porque donar órganos salva vidas.

Termina el 2016... Feliz 2017 con mucha salud para todos

sábado, 31 de diciembre de 2016

Empezamos el año 2016 con la buena noticia de que el blog había sido galardonado con el premio Educa al mejor blog educativo en salud y poco después se cumplieron 7 años online. Ha sido un año en el que hemos superado las 2.800.000 visitas.
 
Algunos de los post más visitados del 2016 han sido:
 
Pero lo verdadera importante es que hemos cumplido un año más juntos, y ese es mi deseo para el final del año que viene... que sigamos estando todos juntos por aquí... que se sumen todos los amigos nuevos que lo deseen y sobre todo que sea un AÑO LLENO DE SALUD PARA TODOS.

Qué hacer para disimular y/o eliminar las cicatrices quirúrgicas

domingo, 18 de diciembre de 2016

Han preguntado muchas veces en el blog por el tema de qué se puede hacer para reducir, disimular o incluso que desaparezcan las cicatrices quirúrgicas. Tened en cuenta que muchos de los visitantes del blog han sufrido en sus carnes algún tipo de cirugía, y si esta ha sido abierta, deja visibles restos sobre nuestra piel que para mucha gente le provoca complejos e incluso en ocasiones molestias mucho tiempo después de haberse cerrado la herida. No es mi caso, aunque parece que haya venido de Vietnam jeje, pero bueno…

Realmente lo más importante en estos casos es consultar con el médico y que nos indique que tratamiento es el más adecuado para “combatir” nuestra cicatriz. Ni todos somos iguales, ni todas las cicatrices tampoco lo son, con lo que el criterio profesional es el que nos va a indicar la mejor solución.

No obstante, podemos enumerar algunos aplicativos que la farmacología y la medicina utilizan para combatir las cicatrices:

-        Por supuesto, una de las soluciones más directas es la cirugía plástica/estética. Existen diversos procedimientos que consiguen, en el mejor de los casos, minimizar la visibilidad de una cicatriz. Sin embargo, cuando se argumenta que las intervenciones de cirugía estética “no dejan cicatrices”, debe tenerse en cuenta que las incisiones quirúrgicas que han producido esas cicatrices han sido escogidas cuidadosamente para situarlas en sitios donde produzcan la mejor cicatrización y que además sean lo menos evidentes posibles. Al mismo tiempo, las técnicas de incisión y sutura realizadas habrían sido muy meticulosas ya desde el principio, a diferencia de las cicatrices que resultan como consecuencia de un accidente u otro tipo de intervención. Por tanto, al plantearse realizar una revisión quirúrgica de una cicatriz, el paciente debe tener siempre en mente que, aunque a veces existan razonables expectativas de obtener una mejoría, una parte de las secuelas cicatriciales probablemente persistirá permanentemente. Otro de los inconvenientes es que no siempre la solución se logra al primer intento y se necesitan varias intervenciones con el consiguiente riesgo. En muchos casos, además, estos tratamientos no están cubiertos por la Seguridad Social y tenemos que costeárnoslos de nuestro bolsillo. Hay infinidad de clínicas y profesionales que se dedican a esto, por ejemplo estos doctores en Madrid. En ocasiones y bajo valoración médica puede que la manera de “atacar” a la cicatriz sea mediante láser.

-        El aceite de rosa mosqueta, es por excelencia el producto que todo el mundo conoce y muchos expertos recomiendan para tratar cicatrices. Ofrece unos componentes naturales de lo más efectivos para lograr que las cicatrices (especialmente las más recientes) mejoren tanto internamente, como externamente. Los ácidos grasos esenciales que contiene ayudan a reducir la cicatrización y promover la regeneración de nuestra piel según muchos estudios. Éstos ácidos mejoran la flexibilidad, permeabilidad y la reparación de la piel. La Vitamina A también juega un papel importante ya que ayuda a cicatrizar mejor la herida, igualando el tono y la textura. 

-        Otros aceites también ricos en ácidos grasos esenciales como el aceite de Argán pueden ayudar a la cicatrización. Con ellos, se masajea la cicatriz a diario y tratan, nutren y aportan flexibilidad y elasticidad a la piel. 

-        Hay tratamientos que reducen la visibilidad de las cicatrices, como el peeling (aplicación de diferentes sustancias sobre la piel con el fin de exfoliar las capas más extensas), la exfoliación de la piel y la dermoabrasión. Esta última consiste en remover la epidermis y la dermis superficial. todos los anteriores se consiguen en clínicas o centros estéticos. Importante si se acude a uno de estos lugares, que sea de las máximas garantías y que el personal este formado y supervisado por un médico dermatólogo o especialista en cirugía estética.

-        Las inyecciones de colágeno o de esteroides, son también una opción recurrida, sobre todo para cicatrices queloides o hipertróficas.

-        A menudo, se recomienda la utilización de ciertas cremas, sprays, pastas, parches o geles que pueden ofrecer resultados, pero que requieren de constancia y compromiso por parte del paciente. Lo mejor que podemos hacer para encontrar la crema más adecuada para nuestra cicatriz, es sin duda alguna, preguntar a nuestro médico o farmacéutico. Suelen ser productos de venta libre, elevado precio y en muchos casos de dudoso resultado. Evidentemente no vamos a publicitar ninguno en concreto.

-        Tratamientos que exclusivamente sirven para disimular la presencia de las cicatrices como pueden ser maquillajes temporales o incluso tatuajes semipermanentes o permanentes que se realizan sobre la cicatriz para disimular su visibilidad.

-        Mucha gente es amante de los remedios caseros: que si la miel, que si el aloe vera, que si el aceite de ricino, que si el limón. Sabéis que no soy nada partidario de pseudotratamientos sin base científica.

Ratificar que lo mejor para eliminar las cicatrices quirúrgicas de nuestro cuerpo es seguir los consejos del profesional sanitario pertinente.

Ir a los hospitales públicos puede matar tu bolsillo... por las concesiones de parkings y cafeterías

lunes, 28 de noviembre de 2016

Es obvio que lo más importante de un hospital es su atención sanitaria y que los pacientes resuelvan satisfactoriamente sus problemas de salud, por lo que normalmente centramos los comentarios, sean positivos o negativos, en la atención médica y el personal que la lleva a cabo (médicos, enfermeros, auxiliares, gestores, etc.). Pero es importante destacar que hay otros factores socioeconómicos que pueden afectar a las personas que se encuentran ingresadas y fundamentalmente a los familiares que los cuidan y atienden.

Creo que hay dos de estos aspectos que repercuten directamente en la comodidad y bienestar de los acompañantes de enfermos, y por lo tanto, en el de estos:
-        Facilidad para encontrar aparcamiento gratuito o a precio reducido cerca del hospital: Existen muchos hospitales donde no es sencillo encontrar aparcamiento de manera rápida. Todos sabemos que con el estrés de vida que llevamos, cuando acudimos al hospital para ser atendidos, para acompañar a alguien o para hacer un relevo de acompañamiento de alguien ingresado, vamos con el tiempo más que justo. Si a esto sumamos la escasez de plazas de aparcamiento y los precios desorbitados de los parkings del propio hospital, tenemos una ecuación de difícil solución.

-        Acceso a cafetería y/o restaurante de calidad y a precios asequibles: La calidad del servicio de las concesionarias de hospitales no es normalmente para echar cohetes y si  a eso le aplicamos tarifas de restaurante de estrella Michelín… apaga y vámonos.

El tema del parking clama al cielo. Cuando el hospital está en el centro de la ciudad, con algo de suerte aun puedes aparcar por el exterior. Eso sí, en zona azul o verde y con la “ayuda” de algún gorrilla. Pero si está en las afueras, te ves abocado a dejarlo en el parking del propio hospital que es gestionado, en la mayor parte de los casos, por una concesionaria.

Entiendo que la concesionaria es una empresa con ánimo de lucro y debe tener beneficios, pero también creo que se debería replantear el tema y que las concesionarias tuvieran tarifas acordes con el mercado. Incluso que fuera gestionado directamente por la administración y que fuera gratuito o a precios megareducidos.

Como ejemplo, recientemente me ha tocado a mí y familiares directos ir a diario durante más de 15 días al Hospital La Fe de Valencia y las “clavadas” en el parking son descomunales. Estamos hablando de casi 12€ por 5 horas de parking. Los que sois de Valencia o habéis ido a este fantástico hospital, sabéis que aparcar sin pagar es casi un milagro y que para poderlo hacer hay que tener más paciencia que el Santo Job y  dar más vueltas que una peonza. Lo más fuerte es que estos señores alardean en su web que tienen tarifas “ajustadas”… pero ¡qué jeta tienen!. Ellos se escudan en que puedes contratar bonos de días, de mañanas, de tardes, etc. Pero si tú estás un minuto por la mañana durante tres días, ya consta como usado el bono; si hay cambio de mañana a tarde no vale el bono y cuantifica por horas; si te releva otra persona, es otra matricula y no cuenta el bono y un largo etcétera de excepciones que en todos los casos van en su beneficio y en perjuicio del consumidor (que es enfermo, sanitario o acompañante de enfermos).

 
Por desgracia no es un caso aislado y es algo extensible a todo el territorio nacional, aquí algunos ejemplos de noticias que hablan de lo abusivo de las tarifas de los parkings en hospitales públicos: Madrid, Alicante, Barcelona, Galicia, etc. En la mayor parte de los casos, los parkings de los hospitales son los más caros de la ciudad (por encima de los de las zonas turísticas, los del centro de la ciudad e incluso de los aeropuertos). Ya lo sumo es cuando la concesionaria justifica con que los precios son caros porque tienen menos pacientes que antes

El tema de las cafeterías de los hospitales se suma a lo de los parkings en contra de la comodidad y del bolsillo de los pacientes/sanitarios/acompañantes. Por seguir con el ejemplo de la cafetería de la Fe (que por desgracia estás condenado a usar, porque los bares más cercanos están algo alejados), podría mencionar entre otras cosas: los precios son dignos de comer un arroz con bogavante o langosta en primera línea de la playa, con la diferencia que ni hay bogavante, ni langosta y a veces ni arroz; los precios que te cobran nunca sabes a que se corresponden porque en los tickets no sale especificado; los menús son discriminatorios porque para sanitarios entran platos que no entran para visitantes (se ve que ya pusieron el grito en el cielo para pedir una mísera paella); lo del precio del café de Zapatero es ridículo, aquí por ese precio no te dan ni el azucarillo; la calidad y variedad de los productos deja bastante que desear; anuncian en los menús unas cosas y sirven otras peores y más baratas… casualmente siempre se les ha acabado lo primero; el precio de las botellas de agua como si fuera servida en vaso de oro y por supuesto te quedaras el vaso, etc.
 
A lo anterior hay que sumarle que los precios de las máquinas de vending son totalmente desorbitados… ¿Quién paga dos euros por un paquete de papas pequeño en circunstancias normales?
Tampoco es consuelo, ni justifica el asunto que ocurra lo mismo en otros lares. Si os dais un voltio por Google veréis que es algo muy extendido.
 
No voy a comentar aquí el tema del pago por ver la TV en las habitaciones del hospital, pero las tarifas son más caras que contratar una televisión de pago tipo Movistar+ a "full".

Hagamos un pequeño recuento, suponiendo que el coche tuyo o del familiar lo tienes 5 horas por la mañana y 5 horas por la tarde. Vamos a ser optimistas y el que se quede por la noche lo aparca bien en la calle porque hay más sitio, estamos hablando de la friolera de 24€ de parking diarios… que ya os digo yo que son más. Suponiendo que comes el cutremenú de la cafetería y que no te das ni un “capricho” de una cola, otra botella de agua, un café entre horas, etc., te cuesta comer y cenar 15€ más. Nos vendrá bien para adelgazar no desayunar, no almorzar y no merendar… La cuenta sube ya a casi 40€/día/persona Si esto lo multiplicas por 30 días de un mes medio, te gastas 1200€/persona/mes en aparcar (las horas justas) y en comer y cenar (nada de desayunos, almuerzos, meriendas y otros caprichos) en las concesiones de parkings y cafeterías de un hospital público como la Fe de Valencia. ¡INCREIBLE PERO CIERTO!

PD: Es obvio que todo lo arriba comentado, es aplicable también a empleados del hospital, que aunque tengan descuentos, lo sufren todos los días...
 

El cuento del sistema sanitario podrido y el médico cómplice… ¿o era al revés?

domingo, 6 de noviembre de 2016

Érase una vez un paciente que acude a urgencias de un gran hospital público con un problema sobrevenido. Al chaval le hacen las pruebas pertinentes y deciden ingresarlo, tratarlo y ver la evolución. Resulta que a los dos días del ingreso el paciente se complica y se decide operarlo de urgencia. Al salir del quirófano, debido a un sangrado intenso, se le baja a la UCI, teniendo que controlarlo, medicarlo y ponerle varias bolsas de sangre. Por suerte para él y para todos (y por el buen hacer de los profesionales sanitarios), en poco más de un día es trasladado a planta con una evolución positiva…

Lo anteriormente contado es la parte del cuento que debería ser la importante y que se debería resumir como paciente intervenido satisfactoriamente pese a las complicaciones, por un personal competente y amable en un hospital con importantes medios. Pero resulta que el cuento tiene una segunda parte…
Dos días después de la intervención, esto es, uno después de salir de la UCI y una hora después de recibir la última bolsa de sangre, pasa la médica por la habitación del paciente y le dice que se va a casa hoy mismo. Ante la sorpresa del paciente y sus preguntas, esta le responde que “no hay camas y se necesita liberar habitaciones”. Ante la insistencia del paciente, que no se encuentra bien y que tiene 16 grapas en la barriga, entre otras cosas, la amable médica le dice que “es lo que hay”. La cara de la enfermera y la auxiliar que acompañan a la médica eran todo un poema y miraban a todos lados menos a la cara del paciente y de su familiar presente (casualmente cirujano)… ¿quizá vergüenza ajena?

Averiguando con dos forenses judiciales (distintos y por separado) el tiempo de convalecencia ingresado en el hospital tras una intervención como la que el paciente había sufrido, le dicen que un mínimo de 5 días tras la intervención (ambos coincidieron en la valoración) y eso si no había habido complicaciones (que por desgracia, las hubo). Esto sin contar con la valoración del familiar cirujano del paciente y de otros amigos médicos que por usar palabras finas… alucinaban y se echaban las manos a la cabeza, pero bueno, a veces los familiares y amigos “barren para casa”…

Colorín colorado… este cuento se ha acabado… ¿o no?

Ahora vamos a hacer como en el cole… vamos a comentar el texto, reflexionar sobre él o por lo menos hacernos algunas preguntas…

-        ¿Realmente el alta era por criterio médico o era por criterio gerencial? Si es lo primero… ¿por qué la médico no uso otro argumento del estilo “te vas porque ya estás perfecto”, “porque la evolución es favorable”, o similar? Si el caso es el segundo, ¿no era más fácil que la médica dijera “me obligan a echarte aunque no es lo lógico”?...

-        Si la médico uso lo de las camas contra su voluntad, ¿por qué no se niega ante sus superiores o le dice al paciente que ella no quiere pero que le obligan? ¿Es cómplice del sistema?...

-        Si realmente no sabe que con esa patología el paciente tiene que estar más de 5 días ingresado tras la operación, ¿es que a lo mejor no controla mucho el tema o en caso de controlarlo está incumpliendo los protocolos? ¿Se merece ejercer en ese caso?

-        ¿No sabe que la que firma el alta es ella y no el gerente o el superior que le diera la orden –en caso de ser así-? Me recuerda lo de los banqueros que vendían preferentes y estafaban a la gente… al principio todas las demandas iban contra la entidad, pero después empezaron a aparecer las demandas contra los directores e interventores de las sucursales… demandas que se admitieron a trámite… que además se ganaron, y muchas por lo penal…

-        ¿La enfermera y la auxiliar son cómplices también? ¿No pueden comunicarlo a quién sea en el caso de que sea una decisión unilateral de la médica? En el caso de que sea una orden que viene de arriba, ¿no se pueden negar las tres por deontología médica?

-        ¿Qué pasaría si el paciente recae, se convierte en un “paciente boomerang”, y tiene que volver al hospital a las horas o días de haberse ido a casa? ¿Entonces si habría cama? ¿Y lo que es más importante… quién sería el responsable?

-        ¿La médica sabe lo que es el juramento hipocrático o es una simple vendida al sistema? ¿Le importa más su puesto de trabajo que los pacientes?

-        Si el paciente hubiera sido hijo o hermano de la médica… ¿hubiera actuado igual?

-        ¿Debería con el informe de otros cirujanos, médicos y con el de los forenses demandar el paciente a la médica, al hospital, a la Conselleria pertinente, etc.?

Hay un refrán que dice “no hay ladrón, sin encubridor”. No podemos consentir que haya cómplices (encubridores) de un sistema que no es correcto, porque el cómplice es igual de culpable que el sistema. Los pacientes podemos y debemos alzar la voz, pero los primeros que deben alzar la voz son los profesionales, cuyo criterio es y debe ser lo que prevalezca… por el bien de todos.

Tres datos para finalizar:

-        El cuento está basado en hechos reales y el paciente sigue en su casa mejorando poco a poco, pero con unos dolores horribles ;)

-        El paciente evitó tirar de “enchufe” aun pudiéndolo hacer, para no sufrir el “síndrome del recomendado” y acatar la decisión para la bueno y lo malo… también de esta manera podía tomar las medidas que creyera o necesitara…

-        Todos los profesionales que trataron al paciente lo hicieron de una manera maravillosa tanto profesional, como personalmente. Él está orgulloso de nuestro sistema sanitario… fundamentalmente por los profesionales que lo forman.

 
“Quién pudiéndolo hacer no impide que se cometa un crimen, lo estimula” (Séneca)