Soy un joven que por unos problemas de salud, concretamente que afectan a mis vías urinarias, he estado con un catéter doble J durante un periodo largo de tiempo y ante la incertidumbre de lo que ocurriría y ocurrirá y la poca información de otra gente en la red, voy a contar mi experiencia y recopilar información por si le sirve a otras personas...

Experiencia de un español en la sanidad alemana con cálculos renales y catéter doble jota

viernes, 9 de marzo de 2018



Hoy os traigo el testimonio de un amigo del blog sufridor de cálculos renales (ha tenido una piedra y portado el catéter doble jota), con la peculiaridad de que vive en Alemania y allí el proceso difiere un poco (en tiempos bastante) a como se realiza aquí en España, Él es músico y se llama Borja Baragaño Prieto y fue tratado en el servicio de urología del hospital de Ibbenbüren, que es la localidad donde reside.

La narración, muy detallada la hace a modo de diario y es la siguiente:

Mi nombre es Borja Baragaño Prieto, soy un asturiano de 39 años residente en Ibbenbüren, Alemania desde hace casi cuatro años.
Escribo esto desde la cama en mi casa, donde me recupero de la extracción de un cálculo de 1cm. en mi riñón izquierdo, y ya que el blog me ha ayudado tanto con prácticamente todas las dudas que me iban saliendo, me gustaría aportar mi granito de arena contando mi experiencia.

22 de diciembre 2017
Siento una molestia “muscular” a la altura del riñón estando sentado en el coche, de aquella lógicamente no sabía todavía lo que era. El caso es que se me pasa a los 10 minutos y no le doy mas importancia.

24 de diciembre 2017
Después de cenar y antes de abrir los regalos de Nochebuena voy al baño y meo “sangre”. El color era rojo muy oscuro, lógicamente “lo flipo un poco”, sin dolor ninguno.
Estuve meando así las 2-3 siguientes veces que fuí al baño hasta que se aclaró y se volvió al color normal. Ni rastro de dolor. A estas alturas de la película ya esta uno mirando en Google a ver que encuentra. Al ver lo de “piedra en el riñón”, ya empiezo a asumir que el dolor de hacía dos días tendría algo que ver, sagaz que es uno.

En la primera semana de enero empiezo a notar molestias de vez en cuando en la misma zona y después de ir a mi médica de cabecera, que me manda al urólogo, me confirman que tengo el riñón un poco “atascado” y por eso los dolores. Me manda ir al hospital a hacerme una resonancia y una vez a la semana me manda pasar por allí para controlar la orina.

16 de enero 2018
La resonancia confirma que tengo una piedra de 6mm. que quedó atascada en el uréter justo a la salida del riñón. Esos días ya empiezo a tener dolores que van y vienen, pero nada serio.

23 de enero 2018
Mi urólogo me recomienda ir al hospital a urología para ver que se puede hacer, ya que los dolores empiezan a ser más serios. Tengo que decir que cólicos nunca llegué a tener y como mucho con un Ibuprofeno de 600 mg. lo pasaba sin problema.

25 de enero 2018
El urólogo del hospital me explica la situación: la piedra no va a salir por si sola. Me da cita para el 31 de enero para colocarme el tan querido aquí por todos “Catéter doble J”. Me comenta que tendré el catéter 3 semanas y entonces volveré al hospital de nuevo donde me dormirán y me sacarán tanto la piedra como el catéter. Casualmente desde hace dos días no tengo nada de dolor.

31 de enero 2018
Llevo sin dolores más de una semana, se lo comento al urólogo que me va a colocar el catéter. Él me hace una eco y me dice que el riñón sigue atascado, osea que, catéter que me colocan.
El procedimiento duró como cosa de 20-30 minutos en total. No fue superdoloroso pero bah! tiene su aquel. Me dan algo para los dolores por vena y se ponen a ello.
Primero introducen un liquido por la uretra para calmar y lubricar la zona por la que más tarde colocaran el catéter con el cistoscopio. Sensación extrañísima pero no lo definiría como dolor.
10-15 minutos después, “entran a matar”. Me explican que va a doler un poco y me recomiendan que me mantenga lo más relajado posible y que respire profundo.
Doler duele, pero lo hicieron super rápido, lo cual ayuda. Me acuerdo de que me dolió bastante cuando lo introdujo en el uréter, a la salida de la vejiga y cuando llegó arriba al riñon.
Una vez hecho, me dejan dos horas en el hospital por la anestesia que me dieron y me dicen que el 10% de los casos tienen complicaciones con el catéter y el 20% molestias severas. Jamas me dicen “vida normal”. Al día siguiente tenía que hacer un viaje en coche de 5 horas por trabajo, se lo comento y me dice que “en teoría” no debería tener problemas, pero que al día siguiente valore por mi mismo como me encuentro.

Pasé el resto del día en casa en la cama, con molestias y calmantes que me habían dado en el hospital y empecé a aplicar los consejos que descubrí en el blog. No aguantar nunca las ganas de mear, a la primera señal, ir al baño. Y no apretar para mear, simplemente dejar la orina salir sin hacer nada.
Mear sentado a mí me ayudo bastante.
Al día siguiente pude hacer el viaje “sin problemas”, lo pongo entre comillas porque tenia que parar a mear cada 45-60 minutos. Durante dos días tuve molestias en el uréter a la salida de la vejiga hacía el riñón. Estuve con calmantes esos dos días.
Estuve meando con sangre los siguientes 5 días y con la sensación de quemazón con las últimas gotas de orina. Cuanta más agua bebas, menos quema esas gotas finales. Alguna vez tuve el famoso latigazo en el riñón al mear, pero casi siempre por aguantar las ganas más de lo necesario.
Así estuve tres semanas, el catéter en mi caso fue molesto al principio pero después de la primera semana, quitando que vas a mear mogollón, pude hacer vida normal. Dolor por el catéter nunca tuve.

21 de febrero 2018
Ingreso en el hospital en ayunas para que me hagan una litotricia y al día siguiente me extraigan la piedra.
La litotricia en mi caso, según entendí, acordaros todo esto en alemán, es para centrar la piedra de cara a mañana. Me dan 3500 disparos y no me dolió en absoluto. Después de calibrar el aparato, duró exactamente 35 minutos. Me dicen que todo genial y que seguramente mearé un par de veces con sangre. Así fue, pero nada de dolor al mear.

22 de febrero 2018
Llegó el día “D” por fin. Me bajan en ayunas al quirófano y me preparan para la operación que dura como 60 minutos más o menos. Me aplican la anestesia general y a dormir.
Despierto y lo primero que noto son unas ganas de mear terribles, recuerdo que pregunto al enfermero si puedo mear, yo pensando que me iba a levantar y todo al baño, bendita anestesia, me dice que tengo una sonda, que no hay problema. No entiendo bien y me lo repite. ¡Entonces me toco ahí y plin! sorpresa. Tengo no una, sino dos sondas que van a dar a dos bolsas colgadas de mi cama. Si lo entendí bien, una esta en la vejiga y la otra sube un poco mas arriba por el uréter en dirección al riñón. Me suben a la habitación y allí permanezco hasta que me dan el alta.



24 de febrero 2018
Ese día a las 5 de la mañana, como estaba planeado, me retiran las sondas, no duele, pero es molesto. Después de prácticamente dos días sin levantarme de la cama y siempre en la misma postura, boca arriba por la sonda, veo el cielo al poder levantarme para ir al baño. La enfermera me dice que puede quemar al mear, que beba mucha agua. Efectivamente, quema. Vuelvo a la cama con la intención de dormir sin tener que estar boca arriba ni un minuto más y entonces es cuando veo las estrellas. No pasa ni 10 minutos desde que me echo en la cama, cuando me vienen unos dolores inaguantables. Nunca había tenido ese tipo de dolores, ni antes del catéter, ni cuando me lo pusieron, nunca.
Aviso a la enfermera que viene con una inyección. Me la aplica en la barriga y me da como un jarabe. Me explica que lamentablemente es normal. Al extraerte la piedra, te queda una herida en el uréter y al retirar la sonda y pasar la orina otra vez por ahí, pues imagínate.
Con la inyección que me dio, el dolor baja bastante pero no lo suficiente para dormir, una hora más tarde vuelvo a llamar “a recepción” y ya viene con un gotero para administrármelo por vena. No pasan 5 minutos y ya no siento dolor y me puedo dormir.

Ya por la mañana pasa el urólogo, me dice que si me siento con ganas para irme a casa que puedo hacerlo, o si prefiero quedar un día mas, también es posible. Todo esto después de hacer una ecografía del riñón y comprobar que todo esta bien.
Me dan el alta ese día y me voy a casa con antibióticos y calmantes.
Ese día de noche, ya en casa, me vuelven los dolores y claro, con los calmantes que tengo, paso muy mala noche. Me ayudó bastante la bolsa de agua caliente, al ponerla en la zona del riñón me calmaba bastante.

Y aquí estoy escribiendo esto dos días después, mucho mejor ya, con molestias, pero ya no tengo dolores.

Es la primera vez que tengo una piedra en el riñón. Mala suerte que no pudo salir por si sola y tuve que pasar por quirófano, pero si lo pienso, tampoco “fue para tanto”, podría haber sido mucho más doloroso.
Espero que sirva a alguien de ayuda y me gustaría dar las gracias al creador del blog. Siempre es peligroso mirar en internet por cosas relacionadas con la salud, pero habiendo blog como estos, donde alguien que sufre o sufrió algo parecido a lo que uno tiene, uno se puede hacer una idea de por lo que va a pasar y puede prepararse de antemano.
Ánimo a todos.

Esperemos Borja que como me dices sea la primera y la última vez que pases por esto y te agradezco tu narración por dos motivos: porque seguro ayudará a muchos a entender el proceso y porque vea la gente que en la mayor parte de los casos hay un “final feliz”.

¿Necesito comprar el catéter doble jota cuando me lo van a poner?

jueves, 26 de octubre de 2017



Me preguntan muchas veces usuarios que visitan el blog dónde pueden adquirir catéteres doble J o incluso otros materiales médicos o quirúrgicos. De hecho, también muchos laboratorios se han puesto en contacto conmigo para ofrecer la venta de determinados productos a través de mi blog. Respecto a esto, quiero comentar que esta humilde web es sin ánimo de lucro y su única finalidad es contar mis vivencias y sobre todo intentar dar información fiable, apoyo y ayuda a aquellos que sufren patologías renales y comentar temas relacionados con la salud en general.

Partiendo de esta premisa, a través de esta web y sus redes sociales asociadas no se va a dar información de lugares o empresas que puedan vender productos médicos o quirúrgicos.
Esta web tiene visitas de infinidad de países (fundamentalmente de habla castellana) y el caso es distinto en cada uno de ellos. Concretamente en España, donde yo me encuentro, hay diferentes leyes que regulan la comercialización de medicamentos y productos sanitarios. Concretamente los sets de los catéteres doble jota solo deben ser comercializados a centros sanitarios (hospitales, sanatorios, centros de salud, etc.) y a profesionales sanitarios colegiados. Otra cosa es que se puedan conseguir… Como se suele decir… “el que la sigue la consigue”. De todas maneras, no es un producto que el paciente pueda hacer nada con él, ya que debe ser “colocado”, en caso de ser necesario, por el urólogo, con lo que no tiene mucho sentido el buscar comprarlo.
En España, nuestra querida y recortada Seguridad Social es la que se encarga de gestionar las compras de todo el material y todos los productos que están cubiertos en un tratamiento médico-quirúrgico. Cuando te prescriben o te van a colocar un catéter doble J, es la propia Seguridad Social la que gestiona la compra de todos los productos, utensilios, etc. En la sanidad privada española, tanto la de compañías aseguradoras como la  de pago directo, es un caso similar, ya que es el propio hospital o profesional sanitario (urólogo) que te va a colocar el doble J el que se encarga de obtener estos suministros, con lo que son ellos los que contactan directamente con el proveedor, mayorista o distribuidor.
Comentar que sí que hay determinados productos (que van más allá de los medicamentos) que en España si se venden al (permitidme la expresión) “usuario final”, como todo tipo de productos ortopédicos, equipo para oxigenoterapia, aparatos de diagnóstico, utensilios de electromedicina, y un sinfín más de elementos.
Resumiendo, en circunstancias normales y bajo el parámetro de la sanidad pública o privada española el paciente se debe despreocupar por completo del material quirúrgico que va a ser empleado. Otro tema bien distinto que he averiguado por infinidad de correos electrónicos recibidos y comentarios en mi cuenta de Twitter es que hay mucha gente de países del otro lado del charco (Latinoamérica fundamentalmente) que me preguntan dónde comprar el catéter doble J. Se ve que es algo relativamente normal que en la sanidad privada de dichos países tengas que comprar tu directamente el kit del catéter doble jota y llevárselo al médico para que te lo coloque. Incluso en algún caso en la sanidad pública de estos países también se produce.
Lo importante es que cuando se nos coloque el doble jota sirva para solucionar los problemas, lo llevemos el mínimo tiempo posible y nos afecte lo mínimo.

La independencia catalana y la donación de órganos

domingo, 8 de octubre de 2017



Estamos en un momento convulso con el tema del “procés independentista” promovido en Catalunya. Esto no es una web política, ni lo pretende ser. Nos centramos en temas de salud (muchas veces temas renales) y fundamentalmente desde el punto de vista del paciente, que dicen que es el centro del sistema sanitario (ojalá fuera así de verdad).
Hay una noticia fantástica que dice que seguimos siendo líderes mundiales (por 25º año consecutivo) en trasplantes de órganos en 2016, superando nuestros propios registros. Además, disparándose también los donantes de médula ósea. De hecho, los avances de datos del 2017 (en curso) son muy prometedores también (aunque hay que decir que nunca suficientes).


Hay muchas ciencias, entre ellas por ejemplo, las ingenierías y la informática, en las que se aplica la premisa de “divide y vencerás” para convertir un problema complejo en otros más simples. Creo sinceramente que la salud, y más concretamente la donación de órganos, no es el mejor campo donde aplicar esta técnica y que una secesión de Catalunya (sin valorar temas legales o ideológicos de la gente) podría ser seriamente perjudicial para los pacientes de este territorio y del resto del Estado.
En el territorio español, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) es el organismo coordinador de carácter técnico, perteneciente al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, encargado de desarrollar las funciones relacionadas con la obtención y utilización clínica de órganos, tejidos y células. Su estructura se basa en una organización reticular a tres niveles: Coordinación Nacional, Coordinación Autonómica y Coordinación Hospitalaria.  Su principal objetivo es, por tanto, la promoción de la donación altruista con el único fin de que el ciudadano español que necesite un trasplante tenga las mayores y mejores posibilidades de conseguirlo. Todo esto está fundamentado en la Ley 30/1979 y el Real Decreto 426/1980 que desarrollaban la llamada “Ley de Trasplantes”.
En Catalunya está la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT) que en coordinación con la ONT, es la responsable de planificar, ordenar y coordinar las actividades relacionadas con la extracción, la conservación, la distribución, el trasplante y el intercambio de órganos y tejidos para utilizarlos con finalidades terapéuticas en Catalunya basándose en el llamado “modelo españolimplantado desde 1 de septiembre de 1990.
Lo menos importante es el tema económico del coste de los trasplantes y si una Comunidad Autónoma gasta más o menos. Yo por lo menos tengo claro que no hay mejor dinero que el invertido en salud y en investigación, la prueba está que los últimos estudios dicen que un trasplante de riñón a corto plazo, ahorra dinero (por encima de 20.000 €) al sistema (medicación, diálisis, etc.)
En el documento resumen del Balance de Actividad de la ONT del 2016 además de darnos varias buenas nuevas, fundamentalmente el aumento de donantes y trasplantes, nos dice entre otras cosas que Catalunya es referente mundial con 1.015 trasplantes durante 2016 y que realiza 1 de cada 4 trasplantes infantiles del total del Estado. Pero también nos dice que Catalunya recibió 217 órganos procedentes de otras Comunidades autónomas utilizados en trasplantes mientras que dio 66 órganos utilizados en otras Comunidades.



No es una cuestión de afear a nadie porque os puedo asegurar que la frase de que la salud es lo primero es verdad, pero muchas veces no te das cuenta de ello hasta que esta te falta. Ni los de Euskadi son mejores por donar más, ni los catalanes son peores por donar menos. En todo caso somos todos los que deberíamos fomentar el donar más, independientemente de a quién vayan los órganos, porque como se suele decir, hoy por mí y mañana por ti.
Si ir más lejos, por mucho que Catalunya haya batido el récord de trasplantes, seguía teniendo a 1 de enero del 2017, 1.351 personas en lista espera para recibir trasplante, de los cuales 22 eran niños. Atención a la palabra, no es un tema de catalán, valenciano madrileño o andaluz, es un tema de PERSONAS. Comentarios como los escuchados en un programa de radio nocturno de EuropaFM hechos por una “persona” diciendo que al ser catalán solo donaría órganos a catalanes creo que están totalmente fuera de lugar, por no decir otras cosas más fuertes.
Yo no sé cómo quedará el tema de la independencia de Catalunya, tampoco sé en caso de producirse si la sanidad catalana seguirá formando parte de los planes de la ONT a modo del Barça que quiere seguir en LaLiga española pese a estar en otro país. Realmente siendo paciente como soy, no me interesa nada de eso, no me interesa la división porque si necesito un día un riñón y Catalunya no está con nosotros, las posibilidades de recibir mi “habichuelita” se reducen y lo mismo pasa a la inversa.
Me da la sensación de que, para variar, nadie piensa en los pacientes… Ojalá nadie necesite un órgano, tejido, médula, etc. pero os recuerdo que es una lotería en la que tenemos más números que en la de Navidad.


SALUD Y CORDURA PARA TODOS
DONA ÓRGANOS